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Dolor tan fiero


 

 

 

Hay diferentes maneras de acercarse a la figura de Teresa de Ávila, conocida en el ámbito religioso como santa Teresa de Jesús. Durante el nacional-catolicismo interesó mucho más el aspecto hagiográfico. No en vano era el modelo de la Sección Femenina de Falange y por ello su brazo incorrupto se paseó por España y se presentó como uno de los últimos remedios paliativos en el lecho de muerte del dictador. También se ha enfocado su figura desde el aspecto proto-feminista: una mujer que, en un tiempo inequívocamente masculino, supo encontrar un protagonismo hasta entonces negado a las féminas. Otro enfoque, el que más me ha interesado siempre, ha sido el de la crítica literaria, pese a que no soy un entusiasta de su poesía, lo que no impide que importantísimos críticos (Sáinz Rodríguez, Helmut Hatzfeld, Morel Fatio, Américo Castro, García de la Concha…) se hayan ocupado de descubrir las claves de la mística y los poemas teresianos. Un comic francés (La apasionada vida de Teresa de Jesús, de Claire Bretcher ( Barcelona, Ediciones Amaika, 1984) puso un divertido énfasis en el aspecto emprendedor y sablista de la monja, que para llevar a cabo sus costosas fundaciones, fue sangrando a parientes y nobles por igual. La historia de la escultura sería muy diferente sin el Éxtasis de Bernini, obra de una enorme complejidad expresiva que ha dado lugar a innumerables interpretaciones. La pintura, la televisión, la música… también se han ocupado en numerosas ocasiones de la fundadora carmelita. En definitiva, puede afirmarse que la figura de la monja de Ávila resulta un interesante objeto de interpretación y recreación a lo largo de la historia, pues no deja indiferente a nadie.

Quinientos años después de su nacimiento, su figura sigue siendo el centro de interés de Ana Morilla Palacios (responsable de la edición), de Ángel Moyano (editor) y de un grupo de autores, que dedicamos a su figura una aportación en un libro colectivo, Dolor tan fiero (Granada, Port Royal Ediciones, 2015). Se presentó en la Sala Val del Omar de la Biblioteca de Andalucía el pasado día 12 y el acto registró un lleno total del aforo.  Intervinieron editora y editor, además del poeta Juan Carlos Friebe, que en su intervención comentó el libro con acierto en sus apreciaciones y con auténtico sentido del humor.

 

Dolor tan fiero (portada y autores)

Como dice Ana Morilla en su prólogo, no era buena cosa que se marchara el año y no homenajeáramos en Granada a una de las más destacadas mujeres del Siglo de Oro. En efecto, una ciudad que aspira al reconocimiento por la UNESCO de ciudad cultural, que siente aún el halo de Ganivet o García Lorca, que tiene varios premios nacionales de Literatura y una de las más antiguas universidades de Europa, una ciudad así, no podía dejar sin homenaje la gigantesca figura de esta mujer.

 

 

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Y a ello nos pusimos con nuestras pequeñas fuerzas, atentos a la llamada, por entonces muy difusa, que hace unos meses nos hizo la editora. Sólo hace poco tiempo, cuando el proyecto ya era una realidad, he conocido el nombre del resto de los autores y de la editorial. Y hace aún menos que he tenido el libro en mis manos, un libro que, pese al diverso enfoque, constituye un indudable reconocimiento de la figura de Teresa de Ávila.

Dolor tan fiero cuenta con una interesante introducción a cargo de la coordinadora del proyecto, Ana Morillas, a la que siguen un total de veintisiete relatos, siempre relacionados con una mujer llamada Teresa, si bien con enfoques a veces muy distintos del perfil esperable, pues algunos autores hemos recreado una figura bien diferente a la monja carmelita.

