10 comentarios

El concierto del desconcierto


 

 

 

        En los inicios de este blog escribí sobre los fallos de las personas relevantes, esas personas que admiramos por alguna de sus capacidades, de los genios en cualquier disciplina. Sus fallos nos los aproximan, los hacen vulnerables y limitan la distancia que los separa de nuestra mediocridad sin mermar un ápice nuestra estimación por ellos. En aquella ocasión, me ocupé de la grabación de la versión operística de West Side story, dirigida por el propio Leonard Bernstein, con un José carreras lleno de fallos y creador, por ello, de un clima de tensión entre músicos y cantantes.

        Hace unas semanas, oí en algún programa de la SER una anécdota sobre otro fallo de un genio. Aparte de la reacción instantánea, me dio después por buscar en la red, donde corroboré el hecho, que hoy deseo compartir con los visitantes de este blog.

La pianista en una foto de Carlos Alba para El Mundo

        Imaginemos una pianista genial a la que admiro, como la portuguesa Maria João Pires, de la que he oído muchas veces sus Nocturnos de Chopin. El piano adquiere en sus manos una sonoridad inigualable en que la música fluye con una serenidad que es un regalo. Pues bien, la Pires es la solista invitada para un lunchtime concert en Amsterdam. Tiene que interpretar uno de los conciertos para piano y orquesta de Mozart. Es una pieza ya rutinaria en su repertorio y no le ofrece nada nuevo, así que parece no tener problema.

        A diferencia de los conciertos normales, el lunch concert es menos formal. Al ser a mediodía (a la hora del almuerzo, es su significado), las damas y los propios artistas se engalanan menos, hay un aire menos litúrgico, más informal, y, sobre todo, suele llevar una preparación menos rigurosa, ya es frecuente que solista y orquesta no hayan ensayado previamente en común, pues estos conciertos se organizan llenando con cierta premura los huecos en las agendas de unos y otros.

        El hecho es que en 2010, la Pires participa en uno de estos conciertos, junto a la Orquesta del Amsterdam Concertgebouwy, dirigida por Riccardo Chailly. Todos los ejecutantes están atentos a la batuta del director y se inicia el concierto: lo hace con el juego de cuatro notas que se repiten continuamente en el Allegro del Concierto para piano y orquesta nº 20 en re menor, K466, de Mozart. A la pianista le cambia el gesto: ha preparado un concierto diferente (Minuto 0,45 del vídeo) y se da cuenta al primer compás. La preocupación asoma visiblemente en su semblante y tras unos segundos, cuando se aproxima peligrosamente el instante en que el auditorio espera la magia de su piano, inicia un diálogo con el director.

 

 

        -Yo tenía apuntado otro concierto en mi agenda… (y hace un gesto de escribir sobre la mano) (Minuto 1,35 del vídeo)

       -Este lo tocaste en la última temporada (el director sonríe). Lo puedes hacer. Estoy seguro de que lo harás bien.

        La pianista está confusa y el gesto que muestra su rostro es de verdadero pánico, mientras la orquesta está a punto de cederle el turno para llevar el peso de un concierto al que le faltan más de treinta minutos de ejecución. Y en ese momento (Minuto2,50) empieza el prodigio: el piano empieza a sonar con su mágica fluidez, con una música luminosa que consigue emocionar, incluso a quienes, como es mi caso, vemos la obra de Mozart un tanto fría y cerebral.

        El director comenta tiempo después en una entrevista que no le extrañó tanto que la solista se supiera de memoria la partitura, sino su superación del pánico inicial y añade que no apreció un solo error. Ese tipo de cosas hacen grandes a determinadas personas. Aunque se equivoquen.

Alberto Granados

Anuncios

10 comentarios el “El concierto del desconcierto

  1. Y es verdad, cuando un grande se confunde algo en lo que es maestro espléndido, los humaniza y nos hace al común de los mortales un poco más seguros. Si ellos se equivocan, ¿cómo no nos vamos a equivocar nosotros? A ellos los humaniza, a nosotros nos consuela de nuestros muchos errores. El dardo en la palabra.

  2. Menos mal que no lo tenía preparado….Que maravilla!.Alberto,gracias por hacerme partícipe de todo lo bueno e interesante que encuentras.
    Un abrazo.

  3. No conocía la anécdota, pero sí sé de ese pánico, que suele suceder aun cuando el intérprete ha ensayado mucho. El pánico lo conocemos también en las presentaciones de nuestros libros, aunque ahí hay menos riesgo. Un abrazo

    • La anécdota me llamó la atención. Pánico absoluto en sus gestos llenos de desolación. Pero quien lo lleva dentro, y la Pires lo lleva, saca de donde parece que no hay. Y el concierto es una joya, con o sin anécdotas.
      Un abrazo.

      AG

  4. Mare mía , que situación, momentos dramáticos…si no llega a entrar en la tonalidad correcta…los años dan la experiencia…más de uno se daría cuenta cuando viera sus gestos hacia el director pero luego, pensaria…¿que le pasaba a la pianista ?…una monstrua total

  5. El momento, una vez descrito por ti, resulta muy muy conmovedor, increíble si no estuviéramos viéndolo; uno se siente en la necesidad de auxiliar a Pires como sea, tan vulnerable en su apuro, con una inseguridad alejada de todo divismo: esa es la verdadera genialidad, la que incluye la duda, duda que ella resuelve a su favor con apenas dejar que los dedos recorran el teclado guiados por la memoria. Le falta un Hitchcock a este pánico en la escena…

    • Lo curioso es que una lectora me ha comentado que la vio en Madrid y también se bloqueó, pero con pero fortuna: paró el concierto un par de minutos y se hizo un silencio sepulcral en orquesta y público. Finalmente reanudó el concierto con su exquisitez habitual. ¿El crepúsculo de una diosa?
      Muchas gracias por tu presencia y comentario. Un abrazo,

      AG

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: