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Gil Craviotto publica su “Semblanza de Julio Alfredo Egea”

 

 

       Durante la primavera de 2016, mi querido amigo Francisco Gil Craviotto recibió desde Almería una curiosa invitación: escribir en un par de meses una biografía sobre el poeta Julio Alfredo Egea, uno de los decanos de las letras granadinas (Egea, aunque almeriense de nacimiento, es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada desde 2008). El motivo: se acercaba el nonagésimo cumpleaños del poeta de Chirivel y la Editorial Letra Impar deseaba rendirle el reconocimiento oportuno.

       Gil Craviotto, ante la falta de tiempo para escribir una biografía rigurosa, se comprometió a enviar unos textos suyos, aparecidos durante varias décadas y en distintos medios, en los que se había ocupado del hombre y de su obra. Tuve ocasión de leer esos artículos (suele enviarme sus escritos, especialmente cuando van destinados a la imprenta, para que se los revise, de la misma forma que cuando tengo una duda sobre el funcionamiento narrativo de un relato yo suelo remitírselo para saber su docta opinión). Eso fue hace un año, cuando él estaba más ilusionado con el proyecto editorial. Lamentablemente, este no llegó a término en el momento oportuno y ha sido ahora cuando ha aparecido el libro (Francisco Gil Craviotto, Semblanza de Julio Alfredo Egea, Editorial Letra Impar, Almería, 2017), que se presentó en el Centro Artístico el pasado día 9, en una sesión repleta de anécdotas.

       El libro está formado, básicamente, por siete artículos, precedidos por una justificación de la obra y seguidos por una serie de opiniones críticas sobre la poesía de Egea, recogidas de la prensa, especialmente en la dedicada a la crítica literaria. El libro en sí va precedido de un hermoso poema, una escueta décima llena de profundidad, que Rafael Guillén le escribió (Apunte a lápiz del poeta Julio Alfredo Egea) y un prólogo de Antonio Enrique (El Hidalgo en su rincón: Julio Alfredo Egea), dos epílogos firmados por Antonio Chicharro (La poesía de Julio Alfredo Egea a estudio) y Jacinto Martín (Julio Alfredo Egea: humilis sapientia), así como numerosas fotografías del poeta a cargo de Blas Fuentes (portada), Rodrigo Valero (contraportada), Carlos Pérez Siquier, Juan Antonio Aguilera Mochón, Julio Egea (hijo del poeta) y Antonio Arenas, junto a otras fotos llenas de tiempo y nostalgia en que no aparece la autoría y que supongo que son de la colección del propio poeta. Un total de seis académicos y seis fotógrafos en un breve libro que, pese a su brevedad, contiene toda la fuerza y la verdad que conllevan la amistad, el compartir muchos afanes literarios y un conocimiento dilatado en el tiempo y lleno de complicidad. El protagonista, ese hombre al que se le atribuye la frase de que “de un modo u otro pienso vivir de la pluma”, porque tenía una explotación avícola, queda humanamente definido en su proximidad, su hospitalidad, su elemento más humano y personal. Siempre he dicho que Gil Craviotto, cuando emplea el bisturí para abrir el alma de un personaje, es eficacísimo y en este libro lo es más.

La mesa del acto. A la derecha, José Criado, el editor

 

       Los artículos de Gil Craviotto tratan desde la semblanza estricta (hay varios, pero sin duda, el más profundo y completo es el aparecido en su libro Nuevos retratos y semblanzas con la Alhambra al fondo (Ayuntamiento de Granada, Colección Granada Literaria, Granada, 2003), posiblemente la evocación más poética y sentida del personaje; otro se dedica a la crónica de un viaje a Chirivel para visitar al poeta, y , finalmente, otros de mayor enjundia crítica respecto a la poesía de Egea, especialmente el que habla de la aparición de Legados esenciales.

La velada literaria del 11 de Junio de 2014

Los mismos, tres años después

       La presentación del libro fue –ya lo he anunciado- rica en anécdotas. Cuando llegué, unos minutos antes de la hora prevista del comienzo del acto, vi en el gesto de Francisco Gil Craviotto y de Celia Correa, Presidenta del Centro Artístico, una sombra de preocupación: el coche que traía a Julio Alfredo, había tenido que dejarlo a cierta distancia por unas obras y el poeta andaba perdido. De hecho, el acto dio comienzo sin su presencia. Yo marqué su número para ir en su busca, pero estaba «apagado o fuera de cobertura». Antonio Arenas salió a buscarlo por las inmediaciones y volvió anunciando que estaba esperando el ascensor. Cuando por fin llegó, la sala le dedicó un aplauso intenso y él, como reponiéndose del choque, hizo una broma:

       —Desde ahora voy a llegar tarde a todos los sitios.

