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Las falacias del independentismo


        Creo que uno de los asuntos de la actualidad nacional que más nos cansa es el proceso independentista catalán, al que yo llamo el rollo que no cesa. Llego a soñar con que haya un día en que los medios no hablen del asunto, pero los sueños sueños son y me temo que nos queden muchas perplejidades con el dichoso procés y esos personajes que parecen sacados de una comedia bufa, aunque peligrosa.

         Es cierto que los catalanes han sentido siempre un sarpullido separatista, una especie de sustrato volitivo que ha aflorado en varias ocasiones, siempre críticas, de nuestra historia. Sin embargo, tras la transición, Cataluña había conseguido una capacidad de gestión, de gobierno y autonomía que jamás había disfrutado. Desarrollaron hasta dos estatutos, recuperaron su idioma y la difusión de éste alcanzó proporciones gigantescas (en los medios, en la escuela, en la calle, en el mundo editorial, en cine y teatro, en la nova canço, etc.) y el afán separatista parecía haber dejado de ser una prioridad inaplazable. Es decir, Cataluña y el resto de España hemos convivido cuarenta años de una forma civilizada y ejemplar, a la sombra de la Constitución del 79 y los estatutos.

         Pero todo ese bagaje histórico queda fulminado de la noche a la mañana cuando se descubre la presunta corrupción de una conocida familia catalana comprometida con la política autonómica al más alto nivel. Ya Maragall había mencionado el famoso 3% y cuando este feo asunto llega a los juzgados, Cataluña entera reinventa el afán independentista, y lo hace con una prisa que a mí me parece más que sospechosa. Y ato cabos de sospecha: tener a mano el poder suficiente para poder amnistiar al patriarca del clan y a sus chicos antes de que Andorra se vea en la obligación de dar a conocer los datos bancarios de esta familia. ¿Lo inventó Artur Mas o lo he hecho yo? Juzguen ustedes, amigos lectores.

Imagen tomada del blog cosmen, en blogspot

        Y desde el principio de este arrebato indepe, se han manejado una falacias que, convertidas en muletillas han ido elevando el delirio en razón indirectamente proporcional al uso de la verdad y del rigor crítico.

         1 La primera de todas es el Espanya ens roba (España nos roba) que no cuadra con las cifras transferida por el Gobierno hasta Cataluña. No les robamos, pero la pela es la pela y la cartera es lo primero que duele, que para eso está tan cercana al corazón. Difundir esta idea, aun siendo mentira, es algo muy fácil y sobre todo, muy efectivo. Ya tenemos el enemigo, la afrenta histórica, el victimismo, que todo nacionalismo lleva aparejado como un elemento de manual. España es depredadora, abusiva, recaudadora… con la pobre Cataluña. Aunque no cuadren las cuentas de la engañifa, de repetir tantas veces y en tantos canales la consigna parece ya una verdad incuestionable. O voluntariamente incuestionada. ¡Va a ser más verdad la realidad que el raca-raca lanzado como un mantra por los partidos independentistas!

         2 Para alimentar el mito del victimismo, nada como la manipulación de la historia. Cataluña fue reino, Colón era catalán, etc. Seminarios pagados con dinero público para echar abajo el rigor historicista y científico de los hechos históricos documentados. No les sonroja que YouTube y otros canales informativos los ponga después en evidencia y muestra la dimensión del intento manipulador. ¡No va a poder la verdad con nuestros intereses! El Gran Hermano de Orwel reescribía la historia a diario según sus intereses del momento y los separatistas hen explotado ese filón hasta el aburrimiento. La verdad es secundaria.

        3 Los sumos sacerdotes de esta nueva religión repiten un concepto mal enfocado: el Derecho de autodeterminación, concepto que se acuñó en la ONU y que siempre se refería al proceso de descolonización de los pueblos respecto su metrópoli imperialista. Nada que ver con la Cataluña actual, que ni es ni ha sido jamás colonia de nadie y que ha construido una de las economías más sólidas del país partiendo del comercio con el resto de España, con la mano de obra barata de la inmigración, con financiación oficial en muchos casos. Me parece imposible que sean los charnegos de segunda o tercera generación quienes defiendan con más pasión el proceso, algo que me recuerda el afán por demostrar su limpieza de sangre que los conversos del s. XVI ya manifestaron, temerosos de alguna denuncia ante la Inquisición.

