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Los Sonetos del amor oscuro: la novelesca historia de un libro

 

Los sonetos amatorios de Lorca

 

         Si se compara la producción de sonetos de Federico García Lorca con otros poetas de la generación del 27 (Alberti, Neruda o Miguel Hernández, por ejemplo)  o con los poetas que después conformarían la generación del 36, resulta concluyente que el poeta apenas usó la estrofa renacentista, tan presente en la poesía hispana desde Gracián y Garcilaso. En las Obras completas de Editorial Aguilar (1954) sólo aparecen catorce sonetos, en un epígrafe aislado, Sonetos, y formado con poemas de aluvión, de distintas temáticas, situaciones y épocas. Dos de los sonetos del amor oscuro (Soneto de la dulce queja y El poeta pide a su amor que le escriba) forman parte de este grupo.

 

01 Portada

 

         Sin embargo, en 1935, García Lorca parece reconciliarse con el soneto y empieza a preparar un libro (Jardín de sonetos era el título provisional, según Luis Rosales) dedicado a esta estrofa, tal vez por la sugerencia de Juan Gil-Albert, al que conoció en Valencia. Se cuenta con dos testimonios fundamentales: Pablo Neruda le había oído recitar de memoria dichos poemas, que estimó como los más depurados del poeta de Fuentevaqueros y también Vicente Aleixandre conocía el proyecto de dicho libro. Lo indica en un artículo, Federico, de 1937, que aparece como Epílogo de las mencionadas Obras Completas desde su primera edición de 1954: «Su corazón no era ciertamente alegre. Era capaz de toda la alegría del Universo; pero su sima profunda, como la de todo gran poeta, no era la de la alegría. Quienes le vieron pasar por la vida como un ave llena de colorido, no le conocieron. Su corazón era como pocos apasionado, y una capacidad de amor y de sufrimiento ennoblecía cada día más aquella noble frente. Amó mucho, cualidad que algunos superficiales le negaron. Y sufrió por amor, lo que probablemente nadie supo. Recordaré siempre la lectura que me hizo, tiempo antes de partir para Granada, de su última obra lírica, que no habíamos de ver terminada. Me leía sus Sonetos del amor oscuro, prodigio de pasión, de entusiasmo, de felicidad, de tormento, puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción»1.

 

 

02 Ex libris y número de serie

 

        Los sonetos llamados del amor oscuro por Aleixandre suponen un conjunto  destinado a Rafael Rodríguez Rapún, de quien estaba enamorado. Rapún, a quien llamaba de broma 3R, secretario de La Barraca, era heterosexual y tenía fama de mujeriego, pero la personalidad de Lorca lo dejó fascinado. Se piensa que la serie se inició en noviembre de 1935 en Valencia, adonde Federico había ido para el estreno de Yerma, el 5 de noviembre de 1935. Gibson, hablando de este  estreno, afirma: «La presencia de Lorca en el estreno había sido anunciada, pero el poeta no se presentó, según los periódicos locales, debido a una indisposición. Se esperaba, con todo, que vendría para la última representación de la obra, con la que Margarita pensaba despedirse. Y así fue»2. La indisposición podría haber sido, simplemente, una desavenencia con Rapún. Esperó después, en vano, su visita, pero la incomparecencia del amado sume al poeta en la desesperación y  y surgen los primeros sonetos de la serie, que pronto va ampliándose hasta un total de once.

 

 

p. 03

 

        Hay quien ha supuesto que parte de estos sonetos están destinados a Juan Ramírez de Lucas, último amor conocido de Federico (ambos se conocieron en enero o febrero de 1936) pero Luis María Ansón lo desmiente categóricamente basándose en el testimonio directo del interesado. Según Ansón, tras la aparición en ABC de los sonetos, Ramírez de Lucas, colaborador del diario que dirigía, mantuvo con él una conversación de cinco horas en que se confesó el último amante de Lorca. Reproduzco un fragmento del artículo: “—O sea, que los poemas están dedicados a ti” —le dije—. “No, por supuesto que no”, me contestó. “Mi relación con Federico fue una maravilla. Tranquila, apacible, sin problemas. Él me doblaba la edad y yo estuve siempre rendido de admiración”. “Entonces…” —le dije—. “Los poemas —aseguró— los escribía Federico pensando en Rafael Rodríguez Rapún, que apenas le hacía caso, que le desdeñaba y le traía por la calle de la amargura”. “Era tan cerdo —concluyó Juan Ramírez de Lucas, indignado— que se acostaba con mujeres”3.

         En cualquier caso, los once sonetos, hablan del desgarro que le produce la ausencia de Rapún, del deseo del reencuentro, del miedo profético a una muerte inmediata, del acoso social a la condición sexual de su amor («Mira que nos acechan todavía», dirá en el soneto  El amor duerme en el pecho del poeta). Margarita Xirgu vio tan desesperado a Lorca que propuso al dramaturgo Rivas Cherif, director habitual de sus montajes teatrales, que “busque cualquier trabajo para Rapún en su compañía teatral porque, si no, «Federico no viajaría con nosotros a México»”4.

 

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        Esta intensa dependencia, este desgarrado sufrimiento, pueden comprobarse fácilmente sólo con leer los once sonetos, en los que abundan las referencias dolorosas, especialmente en el mencionado Ay, voz secreta del amor oscuro.

        Pese a las referencias señaladas, la familia del poeta negó siempre la existencia de estos sonetos. El periodista granadino Eduardo Castro señala: «…los Sonetos del amor oscuro han sido objeto de polémica durante muchos años debido a la negativa dada siempre para su publicación en España por parte de la familia del poeta granadino. Aunque parte de ellos habían sido ya, traducidos y publicados en Francia, en una cuidada edición de Pleiade, los herederos de Lorca habían negado hasta ahora la existencia de estos sonetos en forma de libro». En el mismo artículo, Castro reproduce unas declaraciones de Fernández Montesinos a El País en 1978: «Mi tío no recogió nunca en vida una serie de sonetos suyos que formaran un conjunto amparado bajo el título de Sonetos del amor oscuro”[…]. El poeta pudo perfectamente haber ideado el libro, incluso haber decidido qué sonetos lo iban a componer; pero desgraciadamente no se conserva en el archivo familiar ningún manuscrito que lleve tal indicación».5

 

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La «edición roja»

 

         Este otoño de 2019, mientras en el granadino Centro García Lorca se muestra la exposición Jardín deshecho. Lorca y el amor, se cumplirán 36 años de un extraño fenómeno editorial que sacudió el mundo de los estudios lorquianos y obligó a la familia a hacer oficiales unos textos que había mantenido ocultos, quizás por la obvia alusión a la homosexualidad del poeta, aún tema casi tabú en aquella España  de los ochenta: en 1983, apareció una edición no venal de los Sonetos del amor oscuro. Fueron 250 ejemplares de 16 X 12 cm, numerados, sin responsable editorial alguno (ni siquiera aparecía la autoría de Federico) ni pie de imprenta, aunque a manera de colofón se incluyera la frase: «ESTA PRIMERA EDICIÓN DE LOS SONETOS DEL AMOR OSCURO SE PUBLICA PARA RECORDAR LA PASIÓN DE QUIEN LOS ESCRIBIÓ. GRANADA, EN EL OTOÑO DE 1983». Los pequeños libros fueron llegando a una serie de selectos destinatarios en envíos postales igualmente faltos de remitente, aunque con matasellos de Granada y fecha del 14 de diciembre.

 

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        La primera constatación que he manejado de esta extraña edición la firmaba Antonio Muñoz Molina: «El libro del que estoy hablando es una carta anónima, una secreta injuria que fue proscrita en el tiempo en que se proscribió y arrasó al hombre que tuvo la audacia no sólo de escribirlo, sino de rasgar su conciencia hasta ese límite sin regreso en que la escritura es el preludio del suicidio o la única absolución posible contra su llamada. Tenaz como los fantasmas y las maldiciones antiguas, […] el libro ha regresado al mundo y a la ciudad donde se encendieron entonces hogueras ávidas de su palabra, y ya no hay modo de volver a borrarlo ni de decir que no existió nunca, porque el frágil papel, su delgadísimo volumen —se sabe que la palabra es siempre un peligro, y que una hoja de papel puede cortar como el filo de una navaja— ha prevalecido contra la conspiración que intentó abolirlo, vuelto por fin, como escribió don Luis de Góngora, alma del tiempo, espada del olvido»6.

