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Ante el referéndum catalán


         Soy consciente del hartazgo que produce el referéndum catalán del próximo día 1 de Octubre, un asunto desagradable, sin demasiadas salidas y tan envenenado que sea cual sea el resultado (se celebre o no y, si al final se lleva a cabo, salga que sí o que no) dejará descontento a la mayoría de los españoles. Por eso me permito añadir mi ascua a esta sardina atragantada y compartir con los lectores de este blog unas observaciones que sé que ni serán originales ni añadirán muchas ideas a las ya mil veces repetidas en tertulias, foros políticos, medios y a pie de calle.

         Más allá del sustrato independentista siempre latente, la idea del referéndum surge cuando los altos cargos de Convergencia se ven salpicados por el turbio asunto del tres por ciento. Hasta ese momento el sentido independentista estaba más que controlado. Es precisamente Artur Mas quien lanza el desafío y aparecen las movilizaciones jamás vistas antes de cada diada, el fallido 9N y, como secuela, el desafío soberanista en que estamos inmersos. Para engrasar esta maquiavélica maquinaria hace falta un culpable, un enemigo común, un pueblo opresor, que en este caso somos cada uno de nosotros. Se empieza a falsear la Historia en congresos de dudosa solvencia científica, se expone un turbio memorial de agravios (castigo a la lengua catalana en tiempos franquistas, el coste que implica a la población catalana la compensación interterritorial, desaparición de elementos e instituciones de la cultura catalana, etc.). Convenientemente caldeado el ambiente, cualquiera de nosotros pasa a ser un opresor de Cataluña, un enemigo representado en obras de teatro escolar. Yo, que ni me llamo Felipe V, ni Francisco Franco, no puedo aceptar semejante pantomima: no soy un enemigo natural de Cataluña, ni de su pueblo, ni de su hermosa lengua, ni de su cultura e instituciones, estas últimas, absorbidas por otras instituciones más operativas en el momento de la redacción de la Constitución y de sus dos Estatutos. Pero los nacionalismos tienen esos tics desde siempre y no importa que estas falacias se produzcan en la era de la aldea global.

         Y así, el fermento produce su efecto y, como una levadura infectada, exacerba el anhelo independentista y la defensa a ultranza del referéndum liberador de la dignidad catalana, frente al enemigo español.

         Para acabar de arreglar el peliagudo asunto, Rajoy, que no ha hecho el menor amago de solucionar el problema, empieza a ocupar Cataluña con las fuerzas de seguridad del Estado, recurre a los jueces y hace subir exponencialmente el número de catalanes que se sienten perseguidos. Mal arreglo.

         La confrontación llega a crear un ambiente irrespirable y la derecha cavernaria repite gestos que yo recordaba de los tiempos franquistas. He recibido cientos de whatsapps y mensajes en que se pide la intervención del Ejército, de la Legión, del mismísimo Franco… Lo que faltaba: un rebrote del fascismo más puro y duro. La confianza en la fuerza bruta por encima del diálogo. Y la izquierda buscando su sitio, sin encontrarlo, tal es el grado de polarización de la situación.

         Me preocupa, especialmente, que unos y otros repiten consignas fabricadas ad hoc, que permiten adivinar un altísimo grado de adoctrinamiento que pone un especial énfasis en el componente emocional, más que en el sentido racional y crítico. Mala elección para componer una línea argumental, un sistema de pensamiento. En este asunto, ambas partes parecen opinar con la víscera, más que con el cerebro.

 

 

 

 

        La línea argumental españolista recurre a la testosterona, a la fuerza, a los elementos que deberían quedar en los cuarteles y en las misiones humanitarias del extranjero, pero que jamás deberían tener el menor protagonismo en la dinámica política del país. Ya se sabe que hay generales dispuestos a ocupar Cataluña a cualquier precio.

        La línea independentista reparte sus esfuerzos en varios frentes:

        Desprestigiar a la prensa que no comulga con su causa, no importa el prestigio internacional de determinados medios, su grado de seguimiento, su capacidad de crear opinión. Basta con saber que no son proclives a la independencia para ser tachados de antidemocráticos. También les ocurre lo mismo a personajes como Joan Marsé, Serrat o los alcaldes contrarios al referéndum, señalados públicamente como nazis, renegados o vendidos. La caza de brujas ha comenzado.