        4 Referéndum del 1-O y el mandato democrático. Tanto Puigdemont como Torra se han llenado la boca de una proclama que constituye una escandalosa falacia que repugna a la inteligencia más elemental. Lo del 1-O fue un referéndum y sus resultados les confieren la obligación moral de respetar un teórico mandato democrático que llevaría a Cataluña a constituirse en estado independiente. El referéndum convocado era ilegal según todos los estamentos jurídicos (desde los letrados del Parlament hasta el Supremo), no existieron los más elementales elementos de garantía democrática (mesas electorales claramente definidas, censo, una Junta Electoral…). Si tuvieran vergüenza, habrían visto un auténtico fracaso en la mascarada aquella que tanto nos sonrojó, pero optaron por el despropósito de legitimar aquel pasteleo en que la gente votaba donde quería, sin control alguno y sin la menor garantía. Decir que aquellos resultados los obligan a respetar un mandato democrático, como han dicho en el juicio repetidamente, es todo un ejercicio de cinismo y desvergüenza que debería inhabilitarlos de por vida. Pero prima el mantenella y no enmendalla cervantino.

        Y, ya puestos, para mantener está sólida línea argumental, aparecen varias falacias más: las manifestaciones independentistas son manifestaciones pacíficas, aunque hayan supuesto una cota de violencia más propia de la guerra de los Balcanes que de una democracia occidental consolidada. La culpa la tienen las fuerzas de ocupación, es decir, la Policía Nacional y la Guardia Civil, dos cuerpos que sufrieron un acoso impropio de un país de la Unión Europea. La República catalana, esa que surgió y desapareció en unos segundos, ha abierto varias embajadas que no lo son. Los encarcelados y ahora juzgados por incumplir las leyes y seguir adelante con el circo del referéndum son presos políticos y la recién conocida sentencia es una sentencia política, más que jurídica. Puigdemont es un refugiado político, no un fugado, etc. Quienes hemos criticado el procés somos víctimas de un concepto al que ellos llaman nacionalismo español, término éste que es contradictorio, ya que todo nacionalismo tiende a ser disgregador, excluyente, en tanto que la postura del resto de España es integradora e inclusiva.

Manifestación pacífica de los Jordis el 20/09/2017. Imagen de Europa Press tomada de El Independiente

        Me pregunto qué pasará por las mentes de quienes apoyan este proceso dentro de veinte o treinta años. ¿Habrán conseguido quitarse la venda y reconocerán su grado de fanatismo actual o seguirán empecinados en esta neoverdad sacada de la manga? ¿Llegarán a ser conscientes de su responsabilidad en el deterioro democrático de Cataluña y resto de España? ¿Cataluña será más pobre que ahora y habrá mayor descontento social? Espero que la situación se reconduzca y la fiebre independentista pase a ser un mal recuerdo. Especialmente por esa mitad de los catalanes que nunca ha querido desglosarse del resto de España y que se siente perseguida y señalada como  la Cataluña mala. Espero que las noticias sobre Cataluña en los medios de cada día vuelvan a hablar de normalidad, de cultura, de riqueza sabiamente generada, de prosperidad. España, incluida Cataluña, se lo merece.

Alberto Granados

11 comentarios el “Las falacias del independentismo

  1. Hablando hace unos cuatro o cinco años con una amiga catalana, me preguntó: nos vais a ayudar con lo de la independencia ¿no? Cuán ofuscados deben estar para formular una petición así: me explico. Si resulta que España nos roba, Andalucía se verá beneficiada, ¿no?, digo yo. Entonces, ¿qué interés podemos tener en ayudarles? NInguno. Por otra parte, han dejado tan hecha polvo la economía que, si consiguieran la independencia tendrían que aliarse con Haití, Zimbabue y Bangla Desh. A no ser… a no ser que la idea sea, en realidad, montar, como me dijo ayer otro amigo muy lúcido, un gran paraíso fiscal al estilo de Andorra pero a lo grande. El pueblo trabajador, entonces, se podía ir al cuerno. Eso sí, la burguesía catalana se iba a montar en el dólar.