 

 

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        Es un volumen mínimo (22 páginas de 16 X 12 cm. en tono ligeramente rosado impresas en tinta roja, con una portada igualmente roja y un cordón del mismo color destinado a servir de marcapáginas, todo ello envuelto en un sobre también rojo). El misterio unía a la magia del poeta y la calidad de sus contenidos el secreto de su origen y lo novelesco de la situación. Me imagino a muchos de los destinatarios (Félix Grande, Antonio Carvajal, Ian Gibson, Vicente Aleixandre, Juan de Loxa, Luis Rosales, Fernando Lázaro Carreter, Isabel García Lorca, Manuel Fernández Montesinos…) comentando la sorpresa del obsequio, tal vez la alegría por el hecho de que la realidad se hubiera desvelado al fin y los sonetos fueran un jardín abierto para todos. No eran tiempos de usar el teléfono abusivamente, pero supongo que se cruzarían cientos de llamadas para saber la opinión de amigos, para encontrar a otros receptores de tan insólito regalo, para el chismorreo y la especulación sobre los autores de la edición. Imagino también un ir y venir de fotocopias.

 

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        En el otro extremo imagino a la familia García Lorca, abiertamente molestos por el hecho de que alguien hubiera entrado a saco en una verdad pretendidamente oculta que todo el mundo conocía: la condición homosexual de Federico.

La edición de ABC 7

 

        Esta edición pirata (así la llamó un indignado Fernández Montesinos) tuvo una repercusión inmediata: la familia del poeta se vio obligada a hacer públicos los once sonetos que componían la serie. Eligió el diario ABC para hacerlo. El sábado 17 de marzo de 1984, ABC adquirió un notable aire lorquiano, ya que le dedicó abundantes páginas, especialmente  su suplemento Sábado Cultural (nº 164), un cuadernillo que ocupa las páginas 43 a 61 del periódico, además del material aparecido en otras secciones del periódico. Son estas:

 

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        Portada. Una fotografía de Federico y un breve texto que dice: «Meses antes de ser vilmente asesinado, Federico García Lorca trabajaba en un libro de sonetos de amor. En 1968, Pablo Neruda escribió que “eran de increíble belleza”. Se los había recitado el autor de “Bodas de sangre”, la última vez que lo vio, cuando sobre los paisajes de España soplaban ya los vientos cercanos de la guerra civil. Después de casi cincuenta años, durante los cuales sólo se han conocido algunos de los poemas o lamentables ediciones piratas, plagadas de errores, ABC ofrece, con autorización de la familia de García Lorca, la excepcional primicia literaria de estos sonetos. Fernando Lázaro Carreter ha escrito sobre ellos un artículo crítico que publicamos junto al estudio de Miguel García-Posada [sic], uno de los más rigurosos especialistas lorquianos, y artículos de Manuel Fernández Montesinos, sobrino del poeta, y de Francisco Giner de los Ríos. El pintor Julián Grau ha ilustrado bellamente los sonetos de amor de Federico García Lorca, que constituyen, sin duda, una de las más altas muestras de la poesía española de todos los tiempos».

 

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         La tercera. En esa privilegiada y selectiva tribuna que es la tercera de ABC, Lázaro Carreter firma el artículo Poesía de García Lorca recuperada, en que saluda la aparición de éste y otros textos lorquianos para después hacer una disquisición sobre lo oscuro del amor dramático que fluye en estos sonetos, apoyándose en un erudito repaso de amores similares desde la literatura greco-latina. Lázaro Carreter intenta definir la oscuridad del amor lorquiano de estos sonetos como algo inherente al amor, a cualquier pasión amorosa, no a la homosexualidad del poeta.

        Página 5. Una fotocopia del manuscrito a lápiz de El poeta dice la verdad, escrito en papel de carta con membrete del hotel Victoria de Valencia.

        Páginas 6 y 7. Catorce fotografías de Federico que cubren la mayor parte de su vida, desde fotografías de cuando era un bebé o estaba en la escuela hasta otras de su juventud granadina o de sus viajes al extranjero.

 

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        Páginas 43 y 44. Miguel García Posada firma el artículo Un monumento al amor. Empieza censurando los equívocos malintencionados a que se ha sometido la obra de Lorca y ataca a los advenedizos e irresponsables que se han lanzado, sin ningún rigor, sobre sus textos. Después se refiere al amor oscuro, al que desvincula de la homosexualidad: para García Posada, todo amor es oscuro, secreto, letal (el amor aúna los impulsos telúricos de Eros y Thánatos).

        Pasa después a establecer diferencias y semejanzas con los sonetos de Shakespeare, Quevedo o Góngora y finaliza con unas notas aclaratorias sobre los borradores manuscritos, sus limitaciones, orden, grado de revisión, etc. para concluir que los textos que él ofrece están abiertos a análisis y revisión, pero deben servir como punto de partida para nuevos estudios.

 

p. 13

 

 

        Páginas 45 a 56. Aparecen los once sonetos amorosos, corregidos por Miguel García Posada, e ilustrados por plumillas de Julián Grau y en el siguiente orden:

1 Soneto de la guirnalda de rosas

2 Soneto de la dulce queja

3 Llagas de amor

4 Soneto de la carta (posteriormente llamado El poeta pide a su amor que le escriba)

5 El poeta dice la verdad

6 El poeta habla por teléfono con el amor

7 El poeta pregunta a su amor por la “Ciudad Encantada” de Cuenca

8 Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma

9 Un soneto sin título entonces que se conoce por su verso inicial: Ay, voz secreta del amor oscuro, de donde probablemente obtuvo Aleixandre el título, por entonces oficioso, del conjunto.

10 El amor duerme en el pecho del poeta. Es el único en que el uso del masculino “dormido” del segundo verso apunta explícitamente el sexo de su amante y la naturaleza homoerótica de ese amor oscuro.

 11 Noche de amor insomne.

Curiosamente, en la web del Centro García Lorca, se ha cambiado el orden, pese a que la edición de García Posada estaba llamada a ser la canónica.

        Página 57. Artículo de Manuel Fernández Montesinos titulado Algunos sonetos de Federico García Lorca: ¿Por qué ahora y en el ABC? Puede parecer una paradoja que el diario que por entonces representaba el más rancio conservadurismo fuera elegido por la familia como órgano difusor de poemas ciertamente comprometidos. Fernández Montesinos intentó dar una justificación en el mencionado artículo, explicación cuando menos difusa.

        Para Montesinos (que llama bucaneros tanto al responsable de la edición roja como a la revista Tele Programa, que los había reproducido) hay una tendencia a manipular la obra de su tío, para enfocarla siempre hacia una dirección. Intenta después justificar el secretismo de la familia sobre estos sonetos: «no es que no se editen, se están editando, pero con el ritmo […] exigido por la dificultad misma de la tarea y los a veces poco sincronizados calendarios tanto de preparadores como de editores de los textos». Aclara, a continuación, que los materiales inéditos que guarda la familia irán viendo la luz en el momento oportuno y, en todo caso, con el rigor filológico que merece la obra de Lorca. Finalmente, explica que ha sido Ansón quien ha propuesto la edición y que al ver la calidad del suplemento literario, la solvencia crítica de García Posada y la existencia de otros monográficos dedicados a Jorge Guillén, Cortázar u Ortega y Gasset, han decidido a la familia a esta edición  «como desagravio a la piratería y la violencia de la que habían sido víctimas estas once inocentes criaturas del ascua de la creación artística».

 

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         Página 58. Ofrece una Biografía cronológica de Federico García Lorca, muy sucinta y sin firma alguna.

        Página 59. Francisco Giner de los Ríos firma un artículo titulado Lorca o el asombro. Tras excusarse a García Posada por no poder colaborar en el cuadernillo por motivos de salud, lo autoriza a entresacar textos suyos de distintas publicaciones para acompañar a Lorca.

        Páginas 60 y 61. Ofrecen una galería llamada Los dibujos de Federico García Lorca, donde se incluye una carta del poeta dirigida a Joaquín Romero y Murube.

