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Tardes de primavera


A Alfonso Chico y Juan Antonio Fernández Matas, ambos

compañeros de mis juegos infantiles y protagonistas del cuento

 

 

 

 

      … huele a campo, a flores, a trigales llenos a rebosar… una de estas tardes tenemos que ir a por espigas, antes de que se pongan duras, se lo diré a estos… ¡cómo me gusta este tiempo…! ¿por qué misterio iremos? …esto del rosario es pesadísimo, pero si lo digo en casa, mis padres me mandan al cura y me hacen confesar y el cura venga a preguntar, que si me la toco, que cuántas veces, que si solo o con alguien… qué olor a primavera… qué gusto… desde hace algunas semanas, los días van alargando, la humedad de las paredes está secándose y el sol parece que existe otra vez, que anda que todo el invierno, la clase tan oscura…  ¡y venga avemarías!… y  ahora, el pelota de Migue, que le pedirá al maestro decir la letanía de memoria, para lucirse y demostrar que es un pelota, que es que un día habrá que escarmentarlo… si es que el rosario lo tenía que rezar don Rafael en su casa, con sus dos hermanas, como dice el padre de Matonga… anda que si me oye decirle Matonga… Juan Antonio Pérez Mata, y no Matonga, que te meto una hostia que vas a ver… lo malo es que, al haber dejado de llover, las cañerías del retrete huelen cada vez peor, pero bien vale la pena, que las manos se nos quedaban heladas y los sabañones nos han hecho polvo los pies, las orejas y las manos… me ha dicho mi madre que, para el año que viene, me va a comprar un brasero de cisco como el de Dani… y podré venir por la calle dándole vueltas sin que se caigan las ascuas, como hace él… claro que el día que dio en la ventana de la Narcisa entraron ascuas y tuvimos que salir corriendo, que por poco metemos fuego… aunque yo no sé qué es peor, si los sabañones o las cabrillas… ¡adiós!  otra bolita de papel, ¿de quién será?… menos mal que ya he aprendido, que hasta el año pasado siempre me pillaba don Rafael, ahora no, ahora la he cogido sin pestañear, con un disimulo y un…  anda que no he cambiado en estos últimos meses… es que  ya he dejado de ser un niño chico, ahora aguanto las regañinas y palmetazos de don Rafael sin llorar, los grandes ya no me dan miedo, que hasta me dejan acercarme y oír lo que dicen, aunque no entiendo muy bien, que si pajas, que si granos, que si les va a dar tuberculosis… y además, ahora me da igual que el maestro, tan amigo de mi padre, entre a mi casa a tomarse un vino con él, no como antes, que lo veía acercarse y me escondía, que siempre tenía que aguantar algún puyazo del maestro y alguna sonrisa de mi padre, una bromita de las que me cabrean… bueno, el rosario se ha acabado por fin, ¡estoy de rezos! …ahora viene el dictado, que tampoco es nada divertido, yo tengo muy pocas faltas, que me manda escribirlas veinte veces, y el pobre Villén es lo que dice: “Es que si yo escribiera veinte veces todas las palabras que escribo con faltas, el sueldo de mi padre se le iba en libretas, que las escriba el maestro, joder”… la bolita de papel, a ver si don Rafael deja de mirarme, que por más que miro a los lados, no consigo saber de quién puede ser ni si es para mí… sí es de Villén y es para mí… vamos a ver qué pone:

¿Te bienes esta tarde al carbrario? Hace una buen tarde y pillamos  bichos. Anda vente se lo he dicho  a Manolo a Matonga y a ti. Alomejor viene el Carlos también. Vente vente vente

       …mira que este Villén es animal, si es que no sabe escribir, si es que sólo pone barbaridades… mira que te estoy diciendo que sí con los ojos, mírame, joder… ¡adiós! don Rafael se ha dado cuenta y viene para aquí, me mira con cara de preguntarse qué está pasando, yo a aguantar mientras él comprueba cómo llevo el dictado… creo que está leyendo mi cuaderno,  en voz baja, sí, ahora lo oigo leer en alto:

      -… que causa admiración, pues ninguno hay, ni grande ni pequeño, que, compadecido por los sufrimientos del Señor por nosotros -don Rafael lee en voz alta, despaciosa, y, como no me ha pillado, me mira lleno de suspicacia y sigue con el dictado-,  no llore durante aquellas… durante aquellas tres horas… tanto cuanto… ni creer se podría… tanto cuanto ni creer se podría. Punto final.