        Atribuirse la legalidad y legitimidad, frente a la opuesta y jerárquicamente superior. Lo que dicen jueces, tribunales, analistas, etc. es ilegal o ilegítimo, pues la legitimidad está en manos de los que promueven el referéndum. Sin el menor sonrojo, ni resquicio de cuestionamiento. Basta con el remoquete, escasamente elaborado, de que un partido corrupto no puede, no está legitimado para frustrar las quimeras independentistas. ¡Y esto se imparte desde Convergencia, corrupto hasta su misma médula, al igual que el PP!

        Identificar el desacuerdo con el proceso con falta de democracia. Algún corresponsal catalán me ha descalificado frontalmente llegando a preguntarme si sigo siendo demócrata. O yo o el caos. Sin matices.

        El victimismo. Cualquier idea contra la independencia es un acto de persecución contra la pobre Cataluña, incomprendida, perseguida, oprimida… que, inequívocamente, tiene derecho a su referéndum, que, ese sí, es democrático.

 

 

 

 

       Y con estos mimbres, se fabrica un cesto que encierra la mayor cota de demagogia, de trampa y de enfrentamiento de la última historia de España. Buen logro.

        Pero vayamos al hecho en sí del referéndum del próximo día 1. Yo solo conozco la pregunta (si se desea que Cataluña se constituya en una República independiente), pero no conozco las condiciones: censo, apoderados de otras opciones, algo vagamente parecido a las garantías de una Junta Electoral, qué porcentaje de votos favorables se requiere para continuar con la “desconexión” (¿mayoría simple, dos tercios, unos cuantos coleguitas?. Un referéndum, plantado con esta falta de rigor, caso de celebrarse, no creo que tenga la menor credibilidad, aunque todos sabemos que eso es secundario, ya que el objetivo de la consulta no es saber cuántos votan sí y cuántos no, sino irse por las bravas, eso sí, todo revestido de los oropeles de una votación seria. Sin censo, ¿cuántas veces podrá votar la gente con solo ir de uno a otro colegio electoral? ¿No hay en las mesas electorales apoderados de los partidos contrarios al referéndum y a la independencia? ¿Qué va a pasar el domingo?

        Por lo pronto, la más feroz división social. Y la posible ruina económica, tanto de España como de la nueva Cataluña independiente. Todos vamos a pagar esta demencia que carece de proyecto, de líneas maestras de la nueva política, de la que nadie sabe nada. Y es que eso, el día a día político, se improvisará sobre la marcha, que aquí el único objetivo realmente importante es la desconexión. Lo demás parece importar poco: el espectáculo debe continuar.

        Lo más dramático de todo el asunto lo enunció Artur Mas hace un par de días: al margen de que se celebre el referéndum o no, o del eventual resultado, España ha perdido de facto a Cataluña. Y eso no tiene remedio.

Alberto Granados

 

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21 comentarios el “Ante el referéndum catalán

  1. Un excelente análisis de la situación. Un abrazo

  2. Mentiras flagrantes. Mas jamás lanzó ningún desafío. El independentismo explota de forma cohesionada el 10 de julio del 2010 en una manifestación convocada por Montilla para que protestemos contra los recortes del estatuto.
    Dado que es evidente que no sólo no te informas de forma fehaciente sinó que además manipulas lo poco que sabes, entiendo que entre tu y yo el diálogo es imposible . Fíate de estos videos tendenciosos donde se habla de adoctrinamiento…nadie fue más adoctrinado que yo en el amor a la Patria España. Todavía puedo cantar los himnos fascistas y recordar aquella asignatura abominable llamada F.E.N.. Y, ya ves, pese a haberme adoctrinado y, como a mí, a muchos, el fracaso es notorio. Tu análisis no merece un análisis. Por tu bien sólo lo leerán cuatro amiguetes que, en su ignorancia, aplauden tus pobres e insostenibles arengas.
    Te lo repetiré aunque no sirva de nada: Aquí, una mayoría, queremos votar. Impedir el voto es puro fascismo y España, ejemplar en dicha doctrina, teme perder …y si por aquellas cosas saliera el sí…¿cómo pagaríamos nuestras deudas?.
    Tengo la desagradable sensación de que una pared me entendería más que tú, que vosotros.
    Como dirgia Forges: Pena.

