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La verdad y la mentira del Día de Andalucía


NOTA PREVIA: Este texto ha aparecido hace unos días en el último número de la revista accitana Wadi-as. Se me pidieron 500 o 600 palabras y a eso me he ceñido, pero hubiera dicho mucho más, porque la Andalucía imparable sigue parada y porque yo tenía unas expectativas mucho más altas. Las imágenes de los líderes andaluces están tomadas de Google.

 

 

 

Portada del Wadi-as

Portada del Wadi-as

 

 

Rafael Escudero

Rafael Escudero

 

 

 

José Rodríguez de la Borbolla

José Rodríguez de la Borbolla

 

 

 

        Conmemorar el día de los andaluces, en mi opinión, es algo mucho más serio que unas declaraciones oficiales, una mención de pasada en los centros educativos y en las instituciones, una reiterativa serie de discursos y una verbena llena de sevillanas y alimentos populares. Si la conmemoración se queda en eso, creo que solo se alcanza una de esas alegrías a plazo fijo que, como en el caso de las navidades, nos regala un puente, un cierto aire de fiesta y poco más.

 

 

Manuel Chaves

Manuel Chaves

 

 

 

 

José Antonio Griñán

José Antonio Griñán

 

 

 

Susana Díaz

Susana Díaz

 

        Conmemorar nuestra fiesta implica algo mucho más serio: una reflexión sobre el significado de Andalucía a lo largo del pasado, en el momento actual y la posible proyección hacia el futuro de las potencialidades andaluzas. Pero eso es harina de otro costal, pues somos un pueblo resignado ante la adversidad, el paro, el atraso, la escasa cultura práctica y la falta de recursos que nos sitúan desde hace siglos en la zona más baja de todas las estadísticas posibles. Y sería de agradecer que las instituciones y los partidos políticos hicieran un riguroso análisis. La Historia hace tiempo que lo ha hecho,  pero parece que ni el gobierno de Madrid ni el de Sevilla han sabido interpretar las causas profundas de nuestro atraso en el supuesto de que hayan leído algo al respecto. Parece que nos resulta suficiente mirarnos el ombligo, recurrir a la riqueza de nuestro folklore, al flamenco y las dichosas e invasivas sevillanas, a Alberti, Lorca, Góngora, Murillo, Picasso, etc., a nuestro importantísimo patrimonio artístico, a nuestros variados elementos turísticos…

 

 

Gaspar Zarrías

Gaspar Zarrías

 

 

 

Javier Arenas

Javier Arenas

 

 

 

 

        Sin restarles un ápice de trascendencia a semejantes glorias incuestionables, creo que Andalucía debe dar un golpe de timón y plantearse muy seriamente en qué fallamos (el pueblo de a pie, la oligarquía y el empresariado, los dirigentes y la oposición, el mundo de la cultura, la ciudadanía…) porque, pese a los discursos oficiales de autobombo, la realidad deja mucho que desear. No nos puede bastar con los millones de turistas si no somos competitivos; ni es suficiente nuestra historia si el presente se acerca a lo desolador; ni bastan las sevillanas o la voz de Camarón si el índice de analfabetismo, de uso de bibliotecas o asistencia a espacios culturales resulta desolador. Repetimos un esquema que no sirve y que excluye de la actualidad a un amplio grupo humano, que perpetúa los viejos esquemas pretendidamente identitarios (toros, flamenco, gastronomía, simpatía con los visitantes foráneos, cofradías, casetas de feria, feria del Rocío, etc.) como si con eso bastara. Pero con eso no llegamos al mundo de excelencia que se pretende en la estructura de nuestro mundo global. Si en la crisis del 98 se pedía doble vuelta de llave al cerrojo de la tumba del Cid, la modernidad nos demanda que cerremos una identidad andaluza así de castiza, tan de oropeles, tan oficial, y nos pongamos a ganarnos nuestro futuro, sin maquillajes de colores políticos, ni reminiscencias sevillanas, ni cantos de absurdo triunfalismo, ni… Andalucía está ahí, con mil lacras que nos hemos ganado entre todos con nuestro conformismo, pero también con el inmenso potencial que llevamos dentro.

 

 

Juan Manuel Moreno Bonilla

Juan Manuel Moreno Bonilla

 

 

 

 

Juan Manuel Sánchez Gordillo

Juan Manuel Sánchez Gordillo

 

 

 

Diego Cañamero

Diego Cañamero

 

        Pero no se puede acelerar a base de permanente guerra entre partidos, de discursos oficiales que son fuego cruzado y estéril desmotivación de la gente. Alguien tendrá que conducirnos (ese es el significado de la palabra líder) hacia el mañana con energía, con carisma y con ganas de dejar atrás tanta mística andaluza, tanto atraso y tanto vacío.    

Alberto Granados

 

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5 comentarios el “La verdad y la mentira del Día de Andalucía

  1. Totalmente de acuerdo contigo, amigo Alberto. También muy acertado que nos recuerdes los lamentables caretos de los responsables de este pasacalles. Un abrazo.

  2. como siempre me encanta tu forma clara de escribir.Hoy has estado sembrado.Andalucia,como termina diciendo una sevillana…DESPIERTA!!!!!!!ya esta bien de quedarnos en el folklore y en la satisfaccion de tener la region con mas luz,donde mejor se viviria si no hubiera la mayor tasa de paro de España.Un abrazo

  3. Alberto, muy bien, menos el final. ¿Qué modo de terminar es ese, amigo mío? “…Alguien habrá de conducirnos hacia el mañana con energía, con carisma y con ganas de dejar atrás tanta mística andaluza, tanto atraso y tanto vacío”.

    Energía, carisma, mística, atraso, vacío…? Con sabiduría y honestidad, amigo mío.

    Creo que se debe pensar en que hay que educar al andaluz (y no añado a la andaluza, porque es ignorancia “añadida”), hay que inculcar al andaluz que debe aprender, que debe estudiar, que debe tener estímulo por ser mejor en todo sentido.

    Debe saber el andaluz que el progreso común llegará cuando lo consiga cada uno para sí mismo, con su esfuerzo personal: ESTUDIO Y EDUCACIÓN. Esto lleva al progreso, EL SABER en el más amplio sentido de la palabra.

    Por tanto, desterrar la ignorancia.

    Disculpa Alberto, no es llevarte la contraria, es tratar de decir aquello con lo que creo estás de acuerdo y has dejado en el tintero.

    Un abrazo,
    Lola Vicente

  4. Hola Alberto. Aunque breve, como es bueno, dos veces tal; estoy de acuerdo también con Lola Vicente en que nadie nos conducirá donde debamos o queramos llegar. Tendremos que ser nosotros, todos y cada uno de nosotros los que empujemos el carro y saquemos a esta tierra del pozo (cultural y económico) en que está metida. Y en ello estamos! Cada día es una nueva oportunidad de empujar un poquito. No caeré en el tópico de echarle la culpa a los políticos (que sin duda han tenido su parte).
    Un abrazo, amigo (ponle o quítale la coma a tu gusto).

  5. Hola me gusta mucho ver lo que escribes. Esa Susanita de flequillo ondulado no me agrada nada ni antes ni ahora. Tus análisis si y muy interesante. Bss Alberto.

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