 (Plaza de Alcaudete, mi pueblo, en los setenta)

     …ahora saco el trapillo de la cartera, que hay que limpiar el plumín y los goterones de tinta sobre el pupitre… yo, por más cuidado que ponga,  siempre me lleno los dedos, todo queda limpio menos mis manos, llenas de tinta que no se va ni con tres lavados… y mi hermana diciéndome que me lave, siempre insultándome… como ayer, que la liamos:

     -Guarro, a ver si te lavas las manos, que las estás metiendo en las croquetas con tanta roña… mamá, mira a mi hermano, que no se lava las manos… -no pudo seguir la frase porque le di un cogotazo al que trató de responder y la fuente con la ensalada se cayó y se hizo mil pedazos… mi padre me castigó sin salir, pero cuando volví del colegio ya se le había olvidado y mi madre, que estaba con la novela de la radio, no me dijo nada, así que me fui con mis amigos… ahora vienen los problemas, que son todos iguales… a ver, ¿cuáles? … pues bueno, don Rafael, los problemas 91, 92 y 93 de la página 127 y él se vuelve a trabajar con los pequeños, mira cómo llora aquel morenillo… igual me pasaba a mí hasta hace poco… vamos con los problemas, que como soy listo, los acabo en un momento, que me gusta terminar rápido para poder entretenerme después, vamos a ver, el 91: Se han comprado 3/8 de Hg de azafrán por 7/9 de pesetas. ¿A cuánto resulta el Hg? …pero es que son tontos los de los libros o qué, si todo se compra por kilos, si nadie pide en nada por hectogramos en la tienda, lo sabré yo, que me cargo todos los mandados… ¡niño, ve a lo de Lorencico y traes cuarto y mitad de atún, que te lo echen del de la parte de abajo! …y mi primo que me dice que yo me equivoque en los mandados hasta que me tomen por tonto y me dejen en paz:

     -Tú, que te mandan a por un cadejo de La Dalia, morado del 48… pues traes un carrete de verde del 35…  y si te mandan a por un kilo de garbanzos, te traes medio de habichuelas, y así hasta que tu madre lo cuente en las visitas: yo es que con mi hijo no puedo, parece que está abombao… y así te dejan tranquilo… lo que no me dijo el listo de mi primo es que a la tercera vez que lo hice, mi madre me dio una mano guantazos que me volví más listo que el hambre…

     -Te vas a volver más listo que Ramón y Cajal juntos -se reía mi padre. -Si es que la vacuna que te ha dado tu madre pone listo a cualquiera… -y él se tronchaba mientras yo me limpiaba los lagrimones y mi hermana me hacía un gesto ordinario con el dedo levantado… claro que cuando la pillé después le di un puñetazo en el estómago-… pues los problemas ya están, si es que son iguales los tres…

 

 

 

 

 

 