  3. Querida Gloria: eso de que impedir el voto es puro fascismo no se sostiene. Entiéndelo, por favor: es un voto que se salta mil leyes a la torera, cosa que a ti sí te parece democrática. No merece la pena que sigamos: ambos hemos expuesto nuestros argumentos, en ningún momento he intentado imponerte los míos, sino contrastarlos. Y el diálogo aquí ha llegado a un punto en que no queda recorrido, así que yo abandono este campo de batalla.
    Solo un ruego: descalifícame a mí, a mis argumentos, a mis fuentes, pero te ruego la delicadeza de no descalificar a mis lectores.
    Un abrazo,

    AG

    • Alberto, descalifico tus argumentos porque tus fuentes no son fehacientes. Hemos tenido que saltar mil leyes porque España no ha querido escucharnos. Llevamos cuatro años intentándolo. No ha sido mi intención descalificar a tus lectores entre los cuales me cuento pero sí debo decir que están aun menos informados que tú. De ahí sus alabanzas a tu pretendido análisis, un análisis al que le faltan miles de elementos de juicio.
      Ayer hube de soportar que me dijetas que “un muerto le iría muy bien a Puigdemont”. Ante todo es mentira, ni él ni nosotros somos gente violenta y después es lacerante que, con una brutal falta de tacto y de respeto, me hagas un comentario de tan mal gusto. Los muertos, te lo repito, le iban bien al señor X -que tan bien debes de conocer- y al señor Aznar. Ahora ni unos ni otros tenéis donde agarraros. Susana que ha nacido para ganar, según dice ella misma, os iluminará el camino.
      Suerte!

      • Gloria, he decidido aparcar todo lo concerniente a nuestras visones opuestas de esta realidad. Lo dejo, simplemente, porque continuar, una vez señalados nuestros criterios, no podría llegar más que una visceralidad que no deseo.
        Suerte.

  4. Confieso haber quedado demolido por los argumentos de quien me precede, cuyo tono de hostilidad considero innecesario. Sin entrar en la cuestión, deseo expresar que no me considero amiguete ni de Alberto ni de nadie: somos amigos, en el único sentido que admite el vocablo. Y por mi parte, muy honrado de serlo. Cualquiera que conozca a Alberto Granados, seguramente convendrá conmigo en su liberalidad de carácter, en su independencia de criterio y en su amabilidad de formas. Por lo demás, a mí jamás se me obligó a cantar himnos fascistas (nací en 1953), y en aquella asignatura que se menciona, a la que se dedicaba una hora semanal, nos dedicábamos a leer a numerosos autores antologados, muchos de ellos no españoles. Respeto que, en su caso, no fuera así y tuviese que soportar soflamas patrióticas; en mi caso no fue así, y cada cual cuenta su historia según le cupo. Saludos.

    • Claro, su FEN y la mía debían de ser distintas. Yo, en FEN sólo leí a José Antonio. Sus obras completas son un calco del fascismo e incluyen una visita entusiasmada a Mussolini. Los escritores antologados, españoles y europeos pero nunca catalanes, los estudié en Literatura. Tengo poca edad más que Vd. peero de una cosa debe darse cuenta: Vd. ni se enteró del aadoctrinamiento, si es que lo hubo. Vd. era y es un español nacido en España y eso lo simplifica todo, créame. Yo tenía otra lengua y cultura a la que hube de renunciar. No me hubiera importado aprender la cultura española si no hubiera sido en detrimento de la mía, perseguida, casi abolida. Dudo que pueda o quiera entenderme. Vd. ha tenido que pensar mucho menos que yo en lo que a este tema se refiere.
      Es muy hermosa su defensa de Alberto. Nuestras conversaciones no dan más de sí pero es fácil saber que es llanamenete un buen hombre. Y en el tema catalán opina y tiene todo su derecho pero no es riguroso y yerra.

    • Dialéctico y dilecto amigo mío: te he llamado dos veces esta mañana para darte las gracias por tu serena defensa. Te la agradezco. Deseo aclárate que Gloria y yo mantenemos una perfecta sintonía desde hace unos once años, aunque no nos conocemos en persona. La única cosa que me separa de su sensibilidad y cultura es el dichoso asunto del independentismo catalán, sobre el que han quedado suficientemente claras nuestras absolutas divergencias.
      Para mí, el asunto está zanjado. Mi agradecimiento, no. Lo zanjaremos, a la primera ocasión, con un rioja delante y hablando de libros y proyectos.
      Un sincerísimo abrazo,