 

 

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Ana Morilla durante su intervención

Establecer categorías en un libro así es arduo, pues siempre se tendrán que usar unos criterios que perfectamente podrían ser otros bien distintos. Yo establezco los siguientes (los números remiten el orden de aparición en el libro):

Relatos directamente vinculados a la biografía:

Se trata de relatos centrados en la protagonista carmelita, que de un modo u otro aparece en la trama dentro de su propio tiempo cronológico (excepto dos, en que un hecho real ha sido transportado a nuestro siglo), con más o menos fidelidad a la biografía oficial y en algunos casos hasta con un lenguaje que trata de reproducir el castellano del s. XVI. Son los siguientes:

1 . Teresa de Ávila aseguró que “También entre los pucheros anda el Señor” (Libro de las Fundaciones, cap. 5,8), afirmación que le sirve a Miguel Arnas Coronado para mostrarnos a una Teresa que dialoga con Dios mientras prepara el guiso que da título al primer relato: Potaje de lentejas. La fina ironía de Arnas nos muestra a una monja que usa un lenguaje coloquial y directo para dirigirse a su Creador, al que le reprocha que la entretiene, hasta el punto de no recordar si les ha puesto sal: No se a que me vienen estos entendimientos como caballejos rencos, si no es por vuestra platica que me engolfa. Una santa humana, casi vecina de la casa de al lado, muy diferente de la Teresa oficial.

 

5 . Un chaval madurito –así se define el narrador- anda obsesionado con una presencia femenina que aparece y desaparece en su vida. Resulta ser notario y tiene la ocasión de formalizar las escrituras de una fundación. La firmante, a la que ha pedido un beso como pago de los aranceles, se llama Teresa. Una fábula actual sobre la soledad de la masa y la singularidad de las personas excepcionales: Tu nombre, firmado por Mª Ángeles Barrionuevo Gómez.

 

6 . En Edicto de Gracia, Mustapha Busfeha García cuenta las tres últimas generaciones de una familia judía de la que nacerá Teresa de Ávila. El miedo del converso a la Inquisición, el peligro de perder los bienes, la necesidad de cambiar de aires e incluso de identidad… construyen este relato, magníficamente documentado y muy interesante.

7 . Elvira Cámara Aguilera firma Con los ojos vendados, en que se nos presenta a la santa en el período que va de su adolescencia hasta su ingreso en un convento carmelita. La niña Teresa se deja cautivar por la mala influencia de una prima y cae en la coquetería al probarse un vestido. Supone la dimensión humana de Teresa de Ávila, que, además de santa, es sobre todo mujer. 

10 . Dolor fecundo, de Celia Correa Góngora, mezcla fragmentos de la biografía oficial con los propios textos de la carmelita. Es una curiosa simbiosis de registros del idioma (renacentista y actual), de biografía y autobiografía, del dato frío y la confesión apasionada de la santa.

15 . Ana Morilla Palacios, editora y prologuista del libro es, a su vez, autora del relato La monja y la tuerta. Se ocupa, en un documentadísimo castellano del XVI, de la entrevista mantenida entre la santa y la princesa de Évoli, hecho real que tuvo lugar cuando entre ambas mujeres hubo un rifirrafe sobre las condiciones que la aristócrata pretendía imponer a la carmelita para fundar un convento.

25 . Buenos cristianos, de Mario Villén Lucena, cuenta el conocido episodio de la fuga de Teresa y su hermano Rodrigo para morir como mártires en tierra de herejes. Narración bien resuelta y  muy buena caracterización de los personajes infantiles.

 

 

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 El director de Port Royal Ediciones, Ángel Moyano, habla del libro

Relatos parcialmente biográficos:

Son los que se basan muy libremente la figura de la santa, que se asoma de manera sólo muy tangencial a la trama y, a veces, situados en la época actual. Son los siguientes:

 

2 . El segundo relato, Pregúntale a santa Teresa, firmado por José Enrique Ávila Vílchez, presenta a un protagonista actual, Ezequiel, que usa una estampa de la santa para su examen de Antropología. Parece, según el protagonista, que los milagros existen, al menos los de poco calado. Una breve anécdota que despierta en el lector una sonrisa.