     -Don Rafael, que yo ya he terminado. ¿Puedo ir al baño? -me coge el cuaderno y me hace que sí con la cabeza, pues está explicando a los pequeños que las flores tienen pétalos y sépalos… lo que yo di hace dos años… sé que mientras los demás acaban los tres problemas, me dejará ir al armario y sacaré el libro que no le gusta que saque, uno que es de antes de la guerra y lo tiene medio oculto, pues habla bien de la República y alguien ha tachado con lápiz el dibujo de don Niceto Alcalá Zamora… mi padre dice que don Rafael es muy exagerado, que ya nadie se viste nunca con la camisa azul, pero él sí lo hace el día que nos lleva a la Cruz de los Caídos con coronas de flores… aquí siempre se piden flores, como ahora, que tenemos que hacerle polvo las macetas a mi madre para el mes de María… anda que no son exagerados con la Virgen y los rezos, y menos mal que ya me he quitado lo del catecismo y la primera comunión, que mi abuela me regaló diez duros y me llevó al fotógrafo… lo malo fue que me dio mil pellizcos y besos diciendo eso que tanto me fastidia…”¡Ay, mi niño!”… que ya no soy un niño, abuela, que el año que viene me examino de ingreso en la ciudad, aunque dice mi madre que yo no voy a estudiar, que empezaré a trabajar en el bar de Vicente, de niño de los recados… un sueldo, comer caliente todos los días, pero comer de lo bueno, de las tapas del bar… y las propinas… ¿qué quiere Villén? …me ha mirado de una forma… será que el maestro me ha visto con el libro de la República… yo si me dice algo, lo llevo al armario otra vez, que aprendí a no meterme en camisas de once varas cuando el Mocos me dijo el año pasado que le preguntara una cosa al maestro y me llevé un rapapolvos y tuve que escribir cien veces el dichoso  párrafo, que decía lo contrario de lo que él nos había explicado, y yo, de parte del Mocos, “don Rafael, pero ¿quién lleva razón, este libro o usted?” … que todavía me sé de memoria el dichoso párrafo:

      “Patriotismo. Es indudable que la Guerra de la Independencia demostró el gran patriotismo del alma nacional. Si hubo españoles intelectuales que abrazaron la causa de Napoleón, no fué, seguramente, por desamor a España: ha de suponerse que su actitud fué debida al conocimiento que tenían de lo que la Patria podía esperar de Fernando VII, que bien demostró no merecer la sangre que el pueblo vertió luchando por su corona.”

      …a ver si me mira Juan Antonio, que es rico y el único que tiene reloj y le pregunto la hora… ya: las cuatro y veinte, ya mismo se acaba esto… a por la merienda (el chocolate Nestlé se acabó y dice mi madre que ya no compra más hasta que mi padre cobre a fin de mes, que si es que somos marqueses)… pues si no hay chocolate y la leche en polvo que me da el maestro es para mi abuela, a ver qué me va a dar de merienda, otra vez bollo de higo, que ya estoy harto, y mi madre: “Anda, si está muy bueno…” pues estará muy bueno, pero a mí no me gusta, pero vale, meriendo algo y al Calvario, a meternos en el refugio de las ametralladoras, a coger lagartos, a buscar almendros para comernos las allozas… este tiempo de primavera, mira que está bien… y las niñas, que ya juegan a la rayuela hasta que anochece, todo el invierno han estado encerradas, que cuando terminaban la clase, iban a casa de doña Anita, a aprender a bordar… la Asun ya está echando tetas, anda que no va a estar buena, es amiga de mi hermana, pero como mi hermana no me aguanta, pues seguro que no me deja estar con su amiga… ya la quisiera yo para novia, para hacer con ella como Pascual el fotógrafo con la Pepita, que vamos a la ermita a espiarlos,  como dice Alfonsito el chico, “Venga, vamos a espiar novios en la ermita y veréis lo que hacen” , que nos escondemos detrás de las acacias y lo vemos todo… nada más que guarrerías, que yo no sé qué gusto le pueden sacar a eso…

      -No don Rafael, yo no he sido –dice enérgico Alfonso el grande-. Seguro que ha sido Manolito.