 

 

Los sonetos y su azaroso recorrido

 

        La familia García Lorca fue acumulando todo el material disperso del poeta asesinado. En casa de Luis Rosales habían quedado distintos borradores, que llegaron a las manos de don Federico García Rodríguez (padre del poeta). Ante el riesgo de que todo o parte de este material cayera en manos poco propicias y fuera destruido, todos los inéditos se recogieron, aún de forma desordenada, en una caja fuerte del Banco Urquijo en Madrid. Tras la muerte del padre (en Nueva York 1945) y del hermano Francisco (en Madrid, 1976), será su sobrino Manuel Fernández Montesinos quien continúe la tarea de organizar los manuscritos, junto a un equipo de cinco lorquistas (los españoles Eutimio Martín y Francisco Giner de los Ríos, el irlandés Ian Gibson y los franceses Marie Laffranque y André Belamich) 8. Se trata de organizar los textos dispersos, de inventariar, catalogar y sistematizar los manuscritos, llenos de correcciones, tachaduras y borraduras para conseguir que las eventuales ediciones posteriores partieran de una rigurosa fuente documental. Junto a la preservación de la obra lorquiana, la familia se aseguraba así el control de la misma y de las ediciones futuras.

 

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        En 1940 aparece una edición norteamericana de Poeta en Nueva York (W. W. Norton & Company, Inc. Publishers) traducida al inglés por Rolfe Humphries, que incluye como apéndice dos de estos sonetos: Tengo miedo a perder la maravilla (después llamado Soneto de la dulce queja) y El poeta pide a su amor que le escriba, también llamado de la carta. Las Obras completas de Aguilar (1954) incluyen esos mismos títulos como sonetos autónomos, junto a otros de significado y tono radicalmente distintos. En 1980, una edición para bibliófilos de Maeght incluye tres más: Soneto gongorino en que el poeta manda a su amor una paloma, El poeta dice la verdad y El poeta pregunta a su amor por la Ciudad Encantada de Cuenca. Mario Hernández prepara una edición de poemas lorquianos para Alianza Editorial en 1981 donde aparecen los cinco sonetos ya publicados. Ese mismo año, la editorial francesa Gallimard, en su prestigiosa Colección Bibliothèque de la Pléiade, presenta la versión francesa de las Obras Completas, preparada por André Belamich, que incluye los once sonetos. Entre los hispanistas cunde un cierto descontento al ver que a los filólogos hispanos se les está hurtando un campo de estudio que ha quedado abierto a los colegas franceses. Y se produce el milagro: la edición roja, y, como consecuencia, la versión oficial de Miguel García Posada en ABC, verdadera presentación en sociedad de estos poemas lorquianos.

 

 

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        Tantos años después, se sabe que el origen de la llamada edición pirata son unas copias que los García Lorca habían proporcionado a los preparadores de la edición francesa. André Bellamich a su vez hace llegar una copia de los sonetos al hispanista norteamericano David Eisenberg, copia que después llegó a manos del catedrático de la Complutense Víctor Infantes de Miguel. Éste, gran conocedor entre otros muchos campos del mundo de la edición, preparó la de los Sonetos del amor oscuro, para lo cual contó con la complicidad de José Rubiales Arias, alumno que tenía una imprenta en Illescas. Infantes, fallecido en 2016, siempre se negó a declararse responsable de la edición, aunque —aseguraba— conocía muy bien el asunto. Quedan, sin embargo, dos incógnitas, que deberían conocerse tantos años después: con qué cómplices contó Infantes para enviar desde Granada los sobres sin remitente y la lista completa de los receptores.

 

La repercusión

 

        Muy recientemente, Luis María Ansón aseguraba en El Imparcial (16/08/2019): «Después de cien gestiones personales, el 17 de marzo de 1984 el Cultural del ABC verdadero, gracias al buen sentido de la familia García Lorca y al trabajo de un grupo de expertos encabezados por el admirable Miguel García-Posada, dio a la luz, por fin, los once sonetos del amor oscuro, que sitúan definitivamente a Lorca en el primer lugar de la poesía española del siglo XX. Considero este scoop como el más importante de mi dilatada vida profesional. La repercusión fue mundial. Periódicos y revistas de los cinco continentes reprodujeron y comentaron la gran primicia literaria de ABC. Matilde Urrutia me envió una bella carta que se publicó en el periódico. Personalmente, tras veinte años de búsqueda, tuve como es lógico una gran satisfacción»9. Fue tanto el éxito que un año después ABC volvió a publicar prácticamente el mismo cuadernillo (esta vez sin los tres artículos) en el Dominical de ABC del 24 de marzo de 1985.

 

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        En efecto, las ediciones y los estudios críticos se dispararon en todo el mundo (especialmente cuando la obra de Lorca pasó a ser de dominio público) como puede comprobarse buscando el título en las plataformas al uso (Amazon, Casa del libro, Fnac, Iberlibro, etc.). He tenido la ocasión de hojear en la Biblioteca de Andalucía una edición pirata publicada en Buenos Aires el mismo año 1984, opúsculo que incluye dos artículos pésimamente redactados y muy mal impresos que firma Jorge Arbeleche, pero se sabe que hay cientos de ediciones piratas en Latinoamérica. Los Sonetos del amor oscuro, ya oficialmente así llamados, ocuparon su lugar en las nuevas ediciones de las Obras completas de Aguilar, a partir de la edición en tres volúmenes de 1986, cincuentenario del asesinato de Federico.10

        Y del papel impreso los poemas saltaron a otros soportes, como el musical: Amancio Prada en Sonetos del amor oscuro (1986),  Miguel Poveda ha incluido cuatro de los sonetos en sus álbumes Sonetos y canciones para la libertad (2015) y Enlorquecido (2018). Carmen Linares en el álbum de Manolo Sanlúcar Locura de brisa y trino (2000). Lola Flores ha usado este material para recitativos, etc.

El grupo Viridiana Centro de Producción Teatral realizó un montaje sobre los sonetos y su historia, con texto de Jesús Arbués. Con clara intención didáctica, editaron un Cuaderno Pedagógico  en que se explicaba a los estudiantes del segundo ciclo de ESO y de Bachillerato de los institutos por donde fueron representando el montaje la historia del libro y la humillación de la población homosexual ante los ataques homófobos. 11

 

 

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        Por otra parte, una vez divulgados los sonetos, ha habido dos autores que han creado recientemente una novela y una obra teatral sobre los dos últimos amores de García Lorca. En 2012 apareció la novela Los amores oscuros, de Manuel Francisco Reina, que usa como material básico unos fragmentos de las memorias de Ramírez de Lucas que publicó en EL PERIÓDICO DE EXTREMADURA.12 La piedra negra es el título de la obra de teatro que firma Alberto Conejero y que recoge los últimos días de Rapún, que murió el mismo día en que se cumplió el primer aniversario del asesinato de Lorca. La obra se estrenó en el madrileño María Guerrero en 2015, dirigida por Pablo Messiez.13

Conclusión

        La novelesca aparición de los Sonetos del amor oscuro fue un desafío al tabú que la familia García Lorca había ido tejiendo en torno a la homosexualidad del poeta. Francisco García Lorca, su hermano, negó tajantemente este aspecto, como después lo soslayaron los sucesivos custodios de su legado hasta muy recientemente. También niega la orientación sexual de Federico uno de sus primeros biógrafos, José Mora Guarnido, amigo suyo de juventud. Y cuando no se niega abiertamente, se soslaya desde la crítica, como si su sexualidad no tuviera nada que ver con su obra. El novelista Rafael Reig afirma: “A Lorca no se le ha dejado ser homosexual”14. Y Aleixandre, tras la edición de los Sonetos en ABC, dice: «… lo curioso es cómo en todos los artículos que acompañan a los sonetos se evita cuidadosamente la palabra homosexual, aunque se aluda a ello, pues nadie ignora que esos sonetos no están dedicados a una mujer. Se ve que todavía ésa es palabra tabú en España, en ciertos medios, como si el confesarlo fuese un descrédito para el poeta»15.