4 . Los enrevesados sueños místicos de un adolescente constituyen Vivo sin vivir en mí, relato firmado por José Balaguer, donde se mezcla la realidad con el ensimismamiento del protagonista en clase de religión, aquejado de una intensa migraña.

13 . En Matihuelo, José Antonio López Nevot nos cuenta una de las apócrifas buenas obras de la santa de Ávila a través de un matihuelo, un muñeco que una mujer licenciosa pone al cuello del cura con quien mantiene amores sacrílegos. La voz narrativa corre a cargo del propio amuleto, que cuenta cómo la santa deshizo el hechizo con palabras de un amor tan sublime que él mismo, acostumbrado a todas las formas del amor, no había oído nunca. Un breve relato muy bien construido y delicioso.

19 . La contrahaz es el relato de Manuel Ortega Albarral. Narra el reencuentro de Teresa de Ávila con un antiguo compañero de juegos de su hermano. El chico, que en sus años mozos anduvo enamorado de ella, la reconoce y le habla de una vieja promesa incumplida. Un relato lleno de delicadeza.

20 . El 14 de octubre de este mismo año, una octogenaria carmelita del convento de Écija parte hacia Ávila con un viejo manuscrito de Teresa. La anciana desea devolverlo a su lugar original, quinientos años después del nacimiento de la santa. Un halo de emoción, muy bien resuelto, la envuelve. Este es el contenido de Ahora, Teresa, relato que firma Ana María Ortuño Martín

22 . Pilar Redondo escribe el relato llamado Santa Teresa. En él, aparece un apócrifo milagro de la santa, que libra a la joven protagonista de un suicidio y le da fuerzas para afrontar los numerosos problemas en que la orfandad la ha dejado. 

26 . Fernando de Villena firma el penúltimo relato, llamado Un encuentro providencial. Una monja que ha renunciado a los votos vuelve a su casa toledana, pero sólo encuentra vacío y ausencias. A punto de suicidarse, conoce a Teresa de Jesús, casualmente en Toledo. De ella aprende lo positivo de la vida que estuvo a punto de quitarse. Sutil perfil de la santa y del impacto que producía en las almas más torturadas.

27 . En La carta de Michel Villeneuve, de Francisco José Zafra Hita, que cierra el libro, el narrador cuenta cómo ha llegado a sus manos una carta de 1540, destinada a Teresa de Ávila. El firmante oculta bajo pseudónimo el nombre de un conocido hereje de nuestra historia. El narrador se pregunta por los lazos que unen a una santa y un hereje. Interesante recreación de la santa desde una perspectiva muy distinta.

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El poeta Juan Carlos Friebe presenta Dolor tan fiero

Relatos no centrados en Teresa de Jesús

 

3 . Victoriano Ayllón Cáliz firma Uno, dos, tres, donde se mezcla la comparación burlesca que un marido hace de su mujer con santa Teresa, los malos tratos, el desamor… y una sorpresa final. Un relato negro bien construido que se lee en uno, dos, tres minutos.

8 . La última palabra es amor, de Jesús Cano Henares, es el octavo relato del libro. Excepcionalmente, el protagonista no es Teresa, sino un Juan de Yepes o san Juan de la Cruz que, exultante en plena naturaleza, baja desde su cenobio hasta el monasterio carmelita de Beas de Segura para confesar a las monjas. Un santo que canta, que evoca su encarcelamiento y sus sufrimientos a manos de los carmelitas calzados, que tiene un hambre desaforada y que muestra el lado más humano de lo que se entiende por un santo.

 

 11 . Francisco Gil Craviotto, autor del relato undécimo, Teresica, nos muestra algunas de sus constantes narrativas: un edénico ambiente rural, la negra postguerra, crítica al nacional-catolicismo que consagró al régimen franquista y al puritanismo obligado… La protagonista es una beata que amonesta a todo el mundo con sus prédicas, llenas de sofismas. Y por encima de la trama, la fina ironía del autor.