       Todos más tranquilos, el acto se desarrolló con normalidad. Rafael Guillén, presente en la sala, subió a la mesa para leer su poema introductorio, las intervenciones se sucedieron y Celia Correa recordó que una reunión muy similar había tenido lugar tres años antes. Una sesión poética compartida por Egea y Guillén, organizada por Gil Craviotto y presentada por la propia Presidenta. Allí se deseó a Guillén que obtuviera pronto el Premio García Lorca… y ese año lo consiguió. Esta vez, se lo deseaba a Egea. Si se lo dieran, casi habría que pensar en el poder de los conjuros de Celia.

Guillén leyendo su poema

       Al final, el poeta se veía cansado, confuso, tal vez agobiado por los que subimos hasta la mesa a que autor y poeta nos firmaran nuestro ejemplar. Se confundió y el mío se lo dedicó a “Pepe”.

Julio Alfredo Egea durante su intervención

       Durante ese momento de las firmas, charlé con Rafael Guillén, que me preguntó por la marcha de mi libro. Cuando le dije que casi cubro gastos, me hizo una observación llena de su humor socarrón:

       —El público es capaz de aguantar dos o tres noches a la intemperie para sacar una entrada y ver a un cantante dar saltos, contorsionarse y cantar letras insustanciales. ¿Cuándo has visto tú que la gente haga cola delante de una librería cuando aparece un libro, normalmente escrito con inteligencia, sensibilidad y muchas horas de esfuerzo?

       No pude responderle nada.

       Después del acto, vi relajarse a Egea ante una cerveza, junto a Guillén y Gil Craviotto, sus compañeros de armas. Una noche con amistad, libro y tres decanos de las letras locales. ¿Se puede pedir más?

Alberto Granados

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Carocas 2017

  

 

 

 

 

 

       Como cada año, al llegar el miércoles previo al corpus, Granada se convierte en una fiesta popular: sale «la Tarasca» anunciando la moda femenina y gentes de todas las edades salen a verla pasar. Los centros educativos cierran a las once, los abuelos recogen a la chiquillería y toda la ciudad, provista de gorras y botellines de agua, se desplaza al centro para el desfile. Los más amigos de apretujones incluso llegan a la Plaza del Carmen, donde se ubica el Ayuntamiento, e incluso se meten en el venerable patio conventual, donde hay varias exposiciones. Fuera, haciendo hora, los gigantes de los Reyes Católicos y los de los «reyes moros» y los cabezudos, así como el dragón sobre el que se desplaza la Tarasca.

       El cortejo sale del Ayuntamiento en medio de una barahúnda de cohetería y marchas tocadas por la Banda Municipal, que toma el relevo a las charangas que llevan ya un par de horas recorriendo los enclaves del centro con su música divertida.

       Un par de horas después, los críos pequeños vuelven a casa a rastras, llorosos o haciéndole polvo las vértebras al abuelo que, generoso, ha tomado al pequeño en brazos. Con suerte, los padres los llevarán al ferial a subirlos en las atracciones, los invitarán a un chocolate con churros y se acostarán más tarde de lo habitual, pues mañana no hay clase.

 

 

 

 

       Este ritual me encanta, hasta el punto de que pese a mi fobia por las aglomeraciones, no suelo perdérmelo… hasta este año, en que el calor me tuvo hecho polvo y opté por quedarme en casa: a fin de cuentas, ya había fotografiado las “carocas”, que es siempre uno de mis objetivos. Este año, el primer premio ha sido para Manolo Mateo, un artista que enseña la Alhambra a grupos de niños disfrazado de Chorrojumo, el legendario príncipe de los gitanos, que toca música antigua, que escribe libros sobre Granada, sus personajes o su Alhambra en quintillas. La caroca premiada nos recuerda la muerte de Cecilia de Rocco, la dueña de la más prestigiosa heladería de la ciudad, Los Italianos.

 

 

 

 

       Como cada año, mezclo las imágenes de las carocas oficiales instaladas en Bibarrambla con las que yo he preparado.

 

 

 

 

 

I SUSANA Y SU BATACAZO

Susana ya se veía

Secretaria Generala

y aunque hay gente que la avala

le hacen una perrería.

¡Qué militancia más mala!

 

 

 

 

 

 

II PEDRO SÁNCHEZ

Con todo lo que mandaba

los suyos lo destronaron

y después lo coronaron.

Yo que él, no me fiaba

y la navaja afilaba.

 

 

 

 

III EL GRANADA A SEGUNDA

Perdiendo de tunda en tunda

los partidos el Granada,

goleada a goleada,

bajó el equipo a Segunda.