 

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        Y sin embargo, toda Granada, ciudad provinciana y chismosa en aquella época, conocía ese pretendido secreto. En este sentido, Gibson cuenta dos breves anécdotas que demuestran que la burguesía granadina no ahorraba esfuerzos en desprestigiar al poeta por su condición homosexual. En la primera, Lorca llevó a Eduardo Blanco-Amor al Casino para que conozca a los «putrefactos» granadinos. Uno de los socios les espeta:

        «¡Dicen que ustedes los poetas sois maricones!» «¿Y qué es poetas?», contestaría Lorca. Poco después Gibson dice que entre la burguesía granadina a Lorca se le conocía como «el maricón de la pajarita».16

        Pero no son estas las únicas referencias a la condición sexual del poeta. Francis Reina Corbacho, en su artículo Federico García Lorca, rojo y maricón, al estudiar la conjunción de motivos que provocaron el asesinato del poeta, añade varias notas, algunas de un dramatismo insufrible, sobre la fama que Lorca se había labrado en Granada:

        «9 de agosto, 1936. Una amiga de la familia, en 1966, confesó lo que ocurrió aquella tarde, estando el poeta en busca y captura por los sublevados: “A Federico le dijeron allí dentro “maricón”, le dijeron de tó. Y le tiraron por la escalera y le pegaron (…) Yo estaba dentro (…) y le dijeron “maricón”. Al padre no le hicieron ná. Fue al hijo”. Es cuando Lorca pide auxilio a los Rosales. Se queda en su casa, supuestamente protegido. Pocos saben que Benet, un barbero falangista, reveló que “a Lorca le torturaron, sobre todo en el culo; le llamaban maricón y ahí le golpearon. Apenas si podía andar”.

        Madrugada del 18 de agosto. Hoy, en 1936. El final que todos tristemente conocemos. José Luis Trescastro, militante de Acción Popular, esa misma mañana, lo anunciaba con alegría por Granada: “Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón”. Tiempo más tarde, seguía vanagloriándose: “Yo he sido uno de los que hemos sacado a Lorca de la casa de los Rosales. Es que estábamos hartos ya de maricones en Granada”.» 17

 

p. 20

 

        No sólo en Granada aparecen la maledicencia y la referencia burda: «Gracia y Justicia, órgano extremista del humorismo nacional, fundada en 1931 por Manuel Delgado Barreto, director de La Nación, difundía titulares como “Federico García Loca o cualquiera se equivoca”. Lorca, por su homosexualidad. La revista ultraderechista El Duende, en su caso, acusó a La Barraca de ser “una pandilla de sodomitas”».18

        Una de las consecuencias de la obstinada ocultación por parte de la familia de la sexualidad de Lorca y de sus obras más comprometidas, es el hartazgo de los estudiosos, especialmente desde el momento en que la crítica francesa accede a los contenidos negados a los estudiosos hispanos. La edición roja destapa el asunto y obliga a la familia a difundir los sonetos.

 

p. 22 Contraportada

 

        Francisco Ayala señalaba muy pocos días después de la aparición de los sonetos en ABC: «…la publicación final, mediante un proceso laborioso, de los sonetos de García Lorca, llamados del amor oscuro, cuya existencia era sabida, se negaba, se dudaba, se sospechaba, pero acerca de la que en definitiva no había certidumbre, han planteado un problema arduo que merece la pena ser dilucidado y tal vez resuelto legalmente: a saber, el del pretendido derecho que los familiares de un autor puedan tener sobre sus escritos, no en cuanto a fuente de ingresos económicos (que esto no suele cuestionarse), sino como facultad de sustraer al conocimiento general la obra que se supone debiera pertenecer a la comunidad. Es un conflicto, nada fácil de dirimir, entre la intimidad privada y los intereses públicos».19

        Cabe esperar que la vieja edición roja, que empezó siendo una travesura, si acaso un señuelo, siga dando frutos creativos dignos de su insigne origen. Edición pirata, edición roja… Vistos sus saludables efectos de difusión y creación, tal vez habría que adjetivarla como edición revulsiva, clarificadora, liberadora… Simple cuestión de matices. Hay que agradecerles al autor del descubrimiento, al impresor y a los cómplices de Granada el regalo que ya es, desde hace tiempo, para todos los lorquianos.

Alberto Granados

 

NOTA: Agradezco al Centro de Estudios Lorquianos de Fuentevaqueros, y en concreto a la bibliotecaria, Sra. Inma Hernández, el haber podido consultar y fotografiar el ejemplar que allí se conserva. Una vez más, este blog desea dejar claro que en lo público hay mucha más eficacia, amabilidad y excelencia de lo que pensamos.

También agradezco a Antonio Montabes el tratamiento de las fotografía originales.

 

NOTAS

 

1 GARCÍA LORCA, Federico «Obras completas», Ed. Aguilar, 1954, [15ª, 1969], p. 1831

2 GIBSON, Ian. «Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca», Ediciones Folio para ABC (2003), p. 530

3 ANSÓN, Luis María. «Rapún era un cerdo que se acostaba con mujeres», El Cultural, 13/09/2013 https://elcultural.com/Rapun-era-un-cerdo-que-se-acostaba-con-mujeres

4 REVERTE. Isabel M. «Los amantes ocultos en los sonetos de amor de Federico García Lorca (y 2)». ABC de Sevilla 04/09/2112

5 CASTRO, Eduardo «Publican una edición pirata de los ‘Sonetos del amor oscuro’ de Federico García Lorca», El País Andalucía 14/02/1984

6 MUÑOZ MOLINA, Antonio, «El libro secreto», Diario Ideal, 02/02/1984 / «Diario del Nautilus»

7 ABC 17/03/1984

8 REVERTE Isabel M. «Lorca: la historia oculta de los sonetos de amor (1)», ABC de Sevilla, 02/09/2012

9 ANSÓN, Luis María. «Los sonetos del amor oscuro, en el aniversario del asesinato de Lorca», El Imparcial, 16/08/2019

10 BLAS RUIZ, María José. «Las obras completas de Federico García Lorca en AGUILAR», Blog Antigua Editorial AGUILAR 05/06/2013

11 VIRIDIANA CENTRO DE PRODUCCIÓN TEATRAL Cuaderno pedagógico AMOR OSCURO [SONETOS]

12 ALÓS, Ernest. «La despedida de García Lorca a su último amor: “No llores, dos meses pasan pronto”» El Periódico 05/05/2017

13 CAMPOS, Pedro. « El último amor de Lorca revive en el teatro» El Confidencial 14/01/2015 Cultura

14 y 15 VIRIDIANA CENTRO DE PRODUCCIÓN TEATRAL Cuaderno pedagógico AMOR OSCURO [SONETOS]

16 GIBSON, Ian. Op. Cit, p. 520

17 y 18 REINA CORBACHO, Francis. «Federico García Lorca, rojo y maricón». El Salto Diario, 2019-08-18

19 AYALA, Francisco. «Los réprobos». ABC 03/04/1984, p. 3

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Apresuradas impresiones postelectorales

 

 

        He pasado mala noche. Me acosté cuando ya se conocían los resultados y el reparto de escaños casi definitivos. Leí algo más de una hora y me dormí. Pero oí a mi mujer llegar a la cama y le pregunté por los cambios de última hora. Y ahí me desvelé hasta las 4 de la madrugada, período que aproveché para leer y mirar las redes en el móvil. Esta mañana me he levantado inusualmente tarde y torpe, pero quiero compartir con vosotros unas reflexiones apresuradas sobre la jornada de ayer y los resultados que nos amenazan.

         1 En primer lugar, el papel de Sánchez, que casi ha mantenido el tipo pese a ser el objetivo que batir desde todos los frentes. No me parece un gran líder. El año y medio en la Moncloa tendría que haber servido para mucho más que para sacar a Franco de Cuelgamuros. Por ejemplo, para desmantelar la reforma laboral y la ley mordaza del PP. Se ve que le ha temblado el pulso y ha preferido dejar intactos ambos aspectos, pese a la trascendencia. Me pregunto quién hace hoy día política de izquierda y no sé responderme.

         2 Cómo soslayar la enorme paradoja del PP, que habiendo subido notable e inexplicablemente, pierde posibilidades al haber menguado las expectativas del tripartito. De poco le han servido los miles de euros que, según los maliciosos, ha invertido en crear perfiles falsos en las redes para intoxicar. A mí Casado me parece un niñato insolente. En las elecciones generales de abril desplegó toda su artillería borde: mintió, insultó, descalificó… en un tono de matón de patio de recreo. Y le salió el tiro por la culata. Esta vez, además de modernizar su aspecto con la barba, se ha puesto el bozal. No necesitaba hacer ningún trabajo sucio. Para eso tenía a Rivera, que se ha empleado a fondo… y ha pagado por ello.

