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Los Sonetos del amor oscuro: la novelesca historia de un libro


 

Los sonetos amatorios de Lorca

 

         Si se compara la producción de sonetos de Federico García Lorca con otros poetas de la generación del 27 (Alberti, Neruda o Miguel Hernández, por ejemplo)  o con los poetas que después conformarían la generación del 36, resulta concluyente que el poeta apenas usó la estrofa renacentista, tan presente en la poesía hispana desde Gracián y Garcilaso. En las Obras completas de Editorial Aguilar (1954) sólo aparecen catorce sonetos, en un epígrafe aislado, Sonetos, y formado con poemas de aluvión, de distintas temáticas, situaciones y épocas. Dos de los sonetos del amor oscuro (Soneto de la dulce queja y El poeta pide a su amor que le escriba) forman parte de este grupo.

 

01 Portada

 

         Sin embargo, en 1935, García Lorca parece reconciliarse con el soneto y empieza a preparar un libro (Jardín de sonetos era el título provisional, según Luis Rosales) dedicado a esta estrofa, tal vez por la sugerencia de Juan Gil-Albert, al que conoció en Valencia. Se cuenta con dos testimonios fundamentales: Pablo Neruda le había oído recitar de memoria dichos poemas, que estimó como los más depurados del poeta de Fuentevaqueros y también Vicente Aleixandre conocía el proyecto de dicho libro. Lo indica en un artículo, Federico, de 1937, que aparece como Epílogo de las mencionadas Obras Completas desde su primera edición de 1954: «Su corazón no era ciertamente alegre. Era capaz de toda la alegría del Universo; pero su sima profunda, como la de todo gran poeta, no era la de la alegría. Quienes le vieron pasar por la vida como un ave llena de colorido, no le conocieron. Su corazón era como pocos apasionado, y una capacidad de amor y de sufrimiento ennoblecía cada día más aquella noble frente. Amó mucho, cualidad que algunos superficiales le negaron. Y sufrió por amor, lo que probablemente nadie supo. Recordaré siempre la lectura que me hizo, tiempo antes de partir para Granada, de su última obra lírica, que no habíamos de ver terminada. Me leía sus Sonetos del amor oscuro, prodigio de pasión, de entusiasmo, de felicidad, de tormento, puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción»1.

 

 

02 Ex libris y número de serie

 

        Los sonetos llamados del amor oscuro por Aleixandre suponen un conjunto  destinado a Rafael Rodríguez Rapún, de quien estaba enamorado. Rapún, a quien llamaba de broma 3R, secretario de La Barraca, era heterosexual y tenía fama de mujeriego, pero la personalidad de Lorca lo dejó fascinado. Se piensa que la serie se inició en noviembre de 1935 en Valencia, adonde Federico había ido para el estreno de Yerma, el 5 de noviembre de 1935. Gibson, hablando de este  estreno, afirma: «La presencia de Lorca en el estreno había sido anunciada, pero el poeta no se presentó, según los periódicos locales, debido a una indisposición. Se esperaba, con todo, que vendría para la última representación de la obra, con la que Margarita pensaba despedirse. Y así fue»2. La indisposición podría haber sido, simplemente, una desavenencia con Rapún. Esperó después, en vano, su visita, pero la incomparecencia del amado sume al poeta en la desesperación y  y surgen los primeros sonetos de la serie, que pronto va ampliándose hasta un total de once.

 

 

p. 03

 

        Hay quien ha supuesto que parte de estos sonetos están destinados a Juan Ramírez de Lucas, último amor conocido de Federico (ambos se conocieron en enero o febrero de 1936) pero Luis María Ansón lo desmiente categóricamente basándose en el testimonio directo del interesado. Según Ansón, tras la aparición en ABC de los sonetos, Ramírez de Lucas, colaborador del diario que dirigía, mantuvo con él una conversación de cinco horas en que se confesó el último amante de Lorca. Reproduzco un fragmento del artículo: “—O sea, que los poemas están dedicados a ti” —le dije—. “No, por supuesto que no”, me contestó. “Mi relación con Federico fue una maravilla. Tranquila, apacible, sin problemas. Él me doblaba la edad y yo estuve siempre rendido de admiración”. “Entonces…” —le dije—. “Los poemas —aseguró— los escribía Federico pensando en Rafael Rodríguez Rapún, que apenas le hacía caso, que le desdeñaba y le traía por la calle de la amargura”. “Era tan cerdo —concluyó Juan Ramírez de Lucas, indignado— que se acostaba con mujeres”3.