      …no me entero de qué ha pasado, pero da igual: todo lo que pase, culpa de Manolito, que don Rafael quiere ser novio de su tía y hay que verlo babear detrás de la Angelita, con los sosa que es… y Manolito puede hacer lo que le dé la gana, que el maestro se lo pasa todo, si el otro día hasta se tiró un pedo en voz alta, como decimos nosotros, el muy guarro… nos íbamos a morir de la risa, pero don Rafael, cuando vio que había sido su futuro sobrino, se hizo el tonto… en un momento estaré con estos en el Calvario… ayer fuimos al cerro de Periponce, estaban arreglando el camino y el hermano de mi tío Paco me dejó dar una vuelta en el mulo, que yo parecía John Wayne, el de las películas del cine Imperio… voy a decirles a estos que mañana vayamos al castillo, a ver si es verdad lo que dice Quico, que hay fantasmas… ¡fantasmas!, anda que no es tonto el niño este…. parece un crío… ¡la hora de recoger!  …el libro de la República a su sitio, tres oraciones para analizar y el catecismo otra vez… haré los deberes volando esta noche, que ahora nos vamos al Calvario… si nos aburrimos, nos vamos a la plaza del ayuntamiento, a la que le dicen del Generalísimo… o a pillar ranas a la charca de la fuente Amuña… lo malo de jugar en la plaza es que Serrano, el municipal, nos echa diciéndonos que es tarde, que a casa, aunque esté el sol fuera… mi primo me dijo que es por miedo a que vengan los echados al monte, pero a mí eso me suena a antiguo y lo que quiero es irme al campo, para eso ha llegado la primavera y el pueblo huele a trigal… y las golondrinas volando bajo… ¡cómo me gusta este tiempo con esas tardes largas para hacer lo que nos dé la gana! ya se ha liado el murmullo y los golpes de los pupitres, que los hacemos rebotar a propósito para liar ruido… ahora, cuando ya estemos en lo alto de la cuesta y el maestro no nos pueda hacer volver, empezaremos nuestro grito de guerra (¡Ahhhhhhhhhh!) y llegaremos a casa en un vuelo… ¡qué tarde tan buena! …lo que me gustan estas tardes de primavera, tan largas… oliendo a campo… a horas de sol… a trigales… a libertad…

 

Este relato pertenece  a mi libro electrónico “Cabos sueltos”.  Dicha publicación está disponible en el servicio de descargas de Amazon.es

Alberto Granados

21 comentarios el “Tardes de primavera

  1. Compadre esto es un relato,agradecido de corazon por tu dedicatoria y antes de nada pedirte perdon por el corte de telefono ya sabes lo de en casa del herrero……Cuanto echo de menos aquellos tiempos,joder han pasado mas de 50 años y parece que fue antesde ayer.Son las vivencias que muchas veces tu primo Jaime cuando nos encontramos en el pueblo recordamos con añoranza y que mis hijos y los suyos se quedan con la boca abierta esperando otra nueva aventura.El castillo era mi fortaleza por antonomasia pues alli nos creiamos en la edad media,sabiamos hacer catapultas con las piedras en nuestras peque guerras entre barrio bajo y la plaza Jaime lelio etc. que buenos ratos y luego que ensala de hostias se nos venian encima.Amigo un placer y repito que me quede sin telefono que no te corte.Un abrazo Ah Fuente Amuña no Almunia

  2. Genial, compi. Por cierto, mi abuelo era de Alcaudete…¡Que causalidad!
    Me has animado y acabo de abrirme un blog en este mismo sitio. (Tengo algún problemilla con el color de los textos… y tengo tantos, que iré poco a poco para no agobiar….)

    Un abrazo!

  3. Fascinante, dan ganas de leer más y más y más…….¡Creo que se nota que me ha encantado!

  4. El florido pensil de Alcaudete tiene sus peculiaridades geográfico-etnográficas de gran importancia en la cosmovisión infantil, pues no en vano el centro de nuestros respectivos universos era nuestro pueblo: su plaza, su cine, su gente, sus juegos…Lo que ya era más universal, la es- cuela, el rosario, la tinta y los tinteros, el catecismo, las enciclopedias…imprimió más carácter en nuestra precaria educación que algún que otro sacramento, que decían los curas. Me has hecho recordar aquellos años, Alberto, en los que todo estaba por descubrir y el asombro colocaba cada día un ladrillo en nuestra desbordante imaginación. Esperamos impacientes la próxima entrega.