Por mí no ha pasado nada.

 

 

 

 

 

 

 

IV RAJOY Y LA FISCALÍA

Líder de la corrupción,

ni pestañea, parece.

fiscales en coalición

amparan este follón

que a nuestra España empobrece.

 

 

 

 

 

V YO NO PUEDO CON PODEMOS

Decían que no eran casta,

que ellos eran diferentes

con sus ropas y su rasta.

¡Bien que enseñaron los dientes

cuando hubo poder y pasta!

 

 

VI AGUIRRE SE RETIRÓ

Echando su lagrimita,

la Aguirre se retiró.

Ser ingenua aparentó,

pero es pura dinamita,

y más fiera que un león.

 

 

 

VII LOS CASOS AISLADOS DEL PP

Eso que llaman PP

tiene más casos aislados

que tejas en los tejados,

que lentejas un puré…

y Rajoy al paripé.

 

 

 

 

 

VIII EL METRO LENTO

 

Le llaman metro ligero

pero es lento como un pavo.

—Es ese no puedo y quiero…

—Nos dejará sin un chavo—.

dice cualquier agorero.

 

 

 

IX SIN AVE Y SIN TREN

Es un asunto muy grave

que Granada esté sin tren,

que nunca nos llegue el AVE,

que pa ver el Mulhacén

hay que usar una aeronave.

 

X ÁNGELES MORA Y SU NACIONAL DE POESÍA

El Nacional de Poesía

fue para Ángeles Mora.

Mi enhorabuena, señora.

No vea usted qué alegría.

A otro libro sin demora.

 

 

 

 

 

XI PABLO RÁEZ E IGNACIO ECHEVERRÍA

En tiempos de miserables,

dos héroes se aparecían:

Ráez y el Echeverría.

Sus hechos son memorables,

igual que su sangre fría.

 

 

 

XII EL GALLO DE EUROVISIÓN

Si lo que quieren son gritos

allá por la Eurovisión,

que olviden al Manelito,

que yo tengo un sobrinito

que chilla como un león.

 

XIII EL SEBAS PUEDE CON TODO

Se obcecó García Montero

y contra el Sebas jugó.

Pero se lo merendó.

Le duró un asalto entero

y al segundo feneció.

 

Nada más. Que disfrutéis de las fiestas y no os falte el humor, pese a la miseria moral del país que entre todos hemos permitido.

 

 

Alberto Granados

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Guía de neologismos para no perderse en la lectura de la prensa. I: Vida social

       El influjo incuestionable de internet, las redes sociales y los medios de comunicación no solo popularizan cualquier fenómeno, sino que influyen intensamente en los usos del idioma e introducen una ingente cantidad de neologismos, siempre procedentes de un idioma colonizador, en los idiomas receptores, que se convierten con ello en idiomas colonizados. En nuestros días, es el inglés, la lengua de estas tecnologías, la que nos invade y pasa con una innecesaria frecuencia a la prensa escrita, hasta el punto de que el lector, incluso el lector avezado en la lectura de textos en castellano, se encuentra con serias dificultades para comprender lo que lee en los titulares de la prensa.

       Durante un tiempo, he estado recogiendo muestras de esta tendencia peligrosa para la lengua de Cervantes (en realidad, para todas las demás lenguas, aunque es la nuestra la que más me preocupa). Lo que sigue no pretende ser exhaustivo, sino una sencilla exposición del estado de la cuestión, que pasa a ser un auténtico estado de sitio a nuestra venerable lengua.

       Para ser sistemático, he agrupado muestras en núcleos más o menos significativos. Hoy traigo al blog la primera parte, que se ocupa de los términos referidos a nuestros usos y costumbres, a nuestros fenómenos sociales. En la medida de lo posible, enlazo la palabra a titulares de El País.

01 Vida social

Bullying: El acoso escolar. El término inglés se refiere a la actuación de los matones y procede a su vez de bull (toro).

Imagen tomada de enjoytorrevieja

Celebrity (pl. celebrities): Persona famosa, especialmente en el mundo del espectáculo o de los medios de comunicación. Es decir, persona célebre, celebridad, alguien reconocido. Si ya resulta penoso que Belén Esteban haya llegado a ser una celebrity nacional, más penoso me resulta que usemos el anglicismo incluso en El País, y eso que el diario de PRISA tiene uno de los libros de estilo más exigentes y riguroso: lo escribió Alex Grijelmo. Un ejemplo en este enlace.

Gentrificación: Del adjetivo gentry (gentil, de clase alta, aristocrático) surge el neologismo, que remite a la mejora de estatus social que cambia la fisonomía de un barrio popular a un barrio elitista.

