2 comentarios

El rostro de san Juan (Fernando de Villena)


 

 

        En estos días he terminado la última novela de Fernando de Villena (El rostro de san Juan, Ed. Port Royal, Marzo de 2017), una novela extraña y apasionante a partes iguales. Villena, con una producción literaria ya abundante en poesía, novela, ensayo y artículos periodísticos, firma su novela más compleja, en que repite esquemas que ya le he leído en anteriores entregas, pero sabe darles una impronta totalmente novedosa. He ahí una contradicción que me fascina en esta novela: innovar al repetirse o repetirse con un sabor diferente y nuevo.

Portada de la novela

        Subtitulada Un cuadro perdido de Alonso Cano, aparece en esta novela un mecanismo narrativo que ya explotó en Mundos cruzados y que bebe directamente de una obra anterior (El escarabajo) de su admirado Manuel Mujica Lainez: un objeto sirve de hilo conductor a través de los siglos. Lo que en Mujica era un escarabajo egipcio y en Mundos cruzados un complicado reloj de la época del Emperador Carlos V, en esta novela es la extraña e inquietante fisonomía de un san Juan que forma parte de un retablo, junto a otras tres tablas con los demás evangelistas. El cuadro fascina e inquieta a las generaciones de descendientes de don Francisco de Garcerán desde los tiempos de Alonso Cano hasta la actualidad.

        Pero esta vez, Villena introduce varios elementos novedosos: para empezar, ensarta tres tramas distintas y, a la vez, complementarias. La primera se remonta a la biografía de Alonso Cano, al que sigue desde la Granada de sus comienzos artísticos, hasta la Sevilla de Velázquez o el Madrid del Conde-Duque de Olivares y Toledo. El la Corte, recibe el encargo del aristócrata de pintar los cuatro evangelistas para la capilla de su palacio de Fuentidueña. Para san Juan usa como modelo a un rufián asesino que matará a la propia esposa del pintor para robarle. Con ello, esta tabla inicia su influencia maléfica incluso antes del momento en que el aristócrata cuelga el retablo.

        La segunda trama nos ofrece el devenir de ese palacio (también Mujica Lainez escribió un texto en que el protagonismo recaía en una casa) y del cuadro, que nunca dejará indiferentes a los sucesivos herederos. Estos conforman un derroche de materia narrativa en la que cabe de todo, desde personajes ruines hasta héroes, de mujeres perversas hasta señoras abnegadas que sobrellevan su dolor disimulando su desgracia.

Villena en la presentación de su novela anterior. Feria del Libro de 2016

        La última fase se ocupa del desenlace, en nuestros mismo días, un desenlace en que se rastrea el influjo perverso del asesino que dio rostro al evangelista. Corrupción, traiciones, falta de valores éticos, robos y asesinatos, gente importante que acaba en la cárcel, adulterios y engaños… como un reflejo de una sociedad, la nuestra, enferma y desnortada que genera tramas reales muy parecidas en cada noticiario.

        Con tan dispares materiales, Villena construye una inteligente novela que cubre cuatrocientos años de nuestra Historia y deja al lector en un permanente suspense, pues resulta imposible saber hacia dónde se dirige la trama hasta que se llega a la última página. Y todo el copioso caudal novelístico está lleno de amenidad y de una prosa bellísima, que tal vez sea el mérito que más me ha calado. En efecto, hay pasajes, especialmente en la primera parte de esta obra, en que me he sentido orgulloso de ser hablante de un idioma tan bello como el que Fernando registra, un idioma que constituye nuestra heredad, en palabras de Dámaso Alonso y que destrozamos con nuestra ligereza y nuestra insensibilidad ante la grandeza de nuestro legado lingüístico.

        La enorme diversidad de personajes queda resuelta con verdadera maestría. En ese abigarrado conjunto caben la miseria ética junto a la grandeza, el sacrificio, la desesperación, la alegría, las pasiones tempestuosas… que deambulan por diversos escenarios, desde España hasta la América Latina (otro de los recursos que Fernando recupera). En todos los casos, los personajes y ámbitos espacio-temporales han quedado perfectamente definidos con insoslayable maestría.

        En síntesis, una novela original a la vez que reiterativa en ciertos aspectos, amena, interesante, eficaz desde el punto de vista narrativo… Una novela para tener en cuenta en la inmediata Feria del Libro. El autor firmará ejemplares esta misma tarde, a las 19,00 h., en la caseta de Librería Nueva Gala.

Alberto Granados

Anuncios

2 comentarios el “El rostro de san Juan (Fernando de Villena)

  1. Buena crítica a una interesante novela, alli estaremos esta tarde.
    Ginés

  2. Gracias por recomendarla. ayer compré varios libros, por eso del Libro y La Rosa, es una bonita tradicción. Leer y amar lo que se lee.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: