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La Habanera de Carmen, una visión clásica del amor


 

        Algunos años he caído en la tentación de sumarme, a través de mis dos blogs sucesivos,  a esa gregaria costumbre de dedicar la fecha de hoy a hacerle un modesto homenaje al sentimiento más contradictorio del ser humano: el amor, sea este una forma de neurosis posesiva, un disloque hormonal, un mecanismo de idealización, una enfermedad que, al igual que los resfriados, se suele curar en la cama… o todo eso a la vez.

        Al margen del aspecto comercial de esta anglosajona celebración (restaurantes, hoteles con  o sin encanto, agencias de viajes, joyerías, perfumerías, lencerías… hacen su agosto con los regalos que se intercambian los enamorados), el amor ha ocupado siempre un importante lugar en la creación literaria y ha aparecido como ese sentimiento caótico que hace bascular al ser humano entre la más absoluta felicidad y la desesperanza, entre la dicha y la decepción. El Arcipreste de Hita, Góngora, Quevedo, Lope, los poetas románticos, Pedro Salinas, García Lorca, Gil de Biedma, los poetas de la experiencia, los de la diferencia… se han ocupado abundantemente de reproducir un cliché amatorio que resiste los envites del tiempo, como si la pareja de amantes estrenaran el sentimiento que los llevará a la felicidad, a la zozobra o a la desequilibrada mezcla de ambas.

          Para esta ocasión, he traducido uno de los pasajes más conocidos de la ópera de Bizet Carmen. He elegido la famosa Habanera del primer acto, canónicamente llamada L’amour est un oiseau rebelle, que repite esquemas leídos mil veces sobre lo contradictorio del amor.

 

 

 

Escena de Paz Vega en la película Carmen (Vicente Aranda)

Escena de Paz Vega en la película Carmen (Vicente Aranda)

 

 

          Se dice que Carmen rompió definitivamente los límites entre ópera y ópera cómica, hasta entonces una especie de subproducto de la primera. Lo hizo añadiendo elementos de música popular, retratando a tipos de las clases sociales más bajas, etc. Se le considera un antecedente de la corriente verista, una adaptación de la ópera al realismo de finales del XIX. Bizet recogió el argumento de Prosper Merimée, a quien se lo había contado en su palacete granadino de la Cuesta de Gomérez, doña Manuela Kirkpatrick, la madre de la emperatriz Eugenia de Montijo. Era la época de las visitas de los viajeros románticos, en que los tipos populares, lo folklórico, lo legendario y lo exótico hacía furor en Europa. Bizet no tuvo empacho en mezclarlo todo (los toros, la raza gitana, la mujer fatal, los bandoleros, el deseo, l’amour fou, la traición por amor, la muerte…) e incluso tomó prestados ciertos pasajes que él había oído, creyendo que era música popular sin autor conocido. La propia Habanera es una adaptación de una habanera de Sebastián Iradier llamada El arreglito.

 

        He aquí el texto de dicho pasaje con la traducción que he hecho:

L’amour est un oiseau rebelle

que nul ne peut apprivoiser,

et c’est bien en vain qu’on l’appelle,

s’il lui convient de refuser!

El amor es un pájaro rebelde,

que nadie puede domesticar,

y es en vano que se le llame

si se le antoja rechazar.

Rien n’y fait, menace ou prière,

l’un parle bien, l’autre se tait;

et c’est l’autre que je préfère,

il n’a rien dit, mais il me plaît.

Nada le afecta, la amenaza o la plegaria,

La una habla mucho, la otra se calla.

Es a esta a la que yo prefiero:

No ha dicho nada, pero me place.

L’amour! l’amour! l’amour! l’amour…!

¡El amor! ¡El amor! ¡El amor! ¡El amor…!

L’amour est enfant de Bohème,

il n’a jamais, jamais connu de loi,

si tu ne m’aimes pas, je t’aime,

si je t’aime, prends garde à toi!…

El amor es un gitanillo,

que nunca, nunca, ha conocido la ley,

si tú no me amas, yo te amo,

y si yo te amo, ¡ponte en guardia…!

L’oiseau que tu croyais surprendre

battit de l’aile et s’envola…

l’amour est loin, tu peux l’attendre,

tu ne l’attends plus,… il est là…

El pájaro al que creíste sorprender

batió sus alas y voló…

el amor está lejos, puedes esperarlo,

ya no lo esperas, ahí está… 

 

Tout autour de toi, vite, vite,

il vient, s’en va, puis il revient…

tu crois le tenir, il t’évite,

tu crois l’éviter, il te tient!

En torno a ti, rápido, rápido,

viene, se va y después regresa…

Crees poseerlo, él te evita.

Crees evitarlo, él te posee.

L’amour! l’amour! l’amour! l’amour…!

¡El amor! ¡El amor! ¡El amor! ¡El amor…!

 

Imagen de la Habanera tomada del blog mejorconmusica, de blospot

Imagen de la Habanera tomada del blog mejorconmusica, de blogspot

 

 

        No creo que se haya apartado mucho de algunos poemas clásicos, tales como ese gran soneto de Quevedo que empieza “Es hielo abrasador…” o el de Lope llamado Varios efectos del amor.

        Que el amor sea generoso con vosotros y no os desquicie demasiado. O que lo haga: peor es el desamor.

  Alberto Granados

 

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Un comentario el “La Habanera de Carmen, una visión clásica del amor

  1. Bonito recuerdo para hacerlo vida diariamente. El amor es inestable, tornadizo, difícil de aprisionar pero está ahí. !Qué le vamos a hacer, c’est la vie!. Un abrazo

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