 

Influencer: El Diccionario de Cambridge define el término como «a person or group who has the ability to influence the behaviour or opinions of others», es decir: persona o grupo que tiene la capacidad para influir en el comportamiento y las opiniones de otros. Dicho de una forma más castellana: alguien influyente en el terreno de las ideas y comportamientos. En mis tiempos eran los curas. Ahora puede ser cualquier cretino que impone modas, creencias y dogmas como si fueran chucherías.

It girl: Una it girl es, simplemente, una chica que encierra un enorme potencial, unas dotes excepcionales que le hacen desplegar una empatía especial. Una chica que tiene ángel, diría un castizo. El origen de la expresión no es precisamente nuevo, sino de los años veinte del pasado siglo, cuando Rudyard Kipling creó un personaje femenino que tenía “eso” especial.

Littering: Del inglés litter (basura), se refiere a la degradación por acumulación de basuras de un entorno natural.

Millennial: Se llama millennials a los jóvenes que accedieron al mundo adulto a partir del cambio de milenio, es decir, los nacidos entre 1980 y 2000 (en el caso de España, en que la mayoría de edad está fijada a los dieciocho años), aunque los márgenes cronológicos son bastante relativos. En general, se les considera maleducados (o mejor: educados en unos valores absolutamente ajenos a los que tuvimos sus padres), egoístas y han viajado mucho, tienen un título universitario y varias maestrías (o másteres), dominan más de un idioma y son hijos de la tecnología. En este caso, el neologismo podría estar justificado, pues no existe una palabra nuestra que englobe con exactitud tantos matices, si no es la simplísima frase “menores de treinta años”. O dicho de otra forma: los que nos solucionan los problemas cada vez que se nos rompe un móvil y compramos otro.

Selfie: Del inglés self (a uno mismo) y en la estela de selfportrait (autorretrato).

Sexting: Envío de textos o contenidos eróticos y pornográficos a través de teléfonos móviles, redes sociales o internet. El término es la suma de sex (sexo) y text (texto).

Single: En los setenta, un single era un disco que solo contenía dos canciones, una en cada cara de aquellos discos de vinilo con sonido analógico, que rápidamente fueron sustituidos por los longplays (larga duración). Actualmente, un o una single es un hombre o mujer que no tiene pareja, lo que incluye a solteros, separados y viudos. En su momento, la soltería llevaba aparejada una enorme carga de desprestigio social, especialmente en el caso de las mujeres, llamadas despectivamente solteronas. Hoy es una postura libremente asumida, que se organiza a través de las redes y organiza sus quedadas o reuniones. Existen restaurantes para singles, turismo single, agencias de emparejamientos, etc.

Celebrities tipo Telecinco en el programa Supervivientes

Tribus y tipos urbanos: La actual Sociología debería reformular sus principios epistemológicos, pues el fenómeno de las modas y sus influencias, ahora reproducidas de forma viral a través de las redes, hace que surjan grupos juveniles que intentan marcar sus diferencias a través de una marca de grupo que puede ser indumentaria, la música y los locales que frecuentan, la literatura que consumen, etc.

En los últimos años hemos asistido a la aparición de grupos conocidos como emos, hipsters, floggers, frikis (con sus variantes geeks y nerds), indies, góticos, hooligans, skinheads… que, salvo alguna excepción, se reconocen con vocablos o abreviaturas de procedencia anglosajona. Renuncio a definirlos, pero intentaré aclarar la procedencia de sus nombres.

Emos: Forma acortada del adjetivo inglés emotive (emotivo).   

Hipster: Sólo he encontrado que procede del vocablo hip (cadera).

Flogger: Procede de una red social llamada Fotolog.

Friki: procede del inglés freak, que en su origen señalaba a alguien deforme o monstruoso para significar en este nuevo contexto «alguien extravagante, raro, solitario y especializado en un tema específico».

Geek y Nerd: Cuando el friki se interesa exclusivamente por la tecnología, la informática, los últimos aparatos o videojuegos. El Nerd suele tener una inteligencia extraordinaria. No he encontrado la procedencia de ambos neologismos.

Hooligan: De origen incierto, parece ser que se trata del apellido de una familia conocida en el Londres del s. XIX por su extrema violencia.

Indi: Forma acortada del vocablo independent (independiente).

Skinhead: Procede de los vocablos skin (piel) y head (cabeza, por la costumbre de ir rapados.

Youtuber: La persona que abre un canal de Youtube y muestra sus contenidos (vídeos musicales, artísticos, comentarios de moda o decoración, horticultura…), especialmente, si consigue cierto éxito y sus vídeos se convierten en virales. En casos así, el o la youtuber puede convertirse en un influencer.