  2. Gracias por tu mirada Alberto. Y ojalá se pueda reconducir, ojalá!

  3. Muy acertadas y lúcidas tus palabras. Abrazos.

  4. Si, yo soy uno de los andaluces que hace mas de 50 años vive y trabaja en Cataluña, pero os puedo asegurar que nunca sentí la necesidad de reafirmar mi limpieza de sangre, por cuestiones inquisitoriales.
    Lo de España nos roba, tal vez pudiera referirse, a que Cataluña, aporta el 20 % del PIB español, y teniendo en cuenta que hay 17 Comunidades, a cada una le corresponde aportar el 5,88 % .
    Encuentro a faltar en algunos detractores del “proces”, el pensamiento y los postulados de un ilustre andaluz, me refiero a Blas Infante, con ideas propias sobre el nacionalismo de la tierra, sin necesidad de asumir criterios castellanos que anulan la personalidad y cultura de nuestro pueblo.

    Enfin, para relajar el tema, propondría enterrar a Franco en la Sagrada Familia, ó casar a una de las Infantas con el hijo de Puigdemont, que aunque sea una solución medieval, tal vez, solucione el problema catalán..
    Por último me permito recomendar al autor, la lectura del libro “Fake News, la verdad de las noticias falsas,” pues esta muy bien leer 1984 del Sr. Orwell, pero se corre el riesgo de caer exactamente en lo contrario de lo que desea trasmitir.
    Saludos cordiales
    Juan A. Fernández Matas

    • Juan Antonio, he hablado con andaluces que, igual que tú, viven y trabajan y han tenido hijos y nietos en Cataluña. Siempre los he visto proclives a la independencia, cosa que me ha extrañado bastante. Lo que jamás he conseguido es que me hagan una argumentación sólida, rigurosa, de sus planteamientos independentistas. Y te aseguro que si alguien me explicara esos planteamientos, el por qué ahora y no hace 15 o 25 años, el cómo se le puede dar rango de verdad inamovible al referéndum del 1O, la tergiversación de la historia, el usar la escuela pública como adoctrinamiento antiespañol, el negar la violencia, etc. etc., digo que si alguien me lo explicara tal vez yo entendería algo. Pero me parece que el independentismo hay mucha más pasión que argumentos lógicos y racionales. Más masa que individuo.
      Yo te agradecería que me explicaras, aquí o en privado, esa argumentación que nadie me ha dado.
      Y, al margen de la situación política, me alegro de verte por este blog otra vez. Es curioso que ni tú ni mi otra amiga catalana respondierais siquiera a mi felicitación navideña, así que celebro verte por aquí.
      Un abrazo,

      AG

  5. Ups la otra amiga catalana soy yo? Mil perdones de antemano Alberto, estoy algo desconectada de las redes desde hace unos años y aun asi procuro seguirte aunque no siempre comente.
    Tu razonamiento como siempre impecable y aun asi debo decirte que para tener una idea clara de porque ha derivado todo en un aparente sinsentido, hay que vivir aqui y convivir porque lo demas son solo teorias de lo que pudo o no ser el desencadenante. Mira tu por ejemplo el ataque al que nos hemos visto sometidos durante años por el tema de la lengua, curioso que los niños aprendan ingles con 3 añitos pero aprender catalan es algo excesivamente duro……es un ejemplo y aunque parezca pueril te aseguro que es una de las puntas del iceberg.
    No se como acabara todo esto, particularmente me averguenza escuchar a uno y otro bando. Siento verdadero asco por todos los candidatos politicos y su sequito en cuanto a sus meaditas a ver quien la dice mas gorda, pero lo que mas triste me pone de todo este tema es constatar que no hay programas electorales mas alla de la situacion catalana y que estemos siendo utilizados para azuzar al resto. No, no creo que todo se reduzca a algo tan sencillo como paraisos fiscales aunque tengo que darte la razon en cuanto a que no dicen toda la verdad y los jovenes son los mas manipulados, los que queman, arden en una rabia implantada y los que realmente pagaran los platos rotos mientras los peces gordos se retiraran tras su mandato a vivir a cuerpo de rey con el dinero de todos.
    No, no es un tema agradable y no le veo una solucion que conforme a todos pero siempre es un lujo leerte, eso si que me lo llevo.

    • No, Kape, tú sabes de quien se trata. Ha sido de la vieja guardia, junto a ti, de mis seguidoras de los dos blogs, desde los inicios. Ahora no asoma ni yo por el suyo. Insultó a mis lectores al acusarlos de estupidez al seguir a un estúpido que era yo. Una pena. En fin, Kape, que me alegro de verte por aquí. Un beso

      • Desapareci de las redes por cosas así, si, se de lo que hablas. En fin al final quedan los que de verdad importan .
        Un súper beso, Alberto!

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