      AG

  5. Así sí podemos entendernos, doña Gloria. En bachillerato, yo sí estudié a los autores catalanes, desde la erudición de Milá i Fontanals, a los autores de la Renaixença: Aribau, Rubió i Ors, Aguiló, Guimerá, Llorente, etc, junto con Maragall y mossèn Cinto, más, luego, los autores del Novecentismo, y así, hasta recientemente, Josep Pla en prosa y Espriu en poesía. De todos ellos hubimos de examinarnos. El libro de texto era de 1968, bajo la supervisión de don Fernando Lázaro, libro que incluía, con respeto y extensión, a autores como Lorca o Hernández. En cuanto a FEN, la impartían, como supongo en todos sitios, falangistas sin ocupación; pero los falangistas auténticos, como es sabido, despreciaban a Franco (“Paquita la Culona”, lo llamaban) y, auténticos o no, a los fascistas italianos (lo declarasen taxativamente o no), desde que, en Guadalajara, volvieran grupas ante los milicianos de la República. En referencia a la lengua vernácula, mi propia abuela materna, en aquella Granada de los 50, la hablaba en ocasiones sin que a nadie viese yo que la desaprobaba, antes bien con satisfacción de escuchar un acento distinto. Oficialmente, no sé exactamente qué ocurrió, y le creo en lo que a este punto se refiere. Le recuerdo, no obstante, la asevereción que he leído en algún biógrafo del General, testigo directo: en el yate Azor, la tripulación, mayoritariamente guipuzcuana, hablaba euskera sin que éste moviera un músculo facial. Como muchos españoles, lamento lo que está sucediendo en Cataluña. Supongo que errores los ha habido por todas partes, pero, entiendo, esta es la hora de la distensión, esto es de aportar cada cual la mayor serenidad posible. Permítame creerlo así.

    • Sólo una pequeña acotación: Los autores que cita son, efectivamente catalanes y Lázaro Carreter no los obviaba pero se estudiaban muy superficialmente y, por supuesto, en castellano. Hay muchísimos más escritores y artistas que, muchos como yo, hubimos de descubrir por nuestra cuenta y clandestinamente. La nuestra fue una lengua abolida.
      No le doy más la lata. Sería tan cansino como inútil.

  6. No os pongáis tan nerviosos, que no pasa nada.
    A lo mejor así empieza a industrializarse el resto de España, suponiendo que eso de industrializarse sea algo bueno, porque visto lo visto….en Andalucía se vive mejor
    A lo mejor, si Cataluña busca sus materias primas en otros países, al resto de España se le pagan a un precio más justo,
    A lo mejor no tenemos que aprender catalan para ir a Cataluña, nos bastaría con el inglés que ahora todos debemos aprender,
    A lo mejor así no aprendemos a hacer de nuestro país una república del tío chaquetas, como efectivamente señalas en tu comentario que se ha hecho en Cataluña,
    A lo mejor no tenemos que soportar el contínuo victimismo de los catalanes y…. (me callo) ni el contínuo chantaje que nos hacen desde el siglo XVII,
    A lo mejor el resto de España podemos competir en igualdad de condiciones con el resto de Europa,
    A lo mejor no tenemos que enviar nuestros jóvenes trabajadores a la olla industrial de Cataluña (claro que ahora no nos necesitan para eso, ya tiene a los subsaharianos y otros inmigrantes) para que pueda desarrollarse gracias a los bajos salarios y el trabajo que ellos no eran capaces de realizar por caciquil e inhumano.
    A lo mejor… No pasa nada y si pasa algo a lo mejor es bueno.

  7. Me he acordado de un breve texto (ilustrado con uno de sus célebres poemas visuales) que hace uno meses escribió el añorado Juan Rosco (falleció recientemente, en plena madurez creativa) y que reproduzco aquí, porque es pura luz entre tanta “claridad”:

    “Las patronas de los pueblos, las cofradías, los equipos de fútbol, los productos de la zona, las distintas religiones, el habla, la lengua, las banderas, los pueblos que contienen naciones, las naciones que contienen pueblos, los hechos diferenciales que sólo sirven para darle con tus diferencias al otro en la cabeza… si esto fuera la vida: ¡qué aburrida!