    Un ejemplo de la cuestión: nuestros chicos y chicas compran ropa en Pull & Bear, para ir a un party, toman una copa en un pub y se van a la disco. Si les quedan ganas de juerga, se van a un after hours o a un chill-out y esperan a media mañana para ir al brunch de algún restaurante u hotel antes de volver a casa o, si están en una ciudad ajena, a un bed and breakfast para ducharse y descansar. Algunas sueñan con llegar a top model. Otros querrían destacar en el ámbito tech, como hacker, brocker o algo así… 

       Las cosas como son.

        Sin considerarme exactamente purista, creo que muchos de estos neologismos son absolutamente innecesarios, pero a fin de cuentas, un idioma no tiene otro dueño (y a la vez, responsable) que el cuerpo social de sus hablantes, quienes pueden mantenerlo dignamente o descuidarlo. O machacarlo, simplemente.

Alberto Granados

NOTA:

En entradas sucesivas analizaré los neologismos incorporados a otros aspectos: tecnología, economía, deportes, etc.

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Himno a la belleza del mundo

 

         En este Día Mundial del Medio Ambiente, cuando Mr Trump se desliga de sus tímidos compromisos firmados en los acuerdos de París y el calentamiento global del planeta es una clara amenaza que solo niegan algunos interesados (Rajoy, entre ellos), traigo un delicioso himno compuesto en 1998 por Isabelle Boulay para su álbum Etats d’amour.

        El himno nos hace sentir la urgencia de no matar la belleza del Universo, a la vez que reflexiona sobre la estancia del hombre sobre nuestro herido planeta. El texto es el que sigue:

HYMNE A LA BEAUTÉ DU MONDE

Ne tuons pas la beauté du monde.

Ne tuons pas la beauté du monde.

No matemos la belleza del mundo.

No matemos la belleza del mundo.

Desfiladero de los Gaitanes (Málaga)

 

Ne tuons pas la beauté du monde.

Chaque fleur, chaque arbre que l’on tue

revient nous tuer à son tour.

À son tour…

No matemos la belleza del mundo.

Cada flor, cada árbol que se mata

Vuelve para matarnos a su vez.

A su vez…

 

Imagen de Portbou

 

Ne tuons pas la beauté du monde.

Ne tuons pas la beauté du monde.

Ne tuons pas le chant des oiseaux.

Ne tuons pas le bleu du jour.

Du jour…

No matemos la belleza del mundo.

No matemos la belleza del mundo.

No matemos el canto de los pájaros.

No matemos el azul del día.

Del día…

 

 

Lago del Bosque de Vincennes

 

 

 

Ne tuons pas la beauté du monde.

Ne tuons pas la beauté du monde.

No matemos la belleza del mundo.

No matemos la belleza del mundo.

Otoño albayzinero

 

 

 

Ne tuons pas la beauté du monde.

Ne tuons pas la beauté du monde.

La dernière chance de la terre

c’est maintenant qu’elle se joue.

Se joue…

No matemos la belleza del mundo.

No matemos la belleza del mundo.

Es ahora cuando nos jugamos

la última oportunidad de la tierra.

 

 

Puerto comercial de Barcelona

 

Faisons de la terre un grand jardin

pour ceux qui viendront après nous.

Après…

Hagamos de la tierra un hermoso jardín

Para los que vengan después de nosotros.

Después…

Ne tuons pas la beauté du monde.

Ne tuons pas la beauté du monde.

No matemos la belleza del mundo.

No matemos la belleza del mundo.

        Las bienintencionadas palabras de este himno parecen chocar contra la sordera de los seres humanos y los intereses de las grandes empresas contaminadoras. Lo malo es que el mundo no tiene repuesto.

Alberto Granados

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En defensa de la alegría

 

 

 

 

        El pasado otoño recibí la invitación por parte de Ana Morilla para participar en un libro colectivo de relatos en que se debía tratar el amor, pero a diferencia de otras visiones trascendentes y dramáticas, mil veces tocadas en la literatura de todos los tiempos, el amor tenía que aparecer enfocado como algo relacionado con el sentido del humor, el desenfado, la frivolidad. El relato tenía que estar disponible para fin de año. Tenía que cumplir, además, un requisito muy incómodo para mí: una extensión de quinientas palabras como máximo. Yo, que tiendo a ser prolijo, no me defiendo bien a la hora de desarrollar una situación, una atmósfera y unos personajes en tan corto margen, pero prometí enviar mi colaboración cumpliendo plazo y requisitos.