 

12 . El duodécimo relato es el que he escrito yo mismo: Teresa. Me centro en la figura de una Teresa fundadora, de nuestra época, que además tuvo un Juan de la Cruz. Pero mi protagonista no funda conventos, sino casas de acogida para mujeres rotas por el maltrato y para los hijos de éstas. No hago juicios: eso les corresponde a los lectores.  

14 . Carolina Molina firma La caricia. La mujer que se ha ocupado durante todo el franquismo de limpiar el relicario que contiene el brazo incorrupto de la santa y de llevarlo por El Pardo de un sitio a otro para la proteger a Franco, siente extrañas caricias cuando, finalmente, la reliquia es devuelta a las carmelitas de Ronda, de donde procede. Humor zumbón, ironía sobre una época y hasta una paradójica ternura por la ingenuidad del dictador, algo que contrasta con su crueldad.

16 . Rosa María Nadal hace un relato autobiográfico, El Carmelo, sobre su estancia en dicho colegio granadino: los profesores, el ambiente entre las chicas, sus lecturas, el recital de Juan de Loxa…, sus vivencias de entonces amablemente mostradas con una pátina de ternura y nostalgia.

17 . Ángel Olgoso aporta el relato número diecisiete, Il giardino segreto. Rompedor, casi iconoclasta, presenta el negativo de un éxtasis místico: un aquelarre de monjas y gatos. El autor siempre guarda un as narrativo en su imaginativa manga para asombrar al lector. Aquí no defraudará a sus incondicionales.

21 . En La ficción de Bernini, de Juan Peregrina, un investigador que prepara una publicación sobre la famosa escultura recibe un jarro de agua fría cuando quien debe dar la luz verde para su edición le hace ver que le ha salido un texto más literario que científico. ¿Tal es el poder de Teresa, que trasmuta la fría ciencia en apasionada novela?

        24 . Eva Velázquez Valverde, en La santa anécdota, nos descubre la magia que una niña encuentra en la clausura de su colegio cuando un día viola las normas y se adentra por un pasillo de celdas. Rememora las anécdotas que las monjas le contaban sobre una Teresa de Ávila mucho más humana de lo que podía haberse pensado. Las ingenuas astucias de las colegialas demuestran la realidad de lo que ha oído sobre la santa.

 

Foto de grupo de José Balaguer García

Foto final de grupo (cortesía de José Balaguer García)

Dentro de esta categoría considero que se puede establecer un subgrupo: los relatos que se ocupan, de una forma u otra, de la llamada vía unitiva de la mística: el éxtasis y el ardoroso lenguaje amatorio. Son los siguientes:

9 . En Éxtasis romano, Luis Cerón Marín nos muestra a un joven que transita por Roma empapado en arte e historia. Su plenitud tiene que pasar aún por una fase más: la belleza incomparable del Éxtasis de Santa Teresa de Bernini, que le hace plantearse otra interpretación distinta a la oficial del arrebato místico.

18 . En Éxtasis, Juana Olmedo consigue una notable eficacia para expresar algo inefable: la experiencia de la unión mística. Un sobrio lirismo empapa el brevísimo relato que no puede dejar indiferente a nadie.

23 . Uno de los relatos más imaginativos y hermosos del libro es, en mi opinión, el de Marina Tapia, Carmen de los Mártires. En un lenguaje de ambiguo erotismo, nos aproxima al interior de un éxtasis místico. Lenguaje destilado para significar lo que no se puede expresar.

Variedad de estilos, enfoques, tonos narrativos, ambientes y épocas. El lector tendrá donde entusiasmarse a medida que vaya leyendo, poco a poco (es un libro para leer cuento a cuento) este modesto, que no falto de calidad, homenaje de Granada a la gran Teresa de Ávila.

Alberto Granados

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2 comentarios el “Dolor tan fiero

  1. Megusta.

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