         En cualquier caso, los once sonetos, hablan del desgarro que le produce la ausencia de Rapún, del deseo del reencuentro, del miedo profético a una muerte inmediata, del acoso social a la condición sexual de su amor («Mira que nos acechan todavía», dirá en el soneto  El amor duerme en el pecho del poeta). Margarita Xirgu vio tan desesperado a Lorca que propuso al dramaturgo Rivas Cherif, director habitual de sus montajes teatrales, que “busque cualquier trabajo para Rapún en su compañía teatral porque, si no, «Federico no viajaría con nosotros a México»”4.

 

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        Esta intensa dependencia, este desgarrado sufrimiento, pueden comprobarse fácilmente sólo con leer los once sonetos, en los que abundan las referencias dolorosas, especialmente en el mencionado Ay, voz secreta del amor oscuro.

        Pese a las referencias señaladas, la familia del poeta negó siempre la existencia de estos sonetos. El periodista granadino Eduardo Castro señala: «…los Sonetos del amor oscuro han sido objeto de polémica durante muchos años debido a la negativa dada siempre para su publicación en España por parte de la familia del poeta granadino. Aunque parte de ellos habían sido ya, traducidos y publicados en Francia, en una cuidada edición de Pleiade, los herederos de Lorca habían negado hasta ahora la existencia de estos sonetos en forma de libro». En el mismo artículo, Castro reproduce unas declaraciones de Fernández Montesinos a El País en 1978: «Mi tío no recogió nunca en vida una serie de sonetos suyos que formaran un conjunto amparado bajo el título de Sonetos del amor oscuro”[…]. El poeta pudo perfectamente haber ideado el libro, incluso haber decidido qué sonetos lo iban a componer; pero desgraciadamente no se conserva en el archivo familiar ningún manuscrito que lleve tal indicación».5

 

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La «edición roja»

 

         Este otoño de 2019, mientras en el granadino Centro García Lorca se muestra la exposición Jardín deshecho. Lorca y el amor, se cumplirán 36 años de un extraño fenómeno editorial que sacudió el mundo de los estudios lorquianos y obligó a la familia a hacer oficiales unos textos que había mantenido ocultos, quizás por la obvia alusión a la homosexualidad del poeta, aún tema casi tabú en aquella España  de los ochenta: en 1983, apareció una edición no venal de los Sonetos del amor oscuro. Fueron 250 ejemplares de 16 X 12 cm, numerados, sin responsable editorial alguno (ni siquiera aparecía la autoría de Federico) ni pie de imprenta, aunque a manera de colofón se incluyera la frase: «ESTA PRIMERA EDICIÓN DE LOS SONETOS DEL AMOR OSCURO SE PUBLICA PARA RECORDAR LA PASIÓN DE QUIEN LOS ESCRIBIÓ. GRANADA, EN EL OTOÑO DE 1983». Los pequeños libros fueron llegando a una serie de selectos destinatarios en envíos postales igualmente faltos de remitente, aunque con matasellos de Granada y fecha del 14 de diciembre.

 

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        La primera constatación que he manejado de esta extraña edición la firmaba Antonio Muñoz Molina: «El libro del que estoy hablando es una carta anónima, una secreta injuria que fue proscrita en el tiempo en que se proscribió y arrasó al hombre que tuvo la audacia no sólo de escribirlo, sino de rasgar su conciencia hasta ese límite sin regreso en que la escritura es el preludio del suicidio o la única absolución posible contra su llamada. Tenaz como los fantasmas y las maldiciones antiguas, […] el libro ha regresado al mundo y a la ciudad donde se encendieron entonces hogueras ávidas de su palabra, y ya no hay modo de volver a borrarlo ni de decir que no existió nunca, porque el frágil papel, su delgadísimo volumen —se sabe que la palabra es siempre un peligro, y que una hoja de papel puede cortar como el filo de una navaja— ha prevalecido contra la conspiración que intentó abolirlo, vuelto por fin, como escribió don Luis de Góngora, alma del tiempo, espada del olvido»6.