         3 Ciudadanos se hunde. Me alegro. No se puede ser tan “bocachancla” como su líder, siempre revestido del aura de la verdad absoluta. Los españoles estamos más a favor de la conversación y el diálogo que al exabrupto y la amenaza. Se ha dedicado, junto con Casado, a implantar la idea de que la gobernabilidad pasa inexcusablemente por echar a Sánchez. Pero las urnas, tozudamente, se empeñan en demostrar lo contrario: que quien ha sacado los mejores resultados es, precisamente, ese peligro público llamado Pedro Sánchez o Presidente en funciones. Ambos líderes, si es que son líderes, mantienen una posición conjunta que las urnas desautorizan en dos ocasiones. ¿No es para que se planteen cambiar de actitud?

         4 Me avergüenza que Vox haya sacado el resultado de anoche. Y me da miedo. Puro fascismo metido en todas la instituciones. Las repulsivas declaraciones de sus líderes me hacen temer un retroceso a los años cincuenta, cuando el nacionalcatolicismo nos alejó de Europa en nombre de las esencias que esta gente quiere devolvernos en pleno s. XXI y en el contexto de la Unión Europea. No consigo comprender el fenómeno, pero ahí está, con muchos votos a cuestas, votos que hay que respetar (¡lo que hay que tragarse!). Espero que cuando se quieen la careta electoral, cuando empiecen a hacer propuestas desfasadas, cuando impugnen leyes que una sociedad moderna considera insustituibles (ahora lo pueden hacer, ya que superan los 50 diputados), cuando muestren el vacío y el espíritu de su iluminada ideología, el globo empiece a desinflarse. Pero mientras ese momento llega, siento miedo, sencillamente.

         5 Cataluña sigue con su demencia independentista. ¡Qué aburrimiento!

         6 Teodoro García Egea, secretario de comunicación del PP, decía ayer a primera hora de la noche electoral que la gente está cansada de urnas. Y que la culpa era de Pedro Sánchez. Se necesita ser cínico. El señor (¿señor?) Egea tapa la realidad, echa fuera balones de responsabilidad, miente… con la mayor desvergüenza, sin el menor sonrojo, como si todo el electorado fuera acrítico o imbécil. Sánchez solo ha podido sobrevivir con un gobierno en minoría, sin que PP, Podemos o Ciudadanos hayan movido un músculo para hacer gobernable el país. ¿Y ahora la inestabilidad es cosa de Sánchez? ¿Por qué ha ganado en esas mismas urnas en la que el PP jamás ha creído?

        ¿De qué está hecha la verdad del PP? A mí me parece que de mentira y descaro.

        7 Consulté anoche la web del Ministerio de Interior varias vece. Los resultados no estaban disponibles. Para ver qué había pasado en municipios que me interesaban tuve que acudir a la web de El País. Muy mal, Sr. Marlaska, muy mal.

        8 Pablo Iglesias debería mirarse en el espejo de Rivera. Puede pasarle lo mismo si no asume que es ya una fuerza menor y que no debe oponerse al resultado de las urnas. Tiene que dejar atrás su mesianismo. Las urnas lo dejaron claro anoche.

         9 Más País, el nuevo partido de Errejón, ha entrado en el Congreso, aunque sin la fuerza que se presumía. Más dialogante que Iglesias, podría aportar algo de cordura a las ambiciones cesaristas de éste.

        10 Y ahora a esperar tiempos mejores.

Alberto Granados

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Si yo fuera presidente 1: La campaña electoral

 

        Inicio una serie de entradas que, usando el título general de aquel programa de televisión que Tola editó en TVE en los primeros ochenta, Si yo fuera Presidente, pretende compartir distintos aspectos de la vida política española. Debo aclarar previamente que yo jamás sería presidente de nada, pues aspiro a pasar lo más desapercibido posible y mis ambiciones políticas son inexistentes, así que jamás me presentaría a cargo político alguno. Pero tengo una serie de concepciones sobre la sociedad y deseo compartirlas con los lectores de este blog. No pienso crispar ni ofender a nadie, sino compartir mis reflexiones por si le sirven a alguien para dar forma a sus necesidades políticas.

         Empiezo la serie por uno de los aspectos que más me preocupan:

1 La campaña electoral

         Nosotros, el electorado, nos vemos de nuevo acosados con las consignas, las sonrisas ortopédicas y los abrazos prefabricados ante las cámaras, los saludos sonrientes, los mítines y toda esa tramoya tan repetida como vacía. Sería un mal menor, una consecuencia natural de un estado democrático, una simple acumulación de ruido político, si los votantes no estuviéramos ya empachados de tanto ir y venir a las urnas, si nuestra clase política sirviera para algo más que para cultivar egos y despachar gestos de soberbia. Sería. Pero no es.

         Desde hace unos años, los partidos nos han convocado a las urnas demasiadas veces. Yo iría —de hecho, iré— con gusto a votar mi opción y me tragaría el bombardeo televisivo, y sufriría pacientemente las molestias que una campaña conlleva… si tuviera el convencimiento de que va a servir para algo, pero las encuestas pronostican una situación demasiado similar a la actual, es decir, la imposibilidad de formar gobierno y seguir en un estado de provisionalidad permanente, un bucle político que nos aleja de la normalidad democrática.

         Se van a suceder apariciones de los medios, mítines, declaraciones de pretendida trascendencia, el famoso debate televisivo… Toda una serie de mecanismos calculados para arañar los votos de los indecisos (yo los llamaría hartos o desengañados), para contrarrestar la previsible abstención, después vendrá el silencio de los altavoces y las consignas y el día 10 iremos a votar. Este panorama, que me entusiasmó en los últimos setenta, me aburre soberanamente en esta época. Será que he envejecido, pero además es que la ineficacia de nuestros políticos, ampliamente demostrada, repele a cualquier persona objetiva.

         Han demostrado que los programas son cuentos de hadas benefactoras e inexistentes, que los idearios miran más al posibilismo que a las necesidades de la gente de la calle, que más que ideologías se trata de audiencias y encuestas. Que un bajón en los resultados  puede suponer la quiebra económica de nuestros endeudados partidos… Y el ciudadano se pregunta para qué tiene que prestar su voto a semejante cúmulo de embustes.

Seis de las candidaturas granadinas para el 10N. Imagen tomada de Ideal

        

        Iré a votar, eso para mí está clarísimo. Creo que es la obligación de todos, al menos para quienes vivimos la sequía de votos del franquismo y aspirábamos a gozar del derecho a las urnas. Votaré, pero no seguiré la campaña, apagaré el televisor en los espacios electorales, me negaré a seguir el debate, no abriré la propaganda electoral que llegue a mi buzón… Daré la espalda, en definitiva, a toda la teatralidad vacua de una campaña como ésta. Si todo el país hiciera lo mismo, si no asistiéramos a mítines, ni nos paráramos a hablar con los políticos que por una vez bajan a la calle, ni estrecháramos sus manos, si se comprobara que las audiencias de los medios caen en picado cuando aparecen ellos. Si dejáramos bien claro que nuestros políticos no cuentan con nuestro apoyo y que estamos hartos del bucle en que nos han metido, tal vez se plantearían dejar a un lado sus egos, su incapacidad, y facilitar la gobernabilidad que echamos de menos la sufrida ciudadanía. Tal vez sólo se trate de sentarse a dialogar, de renunciar a una parte de sus ambiciones para llegar a un consenso, como se hizo al inicio de la Transición. Tal vez baste con respetar la lista más votada, que el electorado está para algo…

        Mi eslogan sería, pues: Campaña no. Votar sí.

Alberto Granados

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Las falacias del independentismo

        Creo que uno de los asuntos de la actualidad nacional que más nos cansa es el proceso independentista catalán, al que yo llamo el rollo que no cesa. Llego a soñar con que haya un día en que los medios no hablen del asunto, pero los sueños sueños son y me temo que nos queden muchas perplejidades con el dichoso procés y esos personajes que parecen sacados de una comedia bufa, aunque peligrosa.

