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Otro despropósito


     Ya he dicho por aquí que en nombre de la Cultura se cometen cientos, tal vez miles, de desaguisados irreparables: tantos técnicos incompetentes, tantos alcaldes y concejales de Cultura que confunden el mérito artístico con el precio y tanto irresponsable pueden cargarse definitivamente un paisaje, un entorno, una forma de ver la ciudad y, hasta ahora, no pasa nada porque la ciudadanía está aborregada y se lo traga todo sin la menor protesta, que es tanto como decir sin el menor sentido crítico.

En Granada ya hemos tragado lo indecible con reformas feas y costosas además de innecesarias (Gran Vía o Ganivet, el adefesio de Constitución, la LAC…) que han endeudado aun más las magras arcas consistoriales sin que se oiga un clamor en contra. Básicamente se trata de la degradación galopante de una ciudad que fue un sueño inspirador de viajeros, escritores y artistas plásticos, pero que está perdiendo buena parte de su identidad. Da la sensación de que pasado histórico y patrimonio son elementos de escasa consideración sobre los que prevalece el criterio de la rentabilidad económica: ¡si es que el alcalde se ha atrevido a proponer un ascensor hasta la Alhambra! Pretendía ser un ascensor que tocaría irreparablemente los cimientos del monumento más visitado de España.

Inexplicablemente, Granada sigue votando a este alcalde, para mí uno de los más incompetentes de la historia granadina, como si la ciudad entera sufriera un arrebato masoquista.

Ya he señalado aquí bastantes despropósitos (Despropósitos 1 y Despropósitos 2), pero aún me quedaba que ver uno de tan salvaje impacto visual, tan injustificable, que rescato este agónico blog para denunciar lo que se nos viene encima.

 

 

 

 

340 placa en cuarto real de santo domingo3

Placa a la entrada del Cuarto Real de Santo Domingo por Plaza de los Campos

Hace unos días incluí en Facebook una preciosista placa que fotografié hace unos años y que generó cierto debate, pues ni los granadinos más interesados en nuestra ciudad supieron identificarla. Se trataba de una placa de cerámica que contenía una inscripción en árabe. Estaba en una de las columnas del pórtico del Cuarto Real de Santo Domingo, justo enfrente del Hotel Carlos V, al rematar la Cuesta de Aixa o la Cuesta del Progreso. El conjunto de dicho pórtico, sin ser nada del otro mundo, tenía su modesta pretensión artística y su sabor antiguo. Y llevaba la referida placa.

Con la reforma del Cuarto Real, que parece a punto de terminarse, se ha echado abajo una buena parte de la primitiva estructura y se ha puesto en su lugar un armatoste de cemento que recuerda más a un campo de fútbol o a un aeropuerto que a un edificio tan notable. Estilo arquitectónico: dinamitable. Sin más. Ignoro si la placa se recuperará o correrá el amargo destino de otras muchas placas conmemorativas que alguien ha ido poniendo y que inexplicablemente han desaparecido, como si no formaran parte de nuestra historia.

Pese a que paso las mañanas fotografiando rincones de la ciudad, no se me había ocurrido pensar que la obra anterior corriera peligro de piqueta, por lo que he tenido que buscar imágenes de cómo estaba antes el conjunto. He conseguido dos fotografías tomadas de Google Maps y una tercera hecha desde un balcón del mencionado hotel, encontrada Tripadvisor (no he encontrado forma de pedir autorización para usarlas, pero si sus autores consideran que debo quitarlas, lo haré).

 

 

CUESTA DE AIXA 1

CUESTA DE AIXA 2

Las dos imágenes de Google Maps: ya habían empezado las obras

Desde el Hotel Carlos V

La imagen tomada de Tripadvisor

Los alcaldes y concejales, en cualquier lugar y en cualquier época, sean del partido que sean, deberían entender que no son los dueños de sus ciudades, sino meros administradores temporales. Que en consecuencia no pueden destruir el patrimonio de las mismas para “genialidades” de este tipo. Debería tener consecuencias penales la sustitución de lo antiguo por bodrios semejantes.

 

 

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El lamentable estado actual

Espero que el día de la inauguración, en medio de los discursos triunfalistas, haya caras largas de la gente, miradas de reproche, gestos de desagrado para contrarrestar la labor de apoyo de los palmeros incondicionales. Que se les caiga la cara de vergüenza, si es que la conocen: están malbaratando una ciudad que, incluso a los más zotes, levantaba entusiasmos.

 

Alberto Granados

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9 comentarios el “Otro despropósito

  1. Estoy de acuerdo al 100%. Siempre me he preguntado con que criterio se sustituyen estructuras históricas consolidadas y en nada disonantes con su entorno para implantar estas “novedades”. Véase el contraste entre los dos pórticos de entrada en una de las fotos.

  2. Lamentable.Yo suelo denunciar al ayuntamiento todas estas barbaridades pero no me hacen caso nunca.De todas formas,no estoy seguro si es la junta la responsable de estas obras.

    • Ciertamente lamentable, Mario González. No nos van a dejar de la Granada de siempre ni unos gramos. Todo esté en peligro con esta gente.
      Disculpe mi tardanza en responderle.
      Un cordial saludo,

      AG

  3. El “cagarecio” no es el único, el “cararana”malagueño también hace visitas, pero a este le gusta más cortar árboles.
    Animo, que se les acaba el chollo.
    Un abrazo

  4. Supongo que esa sería la casetilla del guarda cuando era una vivienda particular.No había necesidad de hacer eso,le han quitado toda la gracia a esa entrada.

  5. ¡Pero qué burros son! Y eso que no nos enteramos de la mayor ignominia: lo que nos ha costado, el derroche que se ha hecho, no en las obras, sino en toda la burocracia que cualquier obra pública nos ha demostrado esta crisis, al sacar a la luz la corrupción generalizada, conlleva. (Lo anterior pretendía ser un eufemismo de comisiones).

  6. ¡bRAVO! Alberto:
    Ahora lo que hace falta es que nos enteremos del día y la hora de ir a darle la pitada al tarugo del alcalde. ¡Ya lo decíamos de jóvenes!. Es Pepe el Cateto, aunque yo tengo buen opinión de los catetos, éste me la está machacando. ¡Que bruto que es!
    Pero no es eso lo peor. Lo peor es que es un irreverente y un osado. No es un cateto. Los catetos suelen tener sentido común y procuran no meter el pinrel tanto como nuestro alcalde. Este es algo peor, bastante pero. Es un irresponsable , un vándalo (con perdón de nuestros antepasados). Es un… un … un ….
    POR FAVOR, QUE NOS ENTEREMOS DEL DIA Y LA HORA DE LA PITADA.

    uN ABRAZO FUERTE, QUE VEO QUE YA TE ESTÁS CABREANDO.

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