 

 

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        Es un volumen mínimo (22 páginas de 16 X 12 cm. en tono ligeramente rosado impresas en tinta roja, con una portada igualmente roja y un cordón del mismo color destinado a servir de marcapáginas, todo ello envuelto en un sobre también rojo). El misterio unía a la magia del poeta y la calidad de sus contenidos el secreto de su origen y lo novelesco de la situación. Me imagino a muchos de los destinatarios (Félix Grande, Antonio Carvajal, Ian Gibson, Vicente Aleixandre, Juan de Loxa, Luis Rosales, Fernando Lázaro Carreter, Isabel García Lorca, Manuel Fernández Montesinos…) comentando la sorpresa del obsequio, tal vez la alegría por el hecho de que la realidad se hubiera desvelado al fin y los sonetos fueran un jardín abierto para todos. No eran tiempos de usar el teléfono abusivamente, pero supongo que se cruzarían cientos de llamadas para saber la opinión de amigos, para encontrar a otros receptores de tan insólito regalo, para el chismorreo y la especulación sobre los autores de la edición. Imagino también un ir y venir de fotocopias.

 

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        En el otro extremo imagino a la familia García Lorca, abiertamente molestos por el hecho de que alguien hubiera entrado a saco en una verdad pretendidamente oculta que todo el mundo conocía: la condición homosexual de Federico.

La edición de ABC 7

 

        Esta edición pirata (así la llamó un indignado Fernández Montesinos) tuvo una repercusión inmediata: la familia del poeta se vio obligada a hacer públicos los once sonetos que componían la serie. Eligió el diario ABC para hacerlo. El sábado 17 de marzo de 1984, ABC adquirió un notable aire lorquiano, ya que le dedicó abundantes páginas, especialmente  su suplemento Sábado Cultural (nº 164), un cuadernillo que ocupa las páginas 43 a 61 del periódico, además del material aparecido en otras secciones del periódico. Son estas:

 

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        Portada. Una fotografía de Federico y un breve texto que dice: «Meses antes de ser vilmente asesinado, Federico García Lorca trabajaba en un libro de sonetos de amor. En 1968, Pablo Neruda escribió que “eran de increíble belleza”. Se los había recitado el autor de “Bodas de sangre”, la última vez que lo vio, cuando sobre los paisajes de España soplaban ya los vientos cercanos de la guerra civil. Después de casi cincuenta años, durante los cuales sólo se han conocido algunos de los poemas o lamentables ediciones piratas, plagadas de errores, ABC ofrece, con autorización de la familia de García Lorca, la excepcional primicia literaria de estos sonetos. Fernando Lázaro Carreter ha escrito sobre ellos un artículo crítico que publicamos junto al estudio de Miguel García-Posada [sic], uno de los más rigurosos especialistas lorquianos, y artículos de Manuel Fernández Montesinos, sobrino del poeta, y de Francisco Giner de los Ríos. El pintor Julián Grau ha ilustrado bellamente los sonetos de amor de Federico García Lorca, que constituyen, sin duda, una de las más altas muestras de la poesía española de todos los tiempos».

 

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         La tercera. En esa privilegiada y selectiva tribuna que es la tercera de ABC, Lázaro Carreter firma el artículo Poesía de García Lorca recuperada, en que saluda la aparición de éste y otros textos lorquianos para después hacer una disquisición sobre lo oscuro del amor dramático que fluye en estos sonetos, apoyándose en un erudito repaso de amores similares desde la literatura greco-latina. Lázaro Carreter intenta definir la oscuridad del amor lorquiano de estos sonetos como algo inherente al amor, a cualquier pasión amorosa, no a la homosexualidad del poeta.

        Página 5. Una fotocopia del manuscrito a lápiz de El poeta dice la verdad, escrito en papel de carta con membrete del hotel Victoria de Valencia.