         Es cierto que los catalanes han sentido siempre un sarpullido separatista, una especie de sustrato volitivo que ha aflorado en varias ocasiones, siempre críticas, de nuestra historia. Sin embargo, tras la transición, Cataluña había conseguido una capacidad de gestión, de gobierno y autonomía que jamás había disfrutado. Desarrollaron hasta dos estatutos, recuperaron su idioma y la difusión de éste alcanzó proporciones gigantescas (en los medios, en la escuela, en la calle, en el mundo editorial, en cine y teatro, en la nova canço, etc.) y el afán separatista parecía haber dejado de ser una prioridad inaplazable. Es decir, Cataluña y el resto de España hemos convivido cuarenta años de una forma civilizada y ejemplar, a la sombra de la Constitución del 79 y los estatutos.

         Pero todo ese bagaje histórico queda fulminado de la noche a la mañana cuando se descubre la presunta corrupción de una conocida familia catalana comprometida con la política autonómica al más alto nivel. Ya Maragall había mencionado el famoso 3% y cuando este feo asunto llega a los juzgados, Cataluña entera reinventa el afán independentista, y lo hace con una prisa que a mí me parece más que sospechosa. Y ato cabos de sospecha: tener a mano el poder suficiente para poder amnistiar al patriarca del clan y a sus chicos antes de que Andorra se vea en la obligación de dar a conocer los datos bancarios de esta familia. ¿Lo inventó Artur Mas o lo he hecho yo? Juzguen ustedes, amigos lectores.

Imagen tomada del blog cosmen, en blogspot

        Y desde el principio de este arrebato indepe, se han manejado una falacias que, convertidas en muletillas han ido elevando el delirio en razón indirectamente proporcional al uso de la verdad y del rigor crítico.

         1 La primera de todas es el Espanya ens roba (España nos roba) que no cuadra con las cifras transferida por el Gobierno hasta Cataluña. No les robamos, pero la pela es la pela y la cartera es lo primero que duele, que para eso está tan cercana al corazón. Difundir esta idea, aun siendo mentira, es algo muy fácil y sobre todo, muy efectivo. Ya tenemos el enemigo, la afrenta histórica, el victimismo, que todo nacionalismo lleva aparejado como un elemento de manual. España es depredadora, abusiva, recaudadora… con la pobre Cataluña. Aunque no cuadren las cuentas de la engañifa, de repetir tantas veces y en tantos canales la consigna parece ya una verdad incuestionable. O voluntariamente incuestionada. ¡Va a ser más verdad la realidad que el raca-raca lanzado como un mantra por los partidos independentistas!

         2 Para alimentar el mito del victimismo, nada como la manipulación de la historia. Cataluña fue reino, Colón era catalán, etc. Seminarios pagados con dinero público para echar abajo el rigor historicista y científico de los hechos históricos documentados. No les sonroja que YouTube y otros canales informativos los ponga después en evidencia y muestra la dimensión del intento manipulador. ¡No va a poder la verdad con nuestros intereses! El Gran Hermano de Orwel reescribía la historia a diario según sus intereses del momento y los separatistas hen explotado ese filón hasta el aburrimiento. La verdad es secundaria.

        3 Los sumos sacerdotes de esta nueva religión repiten un concepto mal enfocado: el Derecho de autodeterminación, concepto que se acuñó en la ONU y que siempre se refería al proceso de descolonización de los pueblos respecto su metrópoli imperialista. Nada que ver con la Cataluña actual, que ni es ni ha sido jamás colonia de nadie y que ha construido una de las economías más sólidas del país partiendo del comercio con el resto de España, con la mano de obra barata de la inmigración, con financiación oficial en muchos casos. Me parece imposible que sean los charnegos de segunda o tercera generación quienes defiendan con más pasión el proceso, algo que me recuerda el afán por demostrar su limpieza de sangre que los conversos del s. XVI ya manifestaron, temerosos de alguna denuncia ante la Inquisición.

        4 Referéndum del 1-O y el mandato democrático. Tanto Puigdemont como Torra se han llenado la boca de una proclama que constituye una escandalosa falacia que repugna a la inteligencia más elemental. Lo del 1-O fue un referéndum y sus resultados les confieren la obligación moral de respetar un teórico mandato democrático que llevaría a Cataluña a constituirse en estado independiente. El referéndum convocado era ilegal según todos los estamentos jurídicos (desde los letrados del Parlament hasta el Supremo), no existieron los más elementales elementos de garantía democrática (mesas electorales claramente definidas, censo, una Junta Electoral…). Si tuvieran vergüenza, habrían visto un auténtico fracaso en la mascarada aquella que tanto nos sonrojó, pero optaron por el despropósito de legitimar aquel pasteleo en que la gente votaba donde quería, sin control alguno y sin la menor garantía. Decir que aquellos resultados los obligan a respetar un mandato democrático, como han dicho en el juicio repetidamente, es todo un ejercicio de cinismo y desvergüenza que debería inhabilitarlos de por vida. Pero prima el mantenella y no enmendalla cervantino.

        Y, ya puestos, para mantener está sólida línea argumental, aparecen varias falacias más: las manifestaciones independentistas son manifestaciones pacíficas, aunque hayan supuesto una cota de violencia más propia de la guerra de los Balcanes que de una democracia occidental consolidada. La culpa la tienen las fuerzas de ocupación, es decir, la Policía Nacional y la Guardia Civil, dos cuerpos que sufrieron un acoso impropio de un país de la Unión Europea. La República catalana, esa que surgió y desapareció en unos segundos, ha abierto varias embajadas que no lo son. Los encarcelados y ahora juzgados por incumplir las leyes y seguir adelante con el circo del referéndum son presos políticos y la recién conocida sentencia es una sentencia política, más que jurídica. Puigdemont es un refugiado político, no un fugado, etc. Quienes hemos criticado el procés somos víctimas de un concepto al que ellos llaman nacionalismo español, término éste que es contradictorio, ya que todo nacionalismo tiende a ser disgregador, excluyente, en tanto que la postura del resto de España es integradora e inclusiva.

Manifestación pacífica de los Jordis el 20/09/2017. Imagen de Europa Press tomada de El Independiente

        Me pregunto qué pasará por las mentes de quienes apoyan este proceso dentro de veinte o treinta años. ¿Habrán conseguido quitarse la venda y reconocerán su grado de fanatismo actual o seguirán empecinados en esta neoverdad sacada de la manga? ¿Llegarán a ser conscientes de su responsabilidad en el deterioro democrático de Cataluña y resto de España? ¿Cataluña será más pobre que ahora y habrá mayor descontento social? Espero que la situación se reconduzca y la fiebre independentista pase a ser un mal recuerdo. Especialmente por esa mitad de los catalanes que nunca ha querido desglosarse del resto de España y que se siente perseguida y señalada como  la Cataluña mala. Espero que las noticias sobre Cataluña en los medios de cada día vuelvan a hablar de normalidad, de cultura, de riqueza sabiamente generada, de prosperidad. España, incluida Cataluña, se lo merece.

Alberto Granados

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El Valle del franquismo

 

        El fin de la Segunda Guerra Mundial supuso que el mundo occidental rechazara los regímenes totalitarios, tanto del bloque fascista, como del comunista. El único sistema político aceptable desde entonces ha sido el de las democracias parlamentarias, si bien quedaron países cuyos regímenes totalitarios suponían una especie de vergüenza internacional, un roto en la inmaculada tela de los ideales políticos. Uno de estos países, obviamente, fue España, donde el dictador estuvo gobernando hasta su muerte.

        Franco fue un militar ambicioso que supo canalizar los efectos de los errores de la República. La muerte de Calvo Sotelo le proporcionó el motivo perfecto para alzarse y establecerse políticamente. Su golpe de estado carecía de una ideología precisa, si no era la de ir contra la izquierda. Pero no encontró reparo moral alguno en aglutinar dos corpus ideológicos que, si bien hubieran debido ser antagónicos, le prestaron el apoyo suficiente para consagrarlo como caudillo salvador de España: el fascismo de Falange y el catolicismo de la Iglesia, los dos puntales en que centró su régimen de cuatro décadas.