    El ingenio, la amistad, la solidaridad, la creatividad, la superación, la paz, la humanidad…: ¡qué bien!”
    ***

  8. Buenos días a todos, bon dia. Querido Alberto: he estado desde el jueves noche con el invitado al aula Abentofail (que hace el número 132), y al que hoy despido, el poeta donostiarra Carlos Aurtenetxe, por lo cual no me ha sido posible atender tus llamadas. La sesión fue ayer noche: en un simple pueblo (por muy trimilenario y episcopal que sea Guadix), unas treinta personas escuchando en riguroso silencio la voz del poeta, como acogidos, en “tiempos de tribulación y mudanza”, al fuego sagrado de la poesía. Un pequeño milagro. Aurtenetxe es, políticamente, hombre de extrema izquierda. Pero la lengua -escribe en castellano, francés y también euskera- sirvió para trazar puentes de diálogo y mutua admiración, en las respectivas literaturas y modos de ser. Para algunos, nunca es inútil ni cansino hablar; pero se precisa un clima de diálogo, consistente en el rechazo previo de que mi opinión es lo democrático y verdadero, por el motivo de ser mía. En la Facultad de Letras, en tiempos franquistas y en Granada, la lengua y literatura catalanas eran una opción, junto con el galaico-portugués, hebreo y árabe (yo escogí esta última); del euskera apenas sabíamos, sin embargo, que en realidad eran siete lenguas, hasta su uniformación reciente, según nos enseñó el eminente dialectólogo Gregorio Salvador. Pero muchos de mis compañeros escogieron el catalán. No había conflicto, al menos por aquí, por esta vertiente del asunto. Algo de euskera hube de aprender, no obstante, cuando el año del golpe de Estado me sorprendió en Durango, lo que hice no por imposición, sino por deseo de saber más sobre aquellas gentes a las que sinceramente añoro. Lo catalán fue siempre bienvenido. Granada, en los 60 y 70, estaba literalmente atestada de vizcaínos y catalanes, y no había conflicto. ¿Qué ha debido suceder para que en un lugar, con una burguesía culta, amable y abierta, el mismo don Antonio Machado sea expulsado del callejero? ¿Para que los libros de Juan Marsé, a quien leíamos con interés todos cuantos leíamos, sean tachados por los nuevos vándalos que nada entienden de la mediterraneidad, fundamento de aquella cultura romance? ¿Acaso nosotros no leímos el Tirant lo Blanc con veneración, situándolo al mismo nivel que el Amadís de Gaula? ¿Que horror es este, sino el más puro, crudo y desvergonzado fascismo? Por supuesto, Alberto (y quien quiera unirse), esa cerveza está al caer, y si puede ser de marca catalana, mejor.

    • Perdona, Antonio, pero la cerveza ha de ser una 1925 de Alhambra. Y no esté en juego ninguna identidad nacional, sino que es de las mejores cervezas de esta cosa que llamamos España, al igual que el cava de Martín Soler, criado en algún punto de Cataluña, que también es España.
      Que llenen, Antonio Enrique

  9. Un buen y crítico comentario para el “día de reflexión” de los catalanes. Enhorabuena por tu análisis de la situación. Un abrazo.

  10. Enhorabuena Alberto por tu artículo. Gloria tus argumentos son tópicos y estereotipados, sin base histórica, ni filosófica, política o jurídica. Se basan en ripios repetidos propagandisticamebte y aireados nuevamente con motivo de este despliegue independentista.Los argumentos de persecución del catalán en democracia son una intencionada o falsa maldad. Nunca el catalán ha tenido la protección como lengua constitucional que le ha dotado la constitución del 78. Espero que la racionalidad y el buen sentido se haga sitio en estos difíciles tiempos.

    • Gracias, Juan. Yo añadiría a tu cometario lingüístico que la propia Cataluña no ha tenido jamás un período de libertades semejante al que les ha brindado la Constitución. Pero parece que Franco se cebó con ellos mientras los demás estábamos en la gloria y con la más amplia de las libertades. Ombliguismo se llama.
      Anoche coloqué otro post sobre el asunto y el primero que se despachó es un amigo de la infancia, criado conmigo en Alcaudete durante los cincuenta. Me dijo que me dedicara a la narrativa porque le daba vergüenza leer mis posts de contenido político.
      Otro amigo, lleno de humor e inteligencia, con el que he hablado por teléfono hace un rato, me ha dicho que lo de ayer es la “rebelión de los Pijoaparte”, en referencia al retrato bufo que Juan Marsé hace de los charnegos de los sesenta en Últimas tardes con Teresa, El amante bilingüe y otras novelas. Toda la charnegada, incluido Rufián que es de mi pueblo, demostrando su limpieza de sangre, cual judíos conversos en el Barroco.
      Qué nos falta que ver, Juan?

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