        Páginas 6 y 7. Catorce fotografías de Federico que cubren la mayor parte de su vida, desde fotografías de cuando era un bebé o estaba en la escuela hasta otras de su juventud granadina o de sus viajes al extranjero.

 

p. 12

 

        Páginas 43 y 44. Miguel García Posada firma el artículo Un monumento al amor. Empieza censurando los equívocos malintencionados a que se ha sometido la obra de Lorca y ataca a los advenedizos e irresponsables que se han lanzado, sin ningún rigor, sobre sus textos. Después se refiere al amor oscuro, al que desvincula de la homosexualidad: para García Posada, todo amor es oscuro, secreto, letal (el amor aúna los impulsos telúricos de Eros y Thánatos).

        Pasa después a establecer diferencias y semejanzas con los sonetos de Shakespeare, Quevedo o Góngora y finaliza con unas notas aclaratorias sobre los borradores manuscritos, sus limitaciones, orden, grado de revisión, etc. para concluir que los textos que él ofrece están abiertos a análisis y revisión, pero deben servir como punto de partida para nuevos estudios.

 

p. 13

 

 

        Páginas 45 a 56. Aparecen los once sonetos amorosos, corregidos por Miguel García Posada, e ilustrados por plumillas de Julián Grau y en el siguiente orden:

1 Soneto de la guirnalda de rosas

2 Soneto de la dulce queja

3 Llagas de amor

4 Soneto de la carta (posteriormente llamado El poeta pide a su amor que le escriba)

5 El poeta dice la verdad

6 El poeta habla por teléfono con el amor

7 El poeta pregunta a su amor por la “Ciudad Encantada” de Cuenca

8 Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma

9 Un soneto sin título entonces que se conoce por su verso inicial: Ay, voz secreta del amor oscuro, de donde probablemente obtuvo Aleixandre el título, por entonces oficioso, del conjunto.

10 El amor duerme en el pecho del poeta. Es el único en que el uso del masculino “dormido” del segundo verso apunta explícitamente el sexo de su amante y la naturaleza homoerótica de ese amor oscuro.

 11 Noche de amor insomne.

Curiosamente, en la web del Centro García Lorca, se ha cambiado el orden, pese a que la edición de García Posada estaba llamada a ser la canónica.

        Página 57. Artículo de Manuel Fernández Montesinos titulado Algunos sonetos de Federico García Lorca: ¿Por qué ahora y en el ABC? Puede parecer una paradoja que el diario que por entonces representaba el más rancio conservadurismo fuera elegido por la familia como órgano difusor de poemas ciertamente comprometidos. Fernández Montesinos intentó dar una justificación en el mencionado artículo, explicación cuando menos difusa.

        Para Montesinos (que llama bucaneros tanto al responsable de la edición roja como a la revista Tele Programa, que los había reproducido) hay una tendencia a manipular la obra de su tío, para enfocarla siempre hacia una dirección. Intenta después justificar el secretismo de la familia sobre estos sonetos: «no es que no se editen, se están editando, pero con el ritmo […] exigido por la dificultad misma de la tarea y los a veces poco sincronizados calendarios tanto de preparadores como de editores de los textos». Aclara, a continuación, que los materiales inéditos que guarda la familia irán viendo la luz en el momento oportuno y, en todo caso, con el rigor filológico que merece la obra de Lorca. Finalmente, explica que ha sido Ansón quien ha propuesto la edición y que al ver la calidad del suplemento literario, la solvencia crítica de García Posada y la existencia de otros monográficos dedicados a Jorge Guillén, Cortázar u Ortega y Gasset, han decidido a la familia a esta edición  «como desagravio a la piratería y la violencia de la que habían sido víctimas estas once inocentes criaturas del ascua de la creación artística».

 

p. 14

 

         Página 58. Ofrece una Biografía cronológica de Federico García Lorca, muy sucinta y sin firma alguna.

        Página 59. Francisco Giner de los Ríos firma un artículo titulado Lorca o el asombro. Tras excusarse a García Posada por no poder colaborar en el cuadernillo por motivos de salud, lo autoriza a entresacar textos suyos de distintas publicaciones para acompañar a Lorca.