        Entre los méritos de Franco está el haber iniciado nuestra guerra civil que tanta sangre y tanto dolor costó. Pero también provocó otros efectos: aplicó a los vencidos una cruel represión que llenó de muertos las cunetas y fosas de España hasta bien avanzados los cincuenta; vació las cátedras universitarias y los centros de divulgación cultural al condenar al exilio a lo más granado de la intelectualidad española (García Lorca ni siquiera tuvo la oportunidad de viajar al extranjero); fomentó la revancha a través de la Ley de Reparación, tan provechosa para delatores y tan angustiosa para los desposeídos de sus bienes; blindó la entrada de ideas impidiendo la difusión de la cultura extranjera y ejerciendo una asfixiante censura en libros, películas, arte y cualquier otra forma de pensamiento; borró del mapa a todos los partidos políticos y sindicatos, quedando como único credo político, impuesto por la fuerza, lo que él llamó el Movimiento Nacional y su complemento, el Sindicato Vertical; convirtió España en una gigantesca parroquia en la que no participar en actos de culto era señalarse peligrosamente… En definitiva, en un país sometido y controlado, un país ajeno a las libertades y derechos que la ONU consagraba como derechos esenciales.

Obispos haciendo el saludo fascista en presencia de Franco (Imagen tomada de laiscismo.org)

       

        Otro mérito de Franco, cruel y cínico como pocos, fue el erigir un gigantesco mausoleo para las víctimas, donde se reservó un espacio para el día de su muerte. Donde también reposa José Antonio. En buena medida, fue erigido piedra a piedra por los represaliados a los que se les ofreció trabajos forzados a cambio de redención de penas, penas en muchas ocasiones arbitrarias y carentes de garantías judiciales.

        Este es el franquismo y su base histórica. Esto es lo que, vergonzosamente, la derecha cavernícola aún defiende incluso desde partidos legales. Esto es lo que cada 20N sale a la calle. Se les llama los nostálgicos del franquismo. Yo los llamo defensores de la violencia, del fanatismo y del tiro ante una tapia.

        Y creo que un sistema democrático no puede mantener ese centro neurálgico del fascismo que es el Valle de los Caídos ni un minuto más. Por eso la exhumación de los restos del dictador, su traslado a una lugar discreto que impida su exaltación, sin ser una necesidad prioritaria, me parece una excelente noticia que espero ver en los diarios muy pronto. Será mérito de Pedro Sánchez y su gobierno, tan vacilantes y torpes en tantas cosas, pero acertadísimos y valientes en este asunto.

        La derecha española es, ante todo, anti-socialista y sigue echando de menos el autoritarismo de clase que siempre les hizo sentirse superiores. Y hay mucha derecha, pese a que todos los derechistas se dirán apolíticos y negarán que consumen los medios de derechas, que apoyan los argumentos de derechas y que reproducen los planteamientos de derechas. Eso, para mí, es ser de derechas, a lo cual tienen derecho, pero mienten al decirse apolíticos. Esta derecha, inexistente según ellos mismos, va a tener que tragarse el sapo de una civilizada exhumación y el traslado al Pardo. No se les ha ocurrido pensar en ese gigantesco cementerio que son las fosas comunes y cunetas de toda la geografía nacional, ni el dolor de sus familias, ni las mentiras que la propaganda nacionalcatólica vertió sobre las víctimas, ni el callado y humillante silencio a que condenaron a sus descendientes.

        Ahora se impone la justicia, el reconocimiento, la verdad, la reparación. Franco ya no es un héroe, sino un tirano genocida. La memoria histórica, que no histérica como la llama la derecha, cobra sentido y nos reivindica como nación, nos hace un país más digno, menos miserable. Sólo encuentro una pega: en vez de dejar los retos de Franco a un paso de Madrid, yo lo llevaría al escenario de una de las últimas gestas de la milicia española: al islote de Perejil, que tanto hizo disfrutar a Federico Trillo (corría un vientecillo…). Allí esos restos descansarían en la paz eterna y los nostálgicos tendrían más difícil falsear la memoria.

Imagen del blog La aventura de la historia

        Una última advertencia: el abad del Valle tendrá toda la autoridad moral que quiera esgrimir sobre su grey, pero los laicos solo reconocemos la autoridad civil, que en este caso es la que emana del gobierno de la nación. Si el mencionado abad se pusiera desafiante, como ha anunciado, las fuerzas del orden tendrían, inexcusablemente, que detenerlo y los jueces determinar si en su conducta no hay bastante de rebelión. Como ocurre, por ejemplo, con los detenidos del procés.

        Repito que, sin ser la exhumación un asunto prioritario para el país, la caída del régimen franquista, la caída definitiva, pasa por eliminar la exaltación del tirano. No es un normal en nuestro contexto que tengamos miles de asesinados en cunetas y fosas comunes mientras el culpable de esos asesinatos goza de un lugar de exaltación de su figura. ¿Qué país de nuestro entorno permitiría semejante pantomima? Eliminar el sentido del monumento (para ello, yo también exhumaría a José Antonio) nos devolverá algo de la decencia democrática que España va perdiendo, día a día, en las instituciones y en la calle.

Alberto Granados

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Luis Salvador

 

        Desde hace unas horas, la alcaldía de Granada está en manos de don Luis Salvador García, hasta el sábado concejal del ayuntamiento por Ciudadanos. La vara de primer edil le ha llegado tras un pacto con el PP local y el apoyo de Vox. Ese pacto reparte la alcaldía de nuestra ciudad en dos períodos, de tal forma que el nuevo alcalde lo será durante los próximos dos años y después cederá el bastón a don Sebastián Pérez, del PP. Sería uno más de los desvergonzados chalaneos a que nuestra clase política nos tiene acostumbrados si no se diera un circunstancia excepcional: el nuevo y provisional alcalde ha sido compañero de militancia en el PSOE hasta 2013, año en que de la noche a la mañana se pasó a Ciudadanos, aparentemente sin más motivo que el de no haber salido propuesto en lista alguna para seguir en sus cargos.

Luis Salvador y Sebastián Pérez en plena muestra de respeto a la soberanía popular.

Luis Salvador y Sebastián Pérez en plena muestra de respeto a la soberanía popular.

        Si se repasa su currículo, se comprobará que fue diputado y senador socialista e intentó establecer una corriente interna (mayo de 2013) en el partido que, sobre el papel, pretendía renovar las estructuras y abrir estas a la crítica de sus desfallecidos militantes. Fui invitado a integrarme en esta corriente, llamada Socialismo & Ciudadanía, algo que decliné porque siempre me pareció que en realidad, tras la vana palabrería, se ocultaba la ambición desmedida de mi entonces compañero Luis. Socialismo & Ciudadanía, me pareció un mero intento de asentarse irrevocablemente dentro del partido y asegurarse un puesto lo más vitalicio posible. Tiró de algunos nombres que han aparecido en listas del partido de Albert Rivera, y que ahora reniegan de su pasada militancia, de su izquierdismo, de su biografía insoslayable.

        Conste que los postulados de aquel manifiesto presentado en Segovia no me parecieron mal, porque el PSOE ya estaba por entonces bastante alejado de la democracia interna que debe reinar en un partido que se dice de izquierdas. De hecho, yo me salí poco después. Pero yo, que jamás he tenido la menor ambición política hice lo que entiendo más honesto: irme a mi casa y, sin perder mis ideales socialistas, esperar tiempos mejores. Esa fue mi opción, tan distinta a la del nuevo alcalde, que de la noche a la mañana se cambió la chaqueta, comprobando fehacientemente el hecho de que no se contaba con él en el PSOE provincial y que su fulgor socialista había declinado para siempre.

       

        Ya por entonces, lo dije en un hilo de Facebook: lo decente es que un militante decepcionado se quede en su casa, intente pasar desapercibido y no practique ningún tipo de obstrucción al partido en el que has estado militando y ejerciendo cargos. Pero él y yo debemos de ser muy distintos, pues una noche se acostó siendo socialista y se levantó siendo parte importante de Ciudadanos. Lo dije entonces: o no era tan buen socialista por la noche o no era tan buen ciudadano por la mañana.

        Y tras las elecciones del pasado mayo, don Luis Salvador, que ha obtenido tres brillantísimos concejales, se considera moralmente autorizado a desalojar a Paco Cuenca (ex-compañero común del PSOE, hombre afable y que se ha multiplicado para gobernar Granada decentemente) de la alcaldía, pactando con el PP y con Vox, esa moda que me molesta que se llame pacto a la andaluza, porque ya es enteramente nacional.