        El resultado, Amor con humor se paga (Editorial Artificios, 2017) se presentó anoche en la Biblioteca de Andalucía. Me resultó imposible llegar a tiempo, ya que ayer por la tarde yo presenté mi libro en un escenario muy querido: el CEIP Medina Elvira de Atarfe, donde estuve de maestro muchos años. Por mucho que intenté aligerar, llegué a Granada al mismo borde de las nueve de la noche, por lo que desistí de presentarme siquiera a la hora de la foto final. Bien que lo siento.

        El libro consta de sesenta y ocho relatos, cuyos autores aparecen etiquetados en esta entrada. Ha sido coordinado por Elvira Cámara y supone una muestra de esos muchos autores que escribimos en Granada, uniendo a los consagrados con otros escasamente conocidos, en la línea de Dolor tan fiero.

No he tenido ocasión de leerlo completo, pero conociendo a la coordinadora y su extremo sentido de la corrección, me atrevo a adelantar que habrá un alto nivel (Elvira es así de perfeccionista y de concienzuda y no deja pasar fallo alguno, por mínimo que sea), eso puedo garantizarlo.

 

Fotograma de la película “En brazos de la mujer madura”

 

 

 

        Mi cuento «En defensa de la alegría» toma el nombre de un poema de Mario Benedetti que en su día incluyó Serrat en su álbum El sur también existe (1985). La idea me surgió a partir de un recuerdo fílmico (la película El graduado, de Mike Nichols, 1967) y otro literario (En brazos de la mujer madura, de Stephen Vizinczey, 1966) y trata de la iniciación amatoria de un adolescente lleno de dudas y contradicciones. Agobiado por influencias contradictorias que van de su confesor o su madre a Vampiria, la chica que lo asesora a través de un consultorio erótico, opta por buscar la verdad, como siempre hicieron los grandes nombres de la Filosofía de todos los tiempos. El texto es este:

EN DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como un estandarte

(MARIO BENEDETTI)

        A los dieciséis años yo estaba corroído por grandes dudas metafísicas. Necesitaba encontrar mi camino en la vida, torturado por no saber qué opción seguir. Si le hacía caso a mi madre y a mi confesor, tenía que apartarme de las mujeres, seres diabólicos según mi madre y saco de inmundicia según san Agustín. Solo cabía encontrar en ellas la llamada belleza interior. Como no estaba convencido, consulté a través de un teléfono erótico a Vampiria, que con voz susurrante me decía lo contrario:

       -Mira, chico, el amor y el sexo suponen la alegría, el optimismo y el gusto por la vida. Deberías probarlo para sentirte libre y feliz, para madurar. Encontrar la alegría de la vida ha sido la tarea de los filósofos de todos los tiempos.

        Decidí buscar una mujer que me aclarara mi postura ante el mundo. Era hora de comprobar la realidad por mí mismo.

        La encontré en mi mismo portal. Casada, bellísima, de treinta y pocos años, cuando oía mis pasos por la escalera abría su puerta y me sonreía, envuelta en un exiguo camisón transparente que, más que ocultar, sugería sombras, carne, pliegues y formas. Me dijo que su marido apenas le hacía caso.

        -Será que me ve envejecer, ¿no crees? ¿Tú me ves vieja, cielo? – y se abría el camisón para mostrarme aquella piel, que yo imaginaba cálida y palpitante, pero triste.

        Yo bajaba la escalera dando sonoros zapatazos para anunciarme y ella abría, cada vez más explícitas su ropa interior y su sonrisa. Si le hacía caso a mi madre, nunca probaría aquellas delicias entrevistas; si tomaba el camino marcado por Vampiria, mi tristeza, caliente y rocosa, desaparecería y encontraría la alegría de estar vivo.

       Finalmente atravesé su puerta abierta y busque su piel, que me reclamaba. Me tendió sobre la cama y me desvistió:

        -¡Chico, pero si estás hecho un hombre! ¡Qué barbaridad, quién lo hubiera dicho…!

        Aprendí mucho con ella. Lo aprendí todo. Cuando terminábamos me daba un tierno beso y me dedicaba una sonrisa agradecida. Me sentía importante, completo y dichoso. Conocí el optimismo de vivir y me esmeré en satisfacerla.

        Una mañana no abrió la puerta. Comprendí que jamás volvería a hacerlo para mí. Muy triste, busqué otra chica: una jovencísima viuda, que pronto se hartó de mí. Después, ha habido varias más, todas adultas, pues las de mi edad no pueden enseñarme nada. Mi madre dice que no me reconoce, que estoy en otro sitio. Le he explicado la realidad.

      -Eso es vicio, hijo. Y pecado. La mujer es un ser demoníaco del que deberías apartarte. Me preocupas… Ve a confesar.