        Páginas 60 y 61. Ofrecen una galería llamada Los dibujos de Federico García Lorca, donde se incluye una carta del poeta dirigida a Joaquín Romero y Murube.

 

 

Los sonetos y su azaroso recorrido

 

        La familia García Lorca fue acumulando todo el material disperso del poeta asesinado. En casa de Luis Rosales habían quedado distintos borradores, que llegaron a las manos de don Federico García Rodríguez (padre del poeta). Ante el riesgo de que todo o parte de este material cayera en manos poco propicias y fuera destruido, todos los inéditos se recogieron, aún de forma desordenada, en una caja fuerte del Banco Urquijo en Madrid. Tras la muerte del padre (en Nueva York 1945) y del hermano Francisco (en Madrid, 1976), será su sobrino Manuel Fernández Montesinos quien continúe la tarea de organizar los manuscritos, junto a un equipo de cinco lorquistas (los españoles Eutimio Martín y Francisco Giner de los Ríos, el irlandés Ian Gibson y los franceses Marie Laffranque y André Belamich) 8. Se trata de organizar los textos dispersos, de inventariar, catalogar y sistematizar los manuscritos, llenos de correcciones, tachaduras y borraduras para conseguir que las eventuales ediciones posteriores partieran de una rigurosa fuente documental. Junto a la preservación de la obra lorquiana, la familia se aseguraba así el control de la misma y de las ediciones futuras.

 

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        En 1940 aparece una edición norteamericana de Poeta en Nueva York (W. W. Norton & Company, Inc. Publishers) traducida al inglés por Rolfe Humphries, que incluye como apéndice dos de estos sonetos: Tengo miedo a perder la maravilla (después llamado Soneto de la dulce queja) y El poeta pide a su amor que le escriba, también llamado de la carta. Las Obras completas de Aguilar (1954) incluyen esos mismos títulos como sonetos autónomos, junto a otros de significado y tono radicalmente distintos. En 1980, una edición para bibliófilos de Maeght incluye tres más: Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma, El poeta dice la verdad y El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca. Mario Hernández prepara una edición de poemas lorquianos para Alianza Editorial en 1981 donde aparecen los cinco sonetos ya publicados. Ese mismo año, la editorial francesa Gallimard, en su prestigiosa Colección Bibliothèque de la Pléiade, presenta la versión francesa de las Obras Completas, preparada por André Belamich, que incluye los once sonetos. Entre los hispanistas cunde un cierto descontento al ver que a los filólogos hispanos se les está hurtando un campo de estudio que ha quedado abierto a los colegas franceses. Y se produce el milagro: la edición roja, y, como consecuencia, la versión oficial de Miguel García Posada en ABC, verdadera presentación en sociedad de estos poemas lorquianos.

 

 

p. 16

 

        Tantos años después, se sabe que el origen de la llamada edición pirata son unas copias que los García Lorca habían proporcionado a los preparadores de la edición francesa. André Bellamich a su vez hace llegar una copia de los sonetos al hispanista norteamericano David Eisenberg, copia que después llegó a manos del catedrático de la Complutense Víctor Infantes de Miguel. Éste, gran conocedor entre otros muchos campos del mundo de la edición, preparó la de los Sonetos del amor oscuro, para lo cual contó con la complicidad de José Rubiales Arias, alumno que tenía una imprenta en Illescas. Infantes, fallecido en 2016, siempre se negó a declararse responsable de la edición, aunque —aseguraba— conocía muy bien el asunto. Quedan, sin embargo, dos incógnitas, que deberían conocerse tantos años después: con qué cómplices contó Infantes para enviar desde Granada los sobres sin remitente y la lista completa de los receptores.