        PP y Ciudadanos, que llevan mucho tiempo quejándose de que los problemas de Granada se resuelvan en Madrid o Sevilla, olvidan sus discursos añejos y resuelven desde Sevilla y Madrid el gobierno municipal granadino en sintonía con la nueva Junta de Andalucía y en contradicción con los resultados de lo que los granadinos expresamos en las urnas (Paco Cuenca, del PSOE, obtuvo el mayor número de votos y de concejalías -10 de las 27 disponibles-, realidad esta que parece ser secundaria para los nuevos munícipes).

        Veremos qué nos depara el futuro. La política española está llegando a unos niveles de deterioro que ya asustan (la presencia de Vox en las instituciones me parece una vergüenza inadmisible). Por lo pronto, nuestro Luis Salvador, con su aire de Havard y sus buenos modales de señorito cacique, ejerce desde el sábado como alcalde, que parece ser lo que quería. Otra cosa es que se le pueda considerar legitimado o no. Su pasado socialista, sus compromisos morales con su biografía, su actitud de ahora y su ambición desmedida me lo deslegitiman, pero yo es que soy muy raro.

        En estos dos años de venalidad, se va a tragar más de un sapo, se va a cruzar con miradas de gente que, al igual que yo, se considera traicionado por su pragmatismo indecente. Dos años de alcalde: ese ha sido el precio de este judas con el que he compartido asambleas, expectativas, noches electorales, etc. Y como el camino de los tránsfugas no tiene marcha atrás, cuando caiga dentro de Ciudadanos, siempre le quedará la posibilidad del PP, de Falange o Vox. Tiene estómago para eso y para más. Con su despreciable pan se lo coma.

Alberto Granados

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Los pecados de nuestra clase política

        Afortunadamente, en muy pocas horas la pesadilla electoral habrá terminado (o no) para el sufrido electorado que tenemos que aguantar la zafiedad de nuestros políticos. Y después ya será otra cosa, más suave, más cotidiana y llevadera (o tampoco). Me gustó el mensaje de la nueva presidenta del Congreso, en el punto en que dijo que era una magnífica oportunidad para pensar en la ciudadanía más que en el permanente juego de los partidos y sus caras visibles.
        Y es que, por desgracia, la vida política se ha convertido en un nauseabundo vertedero en que el debate se ha sustituido por memes en las redes y la verdad en esa deleznable y constante sarta de acusaciones (verdaderas y falsas), embustes descarados, juicios de intenciones tan indecorosamente expuestos como verdades absolutas y otras lindezas con que suele abrumarnos esta degenerada clase política que nos hemos labrado a través de las urnas.

El hemiciclo del Congreso debería ser la quintaesencia del respeto y el diálogo. Imagen de Dani Duch tomada de La Vanguardia

 

        Hay una realidad insoslayable: los partidos carecen de líderes significativos. Si líder es el que conduce a una masa de seguidores, se supone que de forma entusiasta, eso ha desaparecido de nuestro panorama político y hay que echar la vista hasta los tiempos de la República, de la Restauración incluso, para encontrar líderes irrebatibles, figuras del parlamentarismo que dignificaron las Cámaras y tuvieron una brillantez de pensamiento y una oratoria que echamos en falta. Hoy hay solo cabezas de lista y jerarcas, a los que afiliados y votantes siguen fatigosamente, más por lealtad que por fe en semejantes señores o señoras, que suelen llevar un montón de legislaturas a cuestas y en los que, con frecuencia se ven muchos más motivos para haberse retirado que méritos incontestables. Remedos tímidos de aquellos diputados tal vez pudieran haber sido Felipe González, Adolfo Suárez, Alfonso Guerra… que llegaron a alcanzar algo de la gloria parlamentaria a la que acabo de referirme.
        Lamentablemente, eso quedó atrás. Básicamente, porque los mismos jerarcas de los partidos llevan años yugulando a cualquier militante que empiece a hacerse notar, a alguien que pudiera llegar a hacerles sombra, a sustituirlos y condenarlos al ostracismo. Es decir, no hay líderes reales por la incompetencia y el egoísmo de los líderes ya gastados por el uso y la apatía. Buen panorama.
        Ante la falta de liderazgo y, especialmente, de ideas, la actual clase política recurre a la teatralidad en las cámaras; en ausencia de una línea de pensamiento, se echa mano a la tramoya política, al golpe de efecto. Las ideas parecen haberse sustituido por camisetas con mensaje o colorines simbólicos, el bebé de la Sra. Bescansa, la impresora de Rufián o los vergonzosos lazos amarillos del parlamento catalán. Nos dan gato por liebre y tragamos, que es el problema.
        Hoy ningún partido mira a la ciudadanía sino a los institutos de opinión y se adoptan posturas o se anuncian medidas que pretenden, por encima de la salud de la cosa pública, levantar índices de intención de voto.
        Y en una horas iremos a las urnas y votaremos a gente que no nos dice gran cosa ni levanta grandes expectativas, pero que jurarán su cargo y reproducirán este mismo esquema de pobreza ideológica y estrechez política.
Ante esto, releo con nostalgia un párrafo de un libro que reseñé el verano pasado: De senectute politica, de Pedro Olalla. En su página 37, la voz narrativa enumera los motivos que justifican que un ciudadano delegue en un estado su participación en la cosa publica. Lo reproduzco aquí:

        «¿Te acuerdas de aquellos principios? ¡Cómo podrías tú, precisamente tú, no recordarlos! Isonomia: la igualdad política; isegoria: la igualdad en el uso de la palabra; parrhesia: la virtud de atreverse a emplearla para decir la verdad; boule: la voluntad de participación en lo común; eunomia: la vocación de la ley por la justicia; dike y aidos: el sentido de la justicia y el de la vergüenza, repartidos por la divinidad a todos como fundamento de la soberanía; dikaiosyne: la justicia en sí misma, cuya falta es el único mal verdadero—corno nos enseñó Gorgias—, y cuya existencia conduce a los hombres a la única felicidad posible en la tierra —como le revelaron las Musas a Hesíodo—, seisachtheia: la supresión de las deudas que conducen a la esclavitud; eleos: la piedad, esa otra igualdad ante el dolor y la desgracia ajenos, prueba de que existe la dignidad humana; paideia: la educación, en su sentido de cultivo permanente de la personalidad y de las facultades; aristeia: la excelencia como proyecto personal y colectivo; eleutheria: la libertad como atributo inalienable del ser humano; y eudaimonia: la felicidad como realización plena de la persona y como razón de ser del Estado. Como razón de ser del Estado, Marco. Da escalofríos. ¿No sientes, al tocarlas, que aún queman estas brasas?».

Pablo Casado (o la autocomplacencia) en una comparecencia. Imagen de Javier Barbancho tomada de El Mundo

        ¿Qué queda de todo esto en la lucha por el poder entre las distintas opciones políticas? Sí, ya tengo una edad más que suficiente para no creer en las hadas y conocer la naturaleza humana, pero es que la distancia entre los principios que hicieron aparecer la democracia y la bazofia actual es exageradamente astronómica y seguimos tragando. Su corrupción, sus contradicciones, su arrogancia, su prepotencia, sus malas maneras y su indiferencia ante los problemas reales que impiden la felicidad de la gente.
        Durante la campaña, que he seguido muy livianamente, me ha escandalizado el ver que los programas de PP, C’s y Vox no contienen más que una sola idea: derribar a Pedro Sánchez, que hace menos de un mes acaba de ganar unas elecciones. Que alguien me explique si Casado y Rivera tienen la menor convicción democrática, si les queda el menor resto de decencia. Hacen muy bien de defender sus propuestas, incluso exponer sus hipótesis sobre Sánchez, pero limosnear votos basándose en estas hipótesis (Votos en el Congreso a cambio de libertad de los presos del procés), que por el momento sólo son hipótesis, me parece de una total falta de dignidad y talla políticas. Junto al Defensor del Pueblo, nuestra Constitución debería contar con un Defensor de la cosa pública, un árbitro con capacidad para frenar estas actitudes, muy asumibles en el nivel privado de la persona, pero no en el enfrentamiento político. Pero eso parece importar poco. Una vez más, recurro a César Vallejo: «España, aparta de mí este cáliz».

Alberto Granados