        Me niego. Sé que no se trata de un vicio, y la palabra pecado no me dice nada. Creo que eso que hago con las mujeres es la más intensa y sincera indagación de la verdad, de la alegría. La clave misma de la existencia. Busco la verdad, ¡como los filósofos de todos los tiempos!

 

 

Cartel anunciador de El Graduado

 

       Pronto leeré el resto de relatos que componen el libro y trataré de reseñarlo. Por lo pronto le deseo mucho éxito a este Amor con humor se paga. Es lo menos que se merecen los desvelos de los sesenta y ocho autores, de la editora y de la coordinadora.

Alberto Granados

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Juramentos

La entrada “jurar”, según el DRAE

 

        Como señala nuestro más canónico diccionario, hacer un juramento implica conceptos éticos como afirmación o negación, fidelidad, sometimiento a normas o jerarquías. Para tan solemne situación, se solía invocar a Dios hasta muy recientemente, en que se da la alternativa de “prometer por el honor” de quien hace el juramento y la liturgia del acto quedaba sacralizada por el gesto de poner la mano sobre una Biblia que ahora puede ser una Constitución.

        Un juramento muy especial ha sido siempre el acto de la jura de bandera, que de nuevo el DRAE define como:

      «Jura de bandera.

  1. Col. Promesa civil de lealtad y servicio a la nación.»

        En esta ocasión, el juramento remite a los conceptos de lealtad y servicio, así como al peliagudo “Nación”.

        Y todo esto viene a que el pasado domingo, al llegar a la explanada del Palacio de Congresos, oí música militar. A mí me pasa como a Georges Brassens, que lo militar me dice muy poco y no me emociona le clairon qui sonne. Al ver muchas banderas nacionales, una formación militar que un momento después inició un breve desfile y un montón de gente arregladita como para ir de boda (Serrat, diría) pregunté a un agente de la Policía Nacional por la naturaleza del acto con la esperanza de que no fuera un cuartelazo. Se trataba –me dijo muy amablemente el policía- de la jura civil de bandera.

        Yo juré bandera por lo militar, es decir, si de verdad, de verdad de la buena, yo estaba dispuesto a derramar hasta la última gota de mi sangre para defender algo tan ambiguo como España. No me dieron opción a explicarme, porque yo ya entonces tenía muy claro que no estaba llamado al heroísmo que el Régimen había ido sembrando como ideología oficial, junto al orgullo de ser español y otras trampas que arrimaban el ascua ideológica a un régimen que ya por entonces me daba asco. Dice Muñoz Molina en su último artículo de la serie Visto y no visto: «Las guerras las organizan los grandes patriotas aliados con los fabricantes y los traficantes de armas. Siempre que los patriotas andan sueltos provocan grandes cantidades de muertos y de apátridas».

        Yo estoy muy orgulloso del paisaje en que he nacido, de parte de su Historia y de su cultura, de ciertos aspectos de nuestra manera de ser, pero podría estar igual de orgulloso de otras situaciones que he visto en otros países. Para mí, la patria es solo la tierra de mis padres que a fin de cuentas es el significado etimológico de la palabra, pero creo que si tuviera que irme a vivir a otro país, muy pronto me sentiría orgulloso de lo que viera positivo en mi nuevo asentamiento.

        Y si ya hablamos de símbolos, como la bandera o el himno nacionales, para mí son solo eso: símbolos. Y en caso de conflicto me iría tan lejos como pudiera, tentación que ya sentí cuando la marcha verde, que tuvo lugar solo unos meses después de licenciarme como artillero de segunda (mi escaso entusiasmo hizo que no llegara ni a cabo).

       El acto del domingo está muy bien para quien crea en su contenido, que no es mi caso. Una serie de civiles desean libremente jurar su españolidad. Respeto su decisión, pues cada uno es muy libre de aferrarse a los gestos que desee, pero tal vez esa ceremonia debería celebrarse sin la presencia del Ejército, que, a fin de cuentas, no es depositario de cometidos civiles. Podría hacerse en el Ayuntamiento o en la Subdelegación del Gobierno, dos escalones del poder civil recogido en nuestra senil Constitución.