 

La repercusión

 

        Muy recientemente, Luis María Ansón aseguraba en El Imparcial (16/08/2019): «Después de cien gestiones personales, el 17 de marzo de 1984 el Cultural del ABC verdadero, gracias al buen sentido de la familia García Lorca y al trabajo de un grupo de expertos encabezados por el admirable Miguel García-Posada, dio a la luz, por fin, los once sonetos del amor oscuro, que sitúan definitivamente a Lorca en el primer lugar de la poesía española del siglo XX. Considero este scoop como el más importante de mi dilatada vida profesional. La repercusión fue mundial. Periódicos y revistas de los cinco continentes reprodujeron y comentaron la gran primicia literaria de ABC. Matilde Urrutia me envió una bella carta que se publicó en el periódico. Personalmente, tras veinte años de búsqueda, tuve como es lógico una gran satisfacción»9. Fue tanto el éxito que un año después ABC volvió a publicar prácticamente el mismo cuadernillo (esta vez sin los tres artículos) en el Dominical de ABC del 24 de marzo de 1985.

 

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        En efecto, las ediciones y los estudios críticos se dispararon en todo el mundo (especialmente cuando la obra de Lorca pasó a ser de dominio público) como puede comprobarse buscando el título en las plataformas al uso (Amazon, Casa del libro, Fnac, Iberlibro, etc.). He tenido la ocasión de hojear en la Biblioteca de Andalucía una edición pirata publicada en Buenos Aires el mismo año 1984, opúsculo que incluye dos artículos pésimamente redactados y muy mal impresos que firma Jorge Arbeleche, pero se sabe que hay cientos de ediciones piratas en Latinoamérica. Los Sonetos del amor oscuro, ya oficialmente así llamados, ocuparon su lugar en las nuevas ediciones de las Obras completas de Aguilar, a partir de la edición en tres volúmenes de 1986, cincuentenario del asesinato de Federico.10

        Y del papel impreso los poemas saltaron a otros soportes, como el musical: Amancio Prada en Sonetos del amor oscuro (1986),  Miguel Poveda ha incluido cuatro de los sonetos en sus álbumes Sonetos y canciones para la libertad (2015) y Enlorquecido (2018). Carmen Linares en el álbum de Manolo Sanlúcar Locura de brisa y trino (2000). Lola Flores ha usado este material para recitativos, etc.

El grupo Viridiana Centro de Producción Teatral realizó un montaje sobre los sonetos y su historia, con texto de Jesús Arbués. Con clara intención didáctica, editaron un Cuaderno Pedagógico  en que se explicaba a los estudiantes del segundo ciclo de ESO y de Bachillerato de los institutos por donde fueron representando el montaje la historia del libro y la humillación de la población homosexual ante los ataques homófobos. 11

 

 

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        Por otra parte, una vez divulgados los sonetos, ha habido dos autores que han creado recientemente una novela y una obra teatral sobre los dos últimos amores de García Lorca. En 2012 apareció la novela Los amores oscuros, de Manuel Francisco Reina, que usa como material básico unos fragmentos de las memorias de Ramírez de Lucas que publicó en EL PERIÓDICO DE EXTREMADURA.12 La piedra negra es el título de la obra de teatro que firma Alberto Conejero y que recoge los últimos días de Rapún, que murió el mismo día en que se cumplió el primer aniversario del asesinato de Lorca. La obra se estrenó en el madrileño María Guerrero en 2015, dirigida por Pablo Messiez.13

Conclusión

        La novelesca aparición de los Sonetos del amor oscuro fue un desafío al tabú que la familia García Lorca había ido tejiendo en torno a la homosexualidad del poeta. Francisco García Lorca, su hermano, negó tajantemente este aspecto, como después lo soslayaron los sucesivos custodios de su legado hasta muy recientemente. También niega la orientación sexual de Federico uno de sus primeros biógrafos, José Mora Guarnido, amigo suyo de juventud. Y cuando no se niega abiertamente, se soslaya desde la crítica, como si su sexualidad no tuviera nada que ver con su obra. El novelista Rafael Reig afirma: “A Lorca no se le ha dejado ser homosexual”14. Y Aleixandre, tras la edición de los Sonetos en ABC, dice: «… lo curioso es cómo en todos los artículos que acompañan a los sonetos se evita cuidadosamente la palabra homosexual, aunque se aluda a ello, pues nadie ignora que esos sonetos no están dedicados a una mujer. Se ve que todavía ésa es palabra tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta»15.

