2 comentarios

Un país desmantelado


 

 

Hace unas semanas la prensa nos informó de que creadores como el poeta Antonio Gamoneda, el humorista Antonio Fraguas “Forges”, el novelista Luis Landero o el periodista Javier Reverte, entre otros muchos, habían manifestado su intención de no publicar ningún libro más. Seguirían escribiendo, porque eso forma parte ya de su naturaleza, pero guardarán sus escritos para que sus herederos, cuando llegue lo que Rafael Guillén llama “el hecho sucesorio”, actúen como crean que deben hacerlo.

El motivo es que el Ministerio de Trabajo, dando un paso más en su brillante política, se ha puesto en contacto con ellos para plantearles un dilema: o siguen cobrando la pensión o viven de los ingresos que sus obras puedan producirles. En ningún caso pueden ser pensionistas y a la vez percibir ese dinero extra que su labor literaria pueda devengarles.

 

 

Landero y Reverte con la Ministra Fátima Báñez. Imagen de Uly Martín en El País 22 01 2016)

Reverte en el Congreso. Imagen de Uly Martín en El País (22/01/2016)

 

 

 

Luis Landero le explicaba hace unas noches a Gonzo, del programa El Intermedio, que la profesión de escritor es muy azarosa, siempre supeditada a la aparición de una buena idea, a su ejecución adecuada, a la aceptación imprevisible de un eventual público lector, a la crítica, etc. En esta situación, ¿cómo renunciar a los únicos ingresos seguros de que dispone? Estos son, está claro, los de su pensión, para la que ha estado cotizando toda su larga vida de profesor de instituto. 

Me pregunto qué pueden sentir distintos autores del ámbito literario granadino a los que conozco y cuya producción literaria sigo con verdadero interés. Pienso en autores tales como Antonio Enrique, Jesús Amaya, Miguel Arnas, Antonio Carvajal, Francisco Gil Craviotto, Rafael Guillén, José Lupiáñez, Enrique Morón, Nicolás Palma, Fernando de Villena, todos ellos jubilados… Pienso en autores que se acercan a la edad de la jubilación y que superan con creces la cuantía que Empleo les pone como límite para seguir cobrando la pensión cuando les llegue. ¿Qué harán autores como Antonio Muñoz Molina o Javier Marías cuando lleguen a los sesenta y cinco años? ¿Abandonar la literatura? Sería un lujo que no nos podemos permitir. Ningún país en su sano juicio puede prescindir de sus creadores si no desea convertirse en un páramo, ajeno a las tendencias culturales y olvidado de los circuitos editoriales / artísticos internacionales.

 

 

Biblioteca de la R. A. E. (Web de la propia RAE)

Biblioteca de la R. A. E. (Web de la propia RAE)

 

Me pregunto también qué harán los grandes maestros de nuestra Universidad. ¿Tendrán que dejar de publicar artículos en las revistas más prestigiosas, que dejar de asistir a congresos de su especialidad, que abandonar las fundaciones o no asistir a seminarios… para no caer fuera de esta estúpida norma? ¿Y los grandes cineastas, actores de teatro, directores, etc.? ¿Echarán el definitivo telón final por tener la edad de jubilarse? ¿Y los músicos, que llevan jugándose la vida en la carretera, de gala en gala, de pueblo en pueblo? Y los grandes cantantes liricos o directores y músicos de orquesta sinfónica, ¿se verán forzados a no volver a participar en cursos, a no colaborar en grandes grabaciones llenas de prestigio? ¿Qué beneficio puede obtener un país cuyos artistas plásticos dejen de exponer su material nuevo por miedo a perder la pensión?

El jubilado se ha ganado la pensión por su prolongada cotización, pero esta no debería implicar necesariamente una retirada del panorama intelectual. Estoy hablando de personalidades que no tienen una dedicación productiva directa, sino una especial (y envidiable) capacidad creadora. ¿Por qué ponerle cortapisas a su sensibilidad, a su creatividad, a su depurada experiencia?

La medida, las cuantiosas sanciones impuestas, la falta implícita de reconocimiento de ese carácter especial de estas personalidades, suponen una bomba de efectos a largo plazo: si las mejores mentes creativas (en artes plásticas, en literatura, en disciplinas especulativas, en traducción científica o literaria, en música o fotografía, etc.) dejan de regalar a la sociedad española lo mejor de su experiencia y de su madurez, nuestro país puede verse abocado a una situación parecida a la que se dio a partir de la guerra civil con el exilio o el silencio impuesto a través de la censura y las represalias. En aquella ocasión nos sobrevino el silencio de la otra España, la que ocupaba las cátedras de medio continente americano, mientras aquí las usurpaban intelectuales orgánicos del Régimen, cualquiera que fuese su grado de formación.

La política cultural (de alguna forma hay que llamarla) del PP no puede ser más destructiva: ha consistido en desmantelar los avances en investigación por medio de salvajes recortes; ha mantenido un IVA cultural francamente disuasorio que casi acaba con el negocio editorial o el cine (¡cuántas librerías y salas de cien han ido cerrando en los últimos años en nuestro país?); ha arrojado a nuestra juventud (la más preparada, viajada y experimentada de siempre) a un exilio laboral que, con todo cinismo, la ministra Báñez llamó “movilidad exterior”… Hay que concluir que la derecha neoliberal no valora la cultura ni la investigación, actividades escasamente rentables para sus parámetros económico-financieros. Parece bastarles con el modelo Sánchez Dragó en Tele Madrid. A la derecha salvaje de hace ochenta años tampoco le gustaba la cultura. Se atribuye (entre otros) a Millán Astray la frase lapidaria “Cuando oigo la palabra “cultura”, echo mano a la pistola”. Tres cuartos de siglo después, nuestra derecha neoliberal parece confirmar el triste graznido de los fascistas de entonces. Se ve que hemos avanzado hacia un negro futuro: estamos a punto de ser un país culturalmente desmantelado.

 Enlaces de prensa:

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/01/21/actualidad/1453404951_724842.html

http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/10/actualidad/1455120844_257637.html

http://elventano.es/2016/01/carta-a-la-ministra-de-trabajo-de-un-escritor-pensionista-hundido-tras-el-suicidio-de-su-mujer.html

http://www.infolibre.es/noticias/cultura/2016/02/19/un_traductor_jubilado_sancionado_con_000_euros_por_compatibilizar_pension_con_los_derechos_autor_45167_1026.html

http://desequilibros.blogspot.com.es/2010/06/cuando-oigo-la-palabra-cultura-echo.html

 

Alberto Granados

Anuncios

2 comentarios el “Un país desmantelado

  1. Supongamos una persona que ha sido funcionaria (profesor, médico, inspector de policía o militar) que gracias a su ahorro durante su vida ha podido comprar 3 o 4 pisos que le devengan unos alquileres. ¿Pondrán en solfa su pensión? ¡¡¡Noooo!!! O la misma persona que se ha hecho un plan de pensiones tan considerable que sus beneficios superan ese tope anual incompatible con el cobro de la pensión ¿Se la quitarán, o tan siquiera se lo plantearán? ¡¡¡Noooo!!! Porque es el mismo caso, aunque lo que yo expongo no sea creativo. Es el mismo caso, digamos en cuanto a complemento o actividad que, paralelamente, da un beneficio. Pues eso, que cada uno lo piense.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: