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El deseo y la realidad


NOTA PREVIA: La revista Wadi-as inicia un nuevo rumbo. Para esta reciente etapa, sus responsables me encargaron hace unas semanas un relato erótico para el número que tienen pensado publicar con motivo de la celebración de san Valentín. Esta es mi colaboración: he intentado encontrar un erotismo intenso, pero sutil, que pone más énfasis en la naturaleza del deseo que en lo explícito de la sexualidad de la pareja protagonista.

Podéis encontrar la revista en el quiosco de prensa de la Plaza del Campillo, frente al Restaurante Chikito, único punto de venta en Granada.

        Los seis hombres se sientan en un rincón soleado alrededor de Mario. Les ha prometido un cuento lleno de intensidad y saben que no los va a defraudar, que siempre cumple las expectativas. Cuando le encargaron un cuento sentimental y les contó aquel en que una mujer abandonaba a su marido porque la había decepcionado, todos terminaron con lágrimas mal disimuladas en los ojos, y eso que a ninguno de ellos se le puede acusar de ser un blandengue ni de que les falte lo que hay que tener. Y cuando les contó el del padre al que se  le murió un hijo pequeño, supo transmitirles tal patetismo que el silencio emocionado se podía cortar. Saben ya que es un narrador excepcional y la rutinaria inactividad los obliga a buscar la emoción de sus cuentos, que, al decir de Manolo, “el Murciano”, los mejora como seres humanos.

        Mario es argentino y llegó a España cuando era próspera, cuando el dinero salía alegremente de cualquier cartera. Consiguió un privilegiado empleo, pues labia no le falta. Es un hombre bien parecido, un piquito de oro, de estos que se hacen notar cuando entran a un sitio. Picó alto, muy alto. Sin embargo, después las cosas se le torcieron, como a todos. Y aquí está, en esta reunión de cada jueves, dispuesto a contarles el cuento que toda la semana lleva creando para ellos.

Encienden un cigarro y lo observan expectantes. Se hace poco a poco un silencio reverente que los envuelve y los preserva de las conversaciones y ruidos del entorno. El cuentacuentos se ha quedado absorto, como traspuesto, mirando a un punto del infinito. Lo conocen y saben que la narración está a punto de empezar. Esperan ese gesto casi litúrgico de entrecerrar los ojos y levantar una mano que agitará suavemente durante toda la narración como si poseyera un extraño poder hipnótico. Se aclara la voz y comienza:

Se la llevaron al despacho porque en las cámaras la habían visto meter en su bolso algo de la sección de lencería. Dos vigilantes la llevaban cogida por los brazos y el conjunto le pareció el de un ángel escoltado por dos titanes o el de una condenada a muerte entre dos verdugos. Fragilidad contra fuerza. Belleza contra brutalidad. Tomó partido por la chica sin adivinar que iba a quedar cautivado para siempre.

Le indicó una silla y la muchacha se sentó cómodamente, sin aparentar la menor preocupación, como si no se hubiera metido en ningún problema. Él rellenó el parte: nombre, DNI o pasaporte, dirección, teléfono, naturaleza del género hurtado… Sólo había cogido unas braguitas: 4,70 euros. A Mario le parecieron abiertamente coquetas y cuando se dio cuenta estaba pensando en aquella chica vestida sólo con la sugerente prenda que reposaba sobre su mesa como una tentación palpitante y caliente.

-Haydée, ¿es usted consciente de que se ha metido en un buen lío? (Silencio absoluto por parte de la chica)… Veo que es usted cubana. ¿Su situación migratoria es legal? (Vertiginosa negación con los ojos, unos ojos bellísimos, de mirar muy dulce). Pues anda que el papelazo en que me ha metido… Porque si paso el parte a la policía es probable que… ¿ha robado algo más? (Negativa con una deliciosa sonrisa, llena de vida y promesas). Contésteme, por favor, ¿merecía la pena generar un problema legal por 4,70? (Silencio resignado). Habrá que registrarla. Espero que no se oponga…

Y pulsó el interfono para que pasara alguna de las vigilantas a registrarla, pero ambas estaban ausentes. Miró a la muchacha, que sin mucha preocupación habló por primera vez con cierta energía:

-No soy ninguna mojigata. Si tienes que registrarme, hazlo, pero no curses el parte, por favor –y puesta de pie empezó a desabrocharse la blusa.

 

 

Elimino este relato por haber pasado a formar parte de mi libro “Mariana contemplando las mareas y otros relatos”, disponible desde el próximo mes de Abril en Librería Nueva Gala. Dejo el inicio, las imágenes y los comentarios que en su momento aparecieron en el blog (Granada, 24 de Marzo de 2017).

 

 

 

 

Imagen del blog futurocubano

Imagen del blog futurocubano

 

 

 

 

 

Imagen de un informativo de Antena3

Imagen de un informativo de Antena3

 

 

 

“El Abrazo”, obra de Josef Kunstmann. Publicada en “The Circle” No. 3, 1949

“El Abrazo”, obra de Josef Kunstmann. Publicada en “The Circle” No. 3, 1949

 

 

Alberto Granados

12 comentarios el “El deseo y la realidad

  1. Muy bueno!!!!!!

    Gracias.

    Un cordial saludo:

    Alfonso Gallego

  2. Me ha gustado, es dificil a veces, solo a veces, traspasar esa linea fina entre el erotismo y y una relación menos espiritual. Alberto te diré que en cuanto llevó a la chica erótica a la joyería me imaginé el próposito de esa muchacha, no sé, me parecía previsible toda esa historia. Pero al final lo si que es muy bueno. Gracias por dejar que lo haya leído. Saluditos carnavaleros desde Las Palmas de Gran Canaria.

    • Dumi, cuando se escribe un cuento es difícil prever el grado de previsibilidad (perdón por el palabro) de la trama. Sabía que un peligro era que el lector adivinara dónde estaban y que ello lo llevara a la verdadera naturaleza del cuentacuentos. Pero el hilo de la propia trama también despista al lector, creo, que hasta las últimas líneas no sabe en qué fregado andan metidos sus personajes.
      Saludos,

      AG

  3. En eso tienes mucha razón, además de ser dificil meclar erotismo y cuento Negro. Gracias por hacerme reflexinar en esa situación. Carnaval carnaval , hoy es festivo en la capital de G.C. porque ayer fue el Gran Mogollón. La Cabalgata no sé ni yo cuando es. Y mira que me lo pasé en mi vida “Pipa” con los Carnavales pero ya es diferente, y yo tb claro.

  4. No importa que adivinemos el final, el cuidado que pones en la descripción es más que suficiente para disfrutar del relato…casi que al protagonista,le resulta rentable el timo,una aventura de ese tipo, es…vida.
    Me recordaste,Acostarse con la reina de Rolan Topor.
    Gracias

  5. El final no me era previsto, y en ese sentido Alberto me lo hizo ver, porque todo es un relato muy bueno.Paco, ¿eres el Paco que alguna vez charlamos hasta que ya no entré en aquel lugar? Te recuerdo porque fuiste muy correcto y afectuoso….Saluditos carnavaleros

  6. Dumi …el mismo Paco.Me encantó encontrarte.Una alegría eh!
    Gracias Alberto

  7. El mundo es grande pero a los que fueron buenos amigos se les recuerda y nos encontramos. Bssssss

  8. Un perfecto puzle que va encajando al final, dejándote un regusto agridulce. Con tu estilo que cambia el tiempo y el escenario y te deja siempre un resquicio a la sorpresa… y a la esperanza.
    Genial, como siempre. Un abrazo

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