 

p. 19

 

 

        Y sin embargo, toda Granada, ciudad provinciana y chismosa en aquella época, conocía ese pretendido secreto. En este sentido, Gibson cuenta dos breves anécdotas que demuestran que la burguesía granadina no ahorraba esfuerzos en desprestigiar al poeta por su condición homosexual. En la primera, Lorca llevó a Eduardo Blanco-Amor al Casino para que conozca a los «putrefactos» granadinos. Uno de los socios les espeta:

        «¡Dicen que ustedes los poetas sois maricones!» «¿Y qué es poetas?», contestaría Lorca. Poco después Gibson dice que entre la burguesía granadina a Lorca se le conocía como «el maricón de la pajarita».16

        Pero no son estas las únicas referencias a la condición sexual del poeta. Francis Reina Corbacho, en su artículo Federico García Lorca, rojo y maricón, al estudiar la conjunción de motivos que provocaron el asesinato del poeta, añade varias notas, algunas de un dramatismo insufrible, sobre la fama que Lorca se había labrado en Granada:

        «9 de agosto, 1936. Una amiga de la familia, en 1966, confesó lo que ocurrió aquella tarde, estando el poeta en busca y captura por los sublevados: “A Federico le dijeron allí dentro “maricón”, le dijeron de tó. Y le tiraron por la escalera y le pegaron (…) Yo estaba dentro (…) y le dijeron “maricón”. Al padre no le hicieron ná. Fue al hijo”. Es cuando Lorca pide auxilio a los Rosales. Se queda en su casa, supuestamente protegido. Pocos saben que Benet, un barbero falangista, reveló que “a Lorca le torturaron, sobre todo en el culo; le llamaban maricón y ahí le golpearon. Apenas si podía andar”.

        Madrugada del 18 de agosto. Hoy, en 1936. El final que todos tristemente conocemos. José Luis Trescastro, militante de Acción Popular, esa misma mañana, lo anunciaba con alegría por Granada: “Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón”. Tiempo más tarde, seguía vanagloriándose: “Yo he sido uno de los que hemos sacado a Lorca de la casa de los Rosales. Es que estábamos hartos ya de maricones en Granada”.» 17

 

p. 20

 

        No sólo en Granada aparecen la maledicencia y la referencia burda: «Gracia y Justicia, órgano extremista del humorismo nacional, fundada en 1931 por Manuel Delgado Barreto, director de La Nación, difundía titulares como “Federico García Loca o cualquiera se equivoca”. Lorca, por su homosexualidad. La revista ultraderechista El Duende, en su caso, acusó a La Barraca de ser “una pandilla de sodomitas”».18

        Una de las consecuencias de la obstinada ocultación por parte de la familia de la sexualidad de Lorca y de sus obras más comprometidas, es el hartazgo de los estudiosos, especialmente desde el momento en que la crítica francesa accede a los contenidos negados a los estudiosos hispanos. La edición roja destapa el asunto y obliga a la familia a difundir los sonetos.

 

p. 22 Contraportada

 

        Francisco Ayala señalaba muy pocos días después de la aparición de los sonetos en ABC: «…la publicación final, mediante un proceso laborioso, de los sonetos de García Lorca, llamados del amor oscuro, cuya existencia era sabida, se negaba, se dudaba, se sospechaba, pero acerca de la que en definitiva no había certidumbre, han planteado un problema arduo que merece la pena ser dilucidado y tal vez resuelto legalmente: a saber, el del pretendido derecho que los familiares de un autor puedan tener sobre sus escritos, no en cuanto a fuente de ingresos económicos (que esto no suele cuestionarse), sino como facultad de sustraer al conocimiento general la obra que se supone debiera pertenecer a la comunidad. Es un conflicto, nada fácil de dirimir, entre la intimidad privada y los intereses públicos».19

        Cabe esperar que la vieja edición roja, que empezó siendo una travesura, si acaso un señuelo, siga dando frutos creativos dignos de su insigne origen. Edición pirata, edición roja… Vistos sus saludables efectos de difusión y creación, tal vez habría que adjetivarla como edición revulsiva, clarificadora, liberadora… Simple cuestión de matices. Hay que agradecerles al autor del descubrimiento, al impresor y a los cómplices de Granada el regalo que ya es, desde hace tiempo, para todos los lorquianos.

