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Nuevo poemario de Enrique Morón: Coplas populares y flamencas


 

 

 

        Enrique Morón, uno de los poetas del grupo primigenio de la llamada poesía de la diferencia, tiene verdadera obsesión por que el poema contenga todos los elementos que la preceptiva clásica señalaba para el ritmo: cómputo silábico, rima, acentuación del verso y entonación. No le gustan la ausencia de rima, los versos libres, sueltos o blancos ni otras licencias métricas que muchos poetas suelen usar.

        Filólogo de formación, profesor jubilado de profesión, y académico de la de Buenas Letras de Granada, Morón conoce perfectamente los entresijos de nuestra métrica y en su treintena larga de poemarios publicados siempre se ha aventurado a recuperar o alterar los metros de de la poesía tradicional y los Siglos de Oro. Virtuoso sonetista, también ha usado el zéjel, la décima, los tercetos encadenados, la égloga, la sextina, la lira…, estrofas todas hoy día casi olvidadas. Tal vez esta variedad clásica sea, junto a la calidad intrínseca de su poesía, uno de los méritos más innovadores: recuperar obsesivamente ese horizonte clásico cuando muchos otros poetas lo desdeñan o se acogen a otras modas. Su poema Lisonjas en soleá, por ejemplo,  defiende la prevalencia de la soleá frente a la moda invasiva del haiku.

       Morón acaba de publicar otro poemario titulado Aires populares y flamencos (Granada, Port Royal Ediciones, 2016, 90 págs.), un conjunto de coplas, según me dice el propio autor, creadas a lo largo de un largo período, que siguen la tradición popular en el metro y en la variada temática que tratan.

 

 

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       En la brevísima nota del autor que antecede el cuerpo poético del libro, califica al mismo de “misceláneo” y aclara que responde a sus “emociones por la tradición andaluza”, parte de la cual es el flamenco, variedad musical que siempre le ha calado hondamente y que ahora recicla en una abundante serie de coplas, seguiriyas, soleares, seguidillas… que componen la primera parte del poemario.

       En esta primera sección, llamada Cante flamenco, el poeta recurre a los temas habituales del cante jondo: el fracaso amatorio, la sensación de pérdida irreparable que este conlleva, la reflexión filosófica sobre la existencia (con claros tintes machadianos, en algún caso)…

       Unos ejemplos de soleares:

Estoy tan cerca de ti

que ya se me antoja lejos

si me miras de perfil.

 

 

 

Todo se gana y se pierde.

¡Qué pena perder, serrana,

aquello que no se tiene!

 

 

 

Es tanto mi escepticismo,

que por fiar no me fío

ni siquiera de mí mismo.

        Una de las seguiriyas:

 

 

¡Maldita la hora

que te conocí!

Que ya solo espero un réquiem aeternam,

para no sufrir.

 

 

Unas coplas:

Deja la llave en la puerta

si te vuelves a marchar,

que nadie sabe si un día

la puedes necesitar.

 

 

 

Si quieres vivir en paz

no eches más sal al mortero,

que de tanto machacar

sale lo malo y lo bueno.

 

 

 

 

 

Enrique Morón (derecha) en la presentación de un poemario de Fernando de Villena (izquierda)

Enrique Morón (derecha) en la presentación de un poemario de Fernando de Villena (izquierda)

 

 

 

       El libro cuenta con una segunda parte llamada Versos de amor y desamor. Se trata de poemas más extensos, compuestos con nuevas series de coplas de arte menor y décimas. En estos poemas surge un marcado fatalismo amatorio, una dramática infelicidad, la marca del sufrimiento, el desconsuelo.

       Finalmente, una tercera parte, llamada Colofón, incluye series de quintillas, sextinas y otros metros para poemas dedicados a temas tales como los toros, los vinos de España, la comida popular, el pasodoble o la copla, una de las señas de identidad de los tiempos de postguerra que quedó marcada en su conciencia. La radio de entonces, Concha Piquer, La bien pagá,… asoman por estos poemas con emoción y frescura, sin rendirse al costumbrismo. Es un canto al goce de la vida, al optimismo y al placer, algo que sirve de contrapunto a la desgarrada óptica de la división anterior, lo que confirma el calificativo de misceláneo que el propio autor atribuye a su poemario.

 

 

 

 

Morón en el Paraninfo de la Facultad de Derecho, durante una sesión abierta de la Academia de Buenas Letras de Granada

Morón en el Paraninfo de la Facultad de Derecho, durante una sesión abierta de la Academia de Buenas Letras de Granada

 

 

 

 

 

 

       Poesía ágil, concentrada, variada en su temática, técnicamente perfecta y de una enorme belleza, aporta la frescura de la tradición popular, esa fuente inagotable de la que mana la trascendencia de lo que hay de eterno en el alma humana.

       Recomiendo a quienes lean este intenso poemario que lo hagan paladeando lentamente la hondura de cada mínimo poema. Cada perla, cada estrofa, contiene un universo humano y no conviene la prisa. Otra recomendación: este libro se complementaría perfectamente con un fondo musical, que podría ser la guitarra de Paco Cepero o de nuestro Juan Habichuela, o un cante profundo y negro, como las penas de la vida. La copa de manzanilla es optativa.

Alberto Granados

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2 comentarios el “Nuevo poemario de Enrique Morón: Coplas populares y flamencas

  1. Una crítica muy acertada. Conozco el poemario y estoy completamente de acuerdo con lo que dice Alberto Granados.-F. Gil Craviotto.

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