  5. Magnífico relato, tocayo, son jirones de nuestras vidas que cobran actualidad con el realismo que lo reflejas. Aquellas primaveras, no son éstas, están ancladas pero vivas. Yo acabo de hacer un poemilla y que te adjunto en homenaje a las primaveras de nuestra juventud. Un abrazo

    OTRA PRIMAVERA

    Se rinde la nieve a los rayos de sol
    y nacen veneros de plata y de luz
    fenece el letargo y renace la vida
    se atrona el silencio de abejas que liban
    el néctar meloso de flores de azahar
    y menguan las noches y lucen los días
    y huyen las horas de frio sin par
    la luna se crece y ya no sestea
    y la madre tierra que se despereza
    y anuncia gritando, pariendo de nuevo
    orgías de savias que prenden las yemas,
    próvidas
    de sueños e inciertas promesas
    de una nueva primavera
    Alberto Boutellier

  6. Me lo estoy imprimiendo, ….me lo llevo al mar, aunque allí huela la primavera de otra forma, algo más húmeda y salada, este texto merece ser leído pausadamente, en silencio, en soledad.

    Te dejo mi saludo, junto al Sur

  7. Relato excelente en el que todo el rato oyes el pensamiento y la voz de un niño. Fresco, natural, poético, de vocabulario generoso, puah, lo he leído de un tirón y al final pregunto: ¿Por qué no publicas?

  8. Alfonsito, además de inducirme a espiar novios en aquellos tiempos, me has dado un alegrón al llamarme esta mañana y charlar un rato. Tú que me conoces, podrás stestiguar que el relato es una mezcla del niño que fui y de otros muchos niños que conocí. De alguno de ellos (Matonga, por ejemplo) no sé nada hace cuarenta años, pero el aura del cerrillo Periponce, la charca de la fuente Amuña, el castillo, la orilla… espero haberlo acertado.

    Cristina, encantado de verte por aquí. Ya me dirás quien era tu abuelo, que igual me suena. Ánimo con el blog.

    Kaperusita, me alegro que te guste. Te voy a meter en nómina.

    Miguel, tú siempre generoso en tus críticas. Sabes que es recíproco. Me encanta que esa época en sepias desvaídos llame de cuando en cuando a nuestras conciencias y nuestra estética. No sé si habrá otra entrega, se verá…

    Alberto, me alegro que te sugiera cosas, que ese es el fin de estos relatillos. Gracias por tu delicado poema.

    Mj, tu te vas con mi relato impreso (lo considero todo un homenaje que agradezco) hacia el sur… yop tiro para el norte… Que disfrutes de la playa motrileña (foh!)

    Olympia-Glòria, lo de publicar, que nunca me lo había planteado, lleva un tiempo asomando por mi mente. Mira, yo empecé con esto del blog y sólo algúntiempo despu`´es tuve la osadía de poner un relato. Y gustó y tuvo buenas críticas. Desde entonces, ha ido cambiando mi exigencia y mis expectativas secretas de que algún editor me publique, pero….
    Aunque no te creas, posiblemente aparezca un relato mío en un volumen colectivo de relatos sobre el crimen. Para la feria del libro.

    Chicas, chicos, unabrazo,

    Alberto

  9. Me ha encantado oler el colegio de nuevo ,yo fui niña de ciudad y de colegio de monjas ,como sabes,pero las primaveras en mi barrio olían lo mismo y las ganas de escaparnos por la ventana eran iguales.
    Pásatelo muy bie en Praga,nos vemos a la vuelta.

    P.D.:Se ve que esa querencia tuya por “la caída de la rebeca”viene desde chiquitillo.

  10. Ali, me encanta verte por aquí. Lo de la caída de la rebeca… eso se nace. Besos para todos. Nos vemos a la vuelta.
    Alberto

  11. Delicioso relato que, estoy seguro, llevará a todo lector a su propia infancia y escuela, por muy lejanas que ambas estén en el tiempo. Al menos es lo que a mí me ha ocurrido. El monólogo interior del protagonista está magníficamente captado y el hecho de que sea un niño el que lo va contando todo, le da un encanto muy especial al relato. Las sucesivas alusiones al momento histórico, sobre todo el libro tabú que habla elogiosamente de la República, es otro aliciente más de esta narración, que muy bien se podría calificar de relato histórico de la España profunda en los ominosos años de la dictadura. Enhorabuena a su autor. -F.G.C.