Alberto Granados

 

NOTA: Agradezco al Centro de Estudios Lorquianos de Fuentevaqueros, y en concreto a la bibliotecaria, Sra. Inma Hernández, el haber podido consultar y fotografiar el ejemplar que allí se conserva. Una vez más, este blog desea dejar claro que en lo público hay mucha más eficacia, amabilidad y excelencia de lo que pensamos.

También agradezco a Antonio Montabes el tratamiento de las fotografía originales.

 

NOTAS

 

1 GARCÍA LORCA, Federico «Obras completas», Ed. Aguilar, 1954, [15ª, 1969], p. 1831

2 GIBSON, Ian. «Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca», Ediciones Folio para ABC (2003), p. 530

3 ANSÓN, Luis María. «Rapún era un cerdo que se acostaba con mujeres», El Cultural, 13/09/2013 https://elcultural.com/Rapun-era-un-cerdo-que-se-acostaba-con-mujeres

4 REVERTE. Isabel M. «Los amantes ocultos en los sonetos de amor de Federico García Lorca (y 2)». ABC de Sevilla 04/09/2112

5 CASTRO, Eduardo «Publican una edición pirata de los ‘Sonetos del amor oscuro’ de Federico García Lorca», El País Andalucía 14/02/1984

6 MUÑOZ MOLINA, Antonio, «El libro secreto», Diario Ideal, 02/02/1984 / «Diario del Nautilus»

7 ABC 17/03/1984

8 REVERTE Isabel M. «Lorca: la historia oculta de los sonetos de amor (1)», ABC de Sevilla, 02/09/2012

9 ANSÓN, Luis María. «Los sonetos del amor oscuro, en el aniversario del asesinato de Lorca», El Imparcial, 16/08/2019

10 BLAS RUIZ, María José. «Las obras completas de Federico García Lorca en AGUILAR», Blog Antigua Editorial AGUILAR 05/06/2013

11 VIRIDIANA CENTRO DE PRODUCCIÓN TEATRAL Cuaderno pedagógico AMOR OSCURO [SONETOS]

12 ALÓS, Ernest. «La despedida de García Lorca a su último amor: “No llores, dos meses pasan pronto”» El Periódico 05/05/2017

13 CAMPOS, Pedro. « El último amor de Lorca revive en el teatro» El Confidencial 14/01/2015 Cultura

14 y 15 VIRIDIANA CENTRO DE PRODUCCIÓN TEATRAL Cuaderno pedagógico AMOR OSCURO [SONETOS]

16 GIBSON, Ian. Op. Cit, p. 520

17 y 18 REINA CORBACHO, Francis. «Federico García Lorca, rojo y maricón». El Salto Diario, 2019-08-18

19 AYALA, Francisco. «Los réprobos». ABC 03/04/1984, p. 3

2 comentarios el “Los Sonetos del amor oscuro: la novelesca historia de un libro

  1. Excelente trabajo Alberto. Una vez más. Y quiero contarte una anécdota que me contó un médico de mi familia y luego amigo mío, Grapar García Castillo y es la siguiente: Un día, jugando a la petanca por el quiosco de Las Titas, estaban, entre otros Luis Rosales, este médico citado y otros amigos. Federico hizo una mala jugada y Luis Rosales se la recriminó llamándolo “maricón” y Federico, sin pensarlo, instantáneamente, se volvió y le dio una bofetada a Rosales que lo tiró al suelo. ¿?
    Y sería muy importante que se conservaran las cartas que se cruzaron Federico con el Cojo Rosa de Lanjarón con el que tuvo relación. Este tocaba bien la guitarra y sirvió de guía a Federico y a Manuel de Falla en su visita a La Alpujarra y le contó a Federico lo de La casada infiel. Pero esas cartas fueron destruidas al acabar la guerra por el miedo de los familiares a la posible reprensión.
    Bueno, precioso y magnífico artículo. Ya lo leeré más despacio otro día. Un abrazo.

  2. Prezei esse website. a idéia é de fato expedito. Irei retornar de novo.

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