        Había mucha gente, no sé si para jurar bandera o por ese carácter gregario de nuestra ciudad. Muchos iban con una chapa en la solapa y supongo que serían los que acababan de jurar su inequívoca resolución de ponerse al servicio de su país… Pero yo veo a unos y a otros jurar cargos por su honor, por Dios o por lo que haga falta y unos meses después nos están robando. Y veo a empresarios voraces que no pagan lo que deben a sus empleados y además se llevan a paraísos fiscales el dinero del país, empobreciéndonos a todos. Y veo campañas electorales pagadas con fondos corruptos y protegidas por la Fiscalía. Y veo una costumbre de no pagar el IVA y de defraudar, si es que pueden hacerlo. Y veo mil “tramas” delictivas en familias, reales o políticas, que me hacen sentir que nuestro país es cada día un poquito más miserable. Y veo tantas cosas que me acuerdo de algo que escribió Antonio Machado: «La Patria –decía Juan de Mairena- es en España un sentimiento esencialmente popular, del cual suelen jactarse los señoritos. En los trances más duros, los señoritos la invocan y la venden, el pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera.»

        Tal vez, en lugar de ostentosas profesiones de patriotismo, nos bastaría con arrimar el hombro, pagar religiosamente nuestros impuestos, exigir honradez a nuestros políticos con independencia de que sean los que votamos o los contrarios, ser ciudadanos más honestos, dispuestos a perseguir el perjurio de quienes nos engañan.

Alberto Granados

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El concierto del desconcierto

 

 

 

        En los inicios de este blog escribí sobre los fallos de las personas relevantes, esas personas que admiramos por alguna de sus capacidades, de los genios en cualquier disciplina. Sus fallos nos los aproximan, los hacen vulnerables y limitan la distancia que los separa de nuestra mediocridad sin mermar un ápice nuestra estimación por ellos. En aquella ocasión, me ocupé de la grabación de la versión operística de West Side story, dirigida por el propio Leonard Bernstein, con un José carreras lleno de fallos y creador, por ello, de un clima de tensión entre músicos y cantantes.

        Hace unas semanas, oí en algún programa de la SER una anécdota sobre otro fallo de un genio. Aparte de la reacción instantánea, me dio después por buscar en la red, donde corroboré el hecho, que hoy deseo compartir con los visitantes de este blog.

La pianista en una foto de Carlos Alba para El Mundo

        Imaginemos una pianista genial a la que admiro, como la portuguesa Maria João Pires, de la que he oído muchas veces sus Nocturnos de Chopin. El piano adquiere en sus manos una sonoridad inigualable en que la música fluye con una serenidad que es un regalo. Pues bien, la Pires es la solista invitada para un lunchtime concert en Amsterdam. Tiene que interpretar uno de los conciertos para piano y orquesta de Mozart. Es una pieza ya rutinaria en su repertorio y no le ofrece nada nuevo, así que parece no tener problema.

        A diferencia de los conciertos normales, el lunch concert es menos formal. Al ser a mediodía (a la hora del almuerzo, es su significado), las damas y los propios artistas se engalanan menos, hay un aire menos litúrgico, más informal, y, sobre todo, suele llevar una preparación menos rigurosa, ya es frecuente que solista y orquesta no hayan ensayado previamente en común, pues estos conciertos se organizan llenando con cierta premura los huecos en las agendas de unos y otros.

        El hecho es que en 2010, la Pires participa en uno de estos conciertos, junto a la Orquesta del Amsterdam Concertgebouwy, dirigida por Riccardo Chailly. Todos los ejecutantes están atentos a la batuta del director y se inicia el concierto: lo hace con el juego de cuatro notas que se repiten continuamente en el Allegro del Concierto para piano y orquesta nº 20 en re menor, K466, de Mozart. A la pianista le cambia el gesto: ha preparado un concierto diferente (Minuto 0,45 del vídeo) y se da cuenta al primer compás. La preocupación asoma visiblemente en su semblante y tras unos segundos, cuando se aproxima peligrosamente el instante en que el auditorio espera la magia de su piano, inicia un diálogo con el director.

 

 

        -Yo tenía apuntado otro concierto en mi agenda… (y hace un gesto de escribir sobre la mano) (Minuto 1,35 del vídeo)

       -Este lo tocaste en la última temporada (el director sonríe). Lo puedes hacer. Estoy seguro de que lo harás bien.

        La pianista está confusa y el gesto que muestra su rostro es de verdadero pánico, mientras la orquesta está a punto de cederle el turno para llevar el peso de un concierto al que le faltan más de treinta minutos de ejecución. Y en ese momento (Minuto2,50) empieza el prodigio: el piano empieza a sonar con su mágica fluidez, con una música luminosa que consigue emocionar, incluso a quienes, como es mi caso, vemos la obra de Mozart un tanto fría y cerebral.

        El director comenta tiempo después en una entrevista que no le extrañó tanto que la solista se supiera de memoria la partitura, sino su superación del pánico inicial y añade que no apreció un solo error. Ese tipo de cosas hacen grandes a determinadas personas. Aunque se equivoquen.

Alberto Granados