  12. Alberto, en primer lugar, antes de que se me olvide. felicidades por tu nuevo blog. Estoy segura de que lo llenarás de buena literatura.

    En cuanto al relato, ya te lo he dicho otras veces… Es impresionante cómo te metes en la psicología del personaje como si fueras tú mismo. A la cabeza se me vienen relatos magistrales donde en ese caso la protagonista era una mujer y nadie habría adivinado que el que tan bien se metió en el personaje no era mujer, sino hombre. Aquí pasa igual. El estilo del relato, depuradísimo, por cierto, demuestra una vez más tu impresionante dominio del sentir del personaje, su psicología, su edad, su entorno…

    En fin, podría tirarme un buen rato comentando el relato, que huelga decir que me ha gustado mucho, pero no pretendo aburrirte y, por otro lado, se me quema el bizcocho (que vamos a celebrarle el cumple al peque grande).

    Felices vacaciones de Semana Santa!

    Claro

  13. Don Francisco, tan gentil como siempre. Muchas gracias por las alabanzas.
    Clarito, me encanta verte por aquí, que andas muy perdida. Si vieras como echo de menos tu blog antiguo…

    Abrazos,

    Alberto

  14. Conociéndote es normal que el relato sea estupendo. Me he dado un baño “yakusizado” de nostalgias y recuerdos.
    Alfonso y tú, ¡qué buena pareja!
    Un abrazo.
    Tele.

  15. […] múltiples adhesiones, enternecedoras nostalgias y el interés inusitado de muchas personas por recuperar su infancia”. Eso es lo que la hace distinta de otras muestras, que se abren al público con un cierto aire […]

  16. Hola Alberto. Solo han pasado 50 años, cuando casualmente me encontré con tu relato; me ha hecho recordar lugares y situaciones llenos de la vehemente inocencia de nuestra preadolescencia.
    El calvario, el Cerrillo Periponce, Fuente Amuña. ¿Recuerdas nuestras tertulias?, tú desde la muralla de vuestra casa, yo desde el huerto del Morrón. Tambien fuí habitual cliente de la tienda de Lorencico, donde compraba eventualmente, 1/2 libra de chocolate “el gorriaga” y algun paquetes de achicoria. . .
    Con medio siglo de demora un cordial y sincero abrazo.
    Juan Antonio.

    • O sea, el Matonga, del cuento. Te he buscado en Facebook mil veces y me he preguntado qué sería de tu vida. No te figuras cómo me alegro de recuperarte, aunque sea virtualmente. Seguimos en contacto, Un abrazo

      Alberto

  17. […] hace falta que os diga que los relatos, especialmente algunos (“Tardes de primavera”, “La velá de la virgen”, “Úrsula”, “Ella ya no me habla nunca”, “Azulejos”, “La […]

  18. […] Tardes de primavera es el monólogo interior de un chico (tal vez sea yo mismo) en la escuela de mi niñez. Fue el primer relato que incluí en mi segundo blog, en abril de 2010. […]

  19. La foto de la plaza la recuerdo cuando llegue a Alcaudete en el año 70 con solo diez años, que tiempos aquellos.

    • Migue, quien quiera que seas: estoy de paso por mi casa y se me ha ocurrido abrir mi blog. He encontrado un comentario tuyo del pasado día 8 en un cuentecillo titulado Tardes de primavera. Se trata de la plaza de Alcaudete en los 70.

      Solo deseo saludarte y agradecerte tu presencia y tu comentario. Y si, de paso, me dices quién eres, mucho mejor. Yo abandoné el pueblo justo por esas fechas y después he ido mientras mi madre vivía. Tras su muerte, apenas piso el pueblo si no es para bodas, bautizos, comuniones y entierros.

      Un saludo,

      AG

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