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Cinismo en Alsasua


         En mi incurable ingenuidad, yo he creído siempre que un líder político tenía que ser alguien con cabeza fría, analítica, científica, alguien ajeno a los calentones de la emocionalidad, al peso de los sentimientos. Eso solo se lo pueden permitir las personas ajenas a algo tan complejo como es la política española, reflejo de la encrespada política mundial. El telediario de ayer nos sirvió unas imágenes que suponen exactamente lo contrario: Albert Rivera, caminando con un bastón ortopédico, ya víctima desde el principio, organiza un acto de desagravio a la Guardia Civil en Alsasua, donde, hace dos años, dos guardias y sus mujeres sufrieron un ataque tan arbitrario como injustificable.

        Con las nuevas tecnologías y las redes sociales, ese desagravio a la Guardia Civil hubiera podido hacerse desde cientos de miles de casas o en cualquier ciudad española, lejos del País Vasco, pero Rivera optó por escenificar su actuación, llena de patrioterismo a la vieja usanza, en el mismo corazón de la bestia y se fue a un pueblo donde perdura el radicalismo abertzale más sangrante. Me he enterado después de que las redes llevaban calentando motores y ánimos varios días y que el resultado era más que previsible: una contramanifestación, un carísimo despliegue policial que pagaremos a escote con nuestros impuestos y una muestra palpable del salvajismo primitivo inherente a todo nacionalismo. El buen salvaje convertido en masa amorfa e irracional, más campanas eclesiales que tañían solo para impedir el acto, más la amable consigna (Es-pa-ño-les, hi-jos-de-pu-ta) con que aquellos nazis nos obsequiaron como miembros de una horda primitiva, más la consecuente indignación de los seguidores del líder, tan fácilmente asumible por toda la derecha cavernaria, especialmente si se puede usar como argumento para desprestigiar al frágil gobierno de Sánchez.

Imagen de Javier Hernández tomada de El País

        Mientras ayer veía los hechos en el telediario volví a sentir el asco y la rabia de otros tiempos. Llegué a pensar, cuando leía Patria, que la sociedad vasca se estaba curando por fin de esa demencia de odio, sangre y violencia, pero ayer comprobé que todo eso seguía existiendo, como un veneno de larga duración, enquistado en una generación que apenas sabe de los tiempos oscuros y que parece olvidar los casi mil muertos de sus valientes gudaris. También me horrorizó ver que los constitucionalistas están dispuestos a hacer un juego político sucio, sin la menor muestra de decencia política. El todo vale está definitivamente instalado en los partidos y, con tal de desprestigiar a Pedro Sánchez, se puede llegar al esperpento de ayer, más destinado a deteriorar al PSOE que a desagraviar a guardias civiles o a víctimas del terrorismo nazi, que se merecen algo más honesto.

        Mal estábamos con un bipartidismo agonizante y sin nervio político, dedicado más a conservar sus parcelas de poder que a solucionar los problemas reales de la gente. Mal estábamos, sí. Pero las nuevas vedettes de la política han aprendido rápidamente los tics del bipartidismo y los han superado con creces. Rivera necesitaba urgentemente ser víctima de algo y ayer lo fue. Casado, que se apuntó al furgón de cola del engendro de ayer, estando pero sin estar, sacó sus sesgadas conclusiones echándole la culpa al gobierno de todos los males de España desde Maura hasta aquí, algo más que previsible. Y el electorado de derechas, de la eterna derecha que jamás se va a hacer moderna y crítica, de palmero global, alabando el gigantesco error de esta convocatoria, que nunca debió producirse.

        Mientras tanto, los problemas reales de la gente (paro, sistemas educativo y sanitario, pensiones, vivienda y alquileres, escasez de medicamentos, salarios, etc.) pueden esperar. Lo importante, parece ser, es el postureo.

Alberto Granados

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9 comentarios el “Cinismo en Alsasua

  1. Muy buen artículo, Alberto. Gracias por la información contada de esa forma tan clara.

  2. Buenos días Alberto. Tú, siempre atento a la actualidad y sin perder ripio; pero ¿qué puede esperar de esta derecha cavernaria (Ciudadanos, PP y Vox) que no sea otra cosa que atacar, no con argumentos, sino con inquina despreciable? La derecha le va bien el terrorismo -de ETA o de Terra Xure- porque eso le da votos; y si no lo hay, lo busca provocando. ¿Qué harían ellos si una manifestación independentista, vasca o catalana, se hiciera el el Barrio de Salamanca? Hay que dialogar y, para amansar a la fiera no se hace con el garrote sino con la zanahoria. En fin, es lo que hay. Un gobierno débil pero que en vez de dejarlo caer deberían de colaborar y acercar posturas para que no se dependiera de los independentistas. No hay políticos en la derecha, sólo hay… Un acierto Alberto

    • Lo de la zanahoria para acallar a los desafectos nos lleva costado un capital, amigo Manuel. Desde Franco a Rajoy con las concesiones a vascos y navarros del mismo año pasado, en que Rajoy se vendió para que apoyaran sus presupuestos.
      Yo aún creo que no es cuestión de pasta, sino de sentido de estado, algo que se ha perdido en este aquelarre en que cada cual va a lo suyo.
      Un abrazo.

      • Quizás lleves razón, lo que faltan son políticos de talla que no tenemos. ¿Qué hacer? Todo está en la educación, pero eso es a muy largo plazo. Pero lo que es bueno para el PP ahora es malo si lo hace el PSOE. Y viceversa. Yo, sin embargo, aún me queda un atisbo de fe en la izquierda. Un abrazo

  3. Querido Alberto, acertadísimo el artículo. Quién dijo que la Guerra civil ya no nos afecta? ya ves que basta solo con encender la mecha y ya tenemos de nuevo los dos bandos a flor de piel. Recordando a Machado, “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”…..Es preocupante. Un fuerte abrazo

  4. Bueno, Alberto; como siempre, desde mi punto de vista, dando en la diana, de forma clara, certera y sin acritud, pero con contundencia; percibo una pena y una desilusión que comparto. Pero es lo que hay. Un abrazo.

    • Manolo, no es desilusión, sino decepción absoluta. Ahora vamos a tener tres, tal vez cuatro, convocatorias electorales (andaluzas, municipales, europeas y, no se sabe si nacionales). ¿A quién voto? Mi PSOE anda errático y sin liderazgo. Y las demás opciones ni pensarlo. Y la sociedad global cada vez más escorada a la derecha y al mundo financiero y bancario. Yo esperaba otra cosa.
      Un abrazo

  5. Así son todos. Todos. Son unos derrochones. Para desprestigiar a Pedro Sánchez no hace falta armar tanto lío, con dejarlo solo es suficiente. Con que use el avion presidencial para irse de botellón, para mí está totalmente desprestigiado.
    Inocente que eres un inocente. Y por eso votas